11/12/2025
EVOLUCION CULTURAL Y DESARROLLO DEL TALENTO
Carlos Moa Vanegas
Las Escuelas de Administracion de Universidades plenamente identificadas con el desarrollo del Talento comparten en sus catedras la relevancia y gestion deeste en pro de saber aprovecharlo en la utilizacion de los conocimientods que les permitan desarrollarse, funcionar exitosamente.
Es sabido que durante los siglos XX y XXI, la gestión del talento humano evolucionó desde una visión centrada en el control y la eficiencia hacia una enfoque estratégico que prioriza el bienestar, la motivación y el desarrollo personal.
En los años 70 y 80, se comenzaron a considerar aspectos psicológicos, sociales y culturales del trabajo, lo que llevó a que el concepto de clima laboral adquiriera relevancia y que los recursos humanos dejaran de enfocarse solo en el control para centrarse en la adaptación y el bienestar del empleado.
Con la llegada de la revolución digital, el talento humano se consolidó como un factor de ventaja competitiva, y las expectativas de los empleados cambiaron: ya no buscan solo un salario, sino propósito, crecimiento, flexibilidad y experiencias significativas.
En este contexto, las organizaciones han dejado de ver al talento como un recurso a atraer o retener, y lo ven como algo que se puede desarrollar y cultivar mediante la creación de una cultura organizacional que incentive el aprendizaje, la identidad y las capacidades personales.
El desarrollo del talento se entiende hoy en cuatro dimensiones: acciones (aptitud), actitudes (cómo se realizan las acciones), aprendizajes (técnicas y autogestión) y la identidad.
Las organizaciones, al ser microsociedades, deben alinear sus valores, políticas de RRHH y comportamientos de la dirección con la cultura que desean promover, creando modelos de comportamiento a imitar que refuercen el talento deseado.
Así, la evolución cultural del talento no solo se da en la sociedad en general, sino también en el seno de las organizaciones, donde la cultura, el propósito y la experiencia del empleado se han convertido en diferenciadores clave para atraer y retener talento
La evolución cultural y el desarrollo del talento están íntimamente ligados, ya que los valores, gustos, formas de actuar y pensamiento de una sociedad determinan qué tipos de talento son reconocidos, promovidos y emulados.
A lo largo de la historia, las sociedades han ido transformando su percepción del talento humano, pasando de ver a las personas como simples herramientas para cumplir tareas, como en las civilizaciones antiguas donde el trabajo se basaba en la esclavitud y la servidumbre, a reconocer el talento como un elemento clave para el progreso.
En la Edad Antigua, civilizaciones como los egipcios, griegos y romanos ya comenzaron a valorar la capacitación y educación, desarrollando escuelas y academias para formar profesionales en áreas como medicina, filosofía y administración pública.
Definitivamente se comenta, que las organizaciones han dejado de ver al talento como un recurso a atraer o retener, y lo ven como algo que se puede desarrollar y cultivar mediante la creación de una cultura organizacional que incentive el aprendizaje, la identidad y las capacidades personales.
El desarrollo del talento se entiende hoy en cuatro dimensiones: acciones (aptitud), actitudes (cómo se realizan las acciones), aprendizajes (técnicas y autogestión) y la identidad.
Las organizaciones, al ser microsociedades, deben alinear sus valores, políticas de RRHH y comportamientos de la dirección con la cultura que desean promover, creando modelos de comportamiento a imitar que refuercen el talento deseado.
Definitiavamente , la evolución cultural del talento no solo se da en la sociedad en general, sino también en el seno de las organizaciones, donde la cultura, el propósito y la experiencia del empleado se han convertido en diferenciadores clave para atraer y retener talento.
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Escuela de Administracion
Faces, Universidad de Carabob o
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