14/06/2021
En Latinoamérica, pasamos por un boom de cursos para escoltas, donde lamentablemente enseñan a trabajar bajo contextos irreales, uno de ellos es el recurso y el gran número de APE, (Agentes de protección ejecutiva) inexistentes, cuando se va a realizar el trabajo de protección, ya que el VIP muchas veces solo contrata a uno o dos por ahorrar algo de dinero.
En mis cursos y capacitaciones enseño al APE (Agente De Protección Ejecutiva) a ser una persona pensante, que evalúe y detecte riesgos. Además, de que pueda darle solución al caos en caso de situaciones que lo ameriten con las pocas herramientas que se tienen.
Otro error que veo en estas capacitaciones es limitar al conductor a solo ser conductor, cuando este debe tener las mismas habilidades de un escolta, solo que su función en ese momento es el manejo del vehículo y utilizarlo como arma en primera instancia, ¿pero debemos hacernos estas interrogantes?
¿Qué pasa si el vehículo queda inhabilitado?
¿Qué pasa si el tráfico, no me deja avanzar?
¿Qué sucede si el vehículo no es blindado?
¿El conductor ya se vuelve inservible o inútil para resolver?
¿Qué pasa si el VIP, tomo la decisión de cambiarse de lugar en el puesto de atrás?
¿Qué sucede si la amenaza viene por el lado derecho y no el izquierdo, como nos tienen acostumbrados en los cursos?
¿Qué pasa si en el enfrentamiento matan o hieren al escolta y solamente queda el chofer?
Nada este escrito en piedra y la protección ejecutiva debe ser coherente y flexible.
Por estas razones el agente de protección debe estar en constante entrenamiento y comunicación con la persona o las personas de su equipo, saber solucionar en el momento y darle claridad al caos en situaciones de alto riesgo.