17/12/2023
· CAMOVA COMPAFTIENDO:
La psicología transpersonal y la parapsicología
Desde la perspectiva de la psicología transpersonal, las experiencias paranormales son interesantes en la medida en que alientan el tipo de desarrollo transpersonal que he estado subrayando. Desde el punto de vista de la parapsicología, por otra parte, las experiencias paranormales sólo son interesantes si son capaces de demostrar objetivamente la realidad de los fenómenos paranormales y/o conducen a una comprensión de los procesos paranormales implicados. Se trata, obviamente, de dos objetivos completamente diferentes aunque potencialmente relacionados.
Consideremos, por ejemplo, el caso de la experiencia cercana a la muerte. Desde la perspectiva del parapsicólogo, esa experiencia merece ser estudiada como fuente potencial de evidencia científica de la supervivencia de la personalidad después de la muerte. En este sentido, la investigación parapsicológica quiere saber sila ECMproporciona alguna evidencia convincente de la supervivencia de la personalidad después de la muerte del cuerpo. Para el psicólogo transpersonal, por su parte, la importancia de la experiencia reside en sus posibles efectos transformadores. En este sentido, por ejemplo, el psicólogo transpersonal se mostrará interesado en descubrir si la experiencia puede llevar a la persona a una visión más amplia, más profunda, más personal y más trascendente de la vida. En cierto modo, la cuestión de sila ECMproporciona pruebas objetivas de la supervivencia será, para este último, menos importante que la experiencia, las creencias y la conducta subjetiva de quien la haya experimentado. El hecho es que la experiencia cercana a la muerte puede ser una experiencia válida y profunda, que puede transformar la vida de la persona y asentarla sobre una base más transpersonal aún cuando no proporcione evidencia alguna de la supervivencia de la personalidad. Y también podría darse el caso de que la experiencia cercana a la muerte sea transpersonalmente válida aún cuando no exista evidencia objetiva de la supervivencia a la muerte del cuerpo, es decir, aún en el caso de que esta experiencia sea una forma de ilusión. (En mi opinión, la evidencia proporcionada por la investigación corrobora la “realidad” dela ECMpero a pesar de ello, no la demuestra, aunque sólo sea porque la persona realmente no ha mu**to, es decir, no ha mu**to irreversiblemente. La supervivencia pues, no es más que una de las posibles explicaciones de las ECM).
No olvidemos que el parapsicólogo no está interesado en el significado subjetivo quela ECMtenga para el experimentador. Su interés no se centra en explorar en detalle la fenomenología de la experiencia ni su impacto en la vida del individuo, a menos que le proporcione pruebas de la existencia de rasgos paranormales. Es por ello por lo que las metodologías empleadas por el psicólogo transpersonal y por el parapsicólogo son muy diferentes. Éste está básicamente interesado en recopilar datos que sean capaces de verificación objetiva, mientras que aquél, por su parte, sólo se interesa en la fenomenología, la interpretación subjetiva y las consecuencias estructurales de la experiencia, independientemente de la posibilidad de obtener información objetivamente verificable.
Ilustremos lo dicho con un ejemplo concreto. Uno de los rasgos característicos de los estadios avanzados de la experiencia cercana a la muerte es el encuentro con parientes u otras personas fallecidas y también es muy habitual que la persona reciba el mensaje, por ejemplo, de que todavía no ha llegado su momento y que es importante que regrese porque aún le queda alguna misión importante que cumplir en la vida (Fenwick y Fenwick, 1995 e Irving, 2004). Todas estas experiencias tienen un interés básico para el psicólogo transpersonal, especialmente en la medida en que sus profundas y conmovedoras experiencias pueden provocar un cambio significativo en la sensación de identidad o en su visión de la espiritualidad. Para el parapsicólogo, sin embargo, tales mensajes carecen de interés, porque no contienen información que pueda ser contrastada directamente con los hechos objetivos. En el caso, por el contrario, de que el mensaje recibido afirmase la importancia de regresar a la vida porque, en cierto lugar, se oculta una caja llena de dinero que puede servir para ayudar a los pobres, despertaría el interés del parapsicólogo, porque transmitiría una información potencialmente verificable.
La diferencia del enfoque existente, en este sentido, entre la psicología transpersonal y la parapsicología refleja la diferencia básica señalada por Allport (1955) entre los abordajes psicológicos humanísticos (es decir, hermenéuticos) y positivistas (es decir, experimentales). Así, el psicólogo transpersonal está interesado en el sentido y en el significado personal, mientras que el parapsicólogo lo está en la información y en el significado estadístico. Otra forma muy útil de entender estas diferencias de enfoque tiene que ver con el modelo de los cuatro cuadrantes de Wilber. Según esta interpretación, la psicología transpersonal (al menos en su sentido más estricto) es, básicamente, una disciplina individual-interior, aunque también pueda extenderse a la dimensión colectiva-interior. Por ejemplo, un psicólogo transpersonal puede estudiar los aspectos fenomenológicos y estructurales de la ECM (individual-interior), pero estar también interesado en el modo como las diferentes culturas viven la ECM (colectivo-interior). La parapsicología, por su parte, es, básicamente, una disciplina positivista individual-exterior, en la que los fenómenos se ven validados con datos públicamente verificables.
Disciplinas transpersonales y parapsicología en el modelo de los cuadrantes:
INTERIOR EXTERIOR
INDIVIDUAL -Psicología transpersonal-Aspectos del la parapsicología (por ejemplo, investigación sobre fantasmas) -Parapsicología (especialmente investigación de laboratorio)
COLECTIVO -Psicología transpersonal-Sociología transpersonal-Antropología transpersonal -Sociología transpersonal-Antropología transpersonal-Aspectos de la parapsicología (investigación sobre apariciones y poltergeists)
Hacia un enfoque integral
Una de las principales implicaciones del modelo de los cuatro cuadrantes de Wilber es la importancia de tener en cuenta los cuatro cuadrantes y buscar, en última instancia, la integración de los diferentes enfoques del conocimiento. Quizás lo más interesante, en lo que respecta a las relaciones existentes entre la psicología transpersonal y la parapsicología, sería que cada disciplina reconociese la validez y la importancia de las contribuciones realizadas por la otra. En mi opinión, la investigación parapsicológica realizada en sus áreas de interés sólo puede beneficiar al psicólogo transpersonal. Aunque rara vez sea concluyente, la evidencia proporcionada por la investigación parapsicológica, por ejemplo, puede abrir la mente de las personas a realidades que no pueden explicarse fácilmente desde una perspectiva estrictamente materialista. En este sentido, la parapsicología podría apoyar la visión transpersonal (Tart, 1997 y 2004). Dicho más concretamente: la evidencia de la investigación parapsicológica puede sugerir el camino que debe seguir la investigación de los aspectos transformadores de las experiencias paranormales. La evidencia, por ejemplo, de los efectos psicoquinéticos inducidos por la participación de muchas personas en el tipo de consciencia compartida que tiene lugar en grandes eventos (Radin, 1977, http://noosphere.princeton.edu/) podría estimular a los psicólogos transpersonales a investigar los efectos transformadores que puede producir la participación en tales eventos.
La parapsicología, por su parte, también podría beneficiarse, del mismo modo, de una comprensión más completa de las facetas fenomenológicas, estructurales y espirituales de las experiencias que suele investigar, puesto que ello no sólo alienta el desarrollo metodológico, sino que también proporciona sugerencias adicionales sobre posibles estudios empíricos. La evidencia proporcionada en este sentido por la psicología transpersonal acerca de los efectos transformadores del yoga, de la meditación, de la plegaria, el ritual o de la visualización guiada puede movilizar, por ejemplo, a los parapsicólogos a investigar si este tipo de actividades favorecen la emergencia de los fenómenos paranormales.
Charles Tart es uno de los pocos investigadores contemporáneos destacados tanto en el campo de la parapsicología como en el de la psicología transpersonal y quizás también sea, por ello mismo, el que más se ha esforzado en establecer un puente entre ambas disciplinas. En su intento por ser aceptados en la comunidad científica, los parapsicólogos han eludido, en su opinión, las implicaciones y dimensiones espirituales de su investigación (y también, en consecuencia, de la psicología transpersonal). Los psicólogos transpersonales, por su parte, se han desinteresado de la parapsicología debido a su énfasis en la metodología a expensas del significado. En opinión de Tart, sin embargo, la psicología transpersonal necesita a la parapsicología para arraigar sus especulaciones en la realidad. De este modo, la parapsicología puede ayudar a refrenar la especulación metafísica en la que suele incurrir la psicología transpersonal, mientras que la parapsicología, por su parte, necesita a la psicología transpersonal para poner de relieve el sentido y el significado de sus datos. “Necesitamos, pues, una parapsicología que sea rigurosa, pero mucho más significativa, y una psicología transpersonal que sea significativa, pero se asiente en una base más rigurosa y en descubrimientos científicos que la hagan más eficaz y discriminativa” (Tart).