24/08/2026
Primero que nada, quiero decir que lamento profundamente lo que pasó.
Y hoy quiero tomar dos frases de mi esposo que me hicieron pensar mucho:
“No hagas leña del árbol caído.”
Porque también dice: “Los carniceros de hoy serán las reses de mañana.”
Y esa segunda frase me pegó.
Los 42 perritos que rescatamos han pasado por muchas etapas, algunas hermosas y otras muy difíciles. Poco a poco les iré contando esa historia, pero hoy quiero centrarme en algo que vivimos nosotros y que jamás voy a olvidar.
Entre esos 42 perritos había cinco blancos que estaban en Bellavista. Ahí también llegó Cachito, un french poodle que rescató la señora Luisa y que posteriormente llevó conmigo.
Cachito llevaba aproximadamente una semana conviviendo con ellos sin ningún problema.
Lo esterilicé. Pasó la noche bien y al día siguiente, como siempre, fui temprano a limpiar antes de irme a trabajar.
Yo ya iba por el malecón cuando una vecina me llamó para decirme que los cinco perros blancos estaban atacando a Cachito.
Me di la vuelta inmediatamente y llamé a mi cuñado, que vive cerca, para que entrara mientras yo regresaba.
Cuando él llegó, Cachito estaba muy mal: mordido por varias partes y en shock.
Una vecina incluso le dijo que tenía todo grabado y preguntaba dónde estaba yo.
Cuando llegué me entregaron a Cachito y salí directamente con quien tantas veces ha sido nuestro ángel, la doctora Alejandra de Dogfel. Lo atendieron inmediatamente porque su estado era delicado.
Si mi cuñado no hubiera llegado en ese momento, probablemente estaríamos contando otra tragedia.
¿Y por qué ocurrió si durante una semana lo habían aceptado?
No lo sé.
Me dijeron que quizá lo desconocieron por el cono que llevaba después de la cirugía, porque olía diferente, porque lo percibieron extraño… podemos buscar muchas explicaciones, pero la verdad es que yo no tengo una respuesta absoluta.
Lo que sí sé es que jamás me da gusto que algo así ocurra.
Las rescatistas estamos sobrepasadas. El Centro de Control Animal también está rebasado. Son generaciones y generaciones de animales naciendo en las calles porque durante años este problema no se atendió desde la raíz.
Y mientras no existan esterilizaciones permanentes, educación, tenencia responsable, aplicación de reglamentos y participación de toda la sociedad, seguiremos tratando de contener con las manos algo que ya nos rebasó.
Mi vecina continúa diciendo que yo no debería dedicarme a esto. Incluso presentó una queja por aquel caso.
Y quizá algunas personas crean que por equivocarnos, porque suceda un accidente o porque no podamos controlar absolutamente todo, deberíamos dejar de rescatar.
Yo no puedo.
Porque cada caso que veo me duele.
Cada animal que sufre me rompe un poquito.
Cada vez que uno se recupera recuerdo por qué sigo.
No soy perfecta. Ninguna rescatista lo es. Somos seres humanos intentando resolver una problemática enorme con recursos, espacios y manos limitadas.
Por eso hoy, ante cualquier situación dolorosa, prefiero no hacer leña del árbol caído.
Prefiero aprender. Corregir. Mejorar protocolos. Y seguir ayudando.
Porque si existe otra vida, estoy casi segura de que yo fui un perrito de la calle. 🐾❤️
El Mono Informativo
Rescatando Huellitas Coatzacoalcos
Sureste Sur