06/02/2026
¿Te ha pasado que siente que no avanzas en tu proceso de salud mental?
Hey hablemos de una sensación muy común, pero de la que poco se habla la enorme frustración que sentimos al creer que no avanzamos, a pesar de los esfuerzos y compromisos, y aún así sentimos que no mejoramos en absoluto.
Si también te ha pasado, primero, respira.
No estás haciendo nada mal, desde la psicología esto no solo es normal, sino que a menudo es una parte esperada y valiosa del camino.
Te explico un poco y de forma sencilla:
1. El progreso NO es una línea recta (y menos en ascenso constante)
Nuestra mente espera un avance lineal
"Hoy estoy mal, mañana un poco mejor, pasado mañana mucho mejor". La realidad en el proceso psicológico se parece más a una montaña rusa o a un laberinto.
Hay días de "retroceso" Pueden ser recuerdos dolorosos que emergen, emociones intensas o viejos patrones que reaparecen. No es un fracaso; son los acontecimientos y procesos de aprendizajes social saliendo a la superficie para ser procesado. Es como limpiar una habitación muy desordenada: a veces, hay que sacarlo todo y revolver más antes de poder ordenar de verdad.
2. El "sesgo de la retrospectiva" nos juega una mala pasada
Nuestra mente tiende a olvidar el camino recorrido y a fijarse solo en el punto de partida y en la meta (que a veces parece lejana). Es posible que hoy enfrentes una ansiedad que te hace sentir como al inicio, pero quizá ahora la entiendes mejor, tienes herramientas para nombrarla o pides ayuda más rápido. Esos son avances INMENSO, aunque no "curen" el síntoma al instante.
3. Estás desarrollando "musculatura psicológica"
Imagina que empiezas a hacer ejercicio.
Los primeros días, solo sientes el dolor y la fatiga. No ves músculo nuevo, pero tu cuerpo está cambiando internamente se están fortaleciendo fibras, mejorando tu resistencia.
En terapia, estás fortaleciendo tu autoconocimiento, tu tolerancia a la angustia, tu capacidad para regular emociones. Son cambios profundos y estructurales que no son visibles de un día para otro, pero que son la base de un bienestar duradero.
4. El cambio auténtico requiere "desaprender"
No se trata solo de aprender técnicas nuevas, se trata de desmontar patrones de pensamiento, creencias y conductas que llevan años (a veces toda una vida) instaladas.
Eso lleva tiempo, sentirse “atascado" puede ser señal de que estás en medio de ese desmontaje, y es la parte más desafiante.
5. La relación terapéutica un espacio seguro para "no estar bien"
Precisamente, la terapia es uno de los pocos lugares donde puedes permitirte NO progresar, donde puedes llegar y decir "hoy no pude" o "me siento peor".
Esa aceptación, sin presión por rendir, es en sí misma terapéutica, normalizar el estancamiento es parte de la cura.
¿Qué puedes hacer si sientes esto?
Siempre háblalo con tu terapeuta, es el tema MÁS importante que pueden trabajar. "Me siento estancado" es una buena frase para mencionar en terapia.
Lleva un diario mínimo, anotar una frase o una palabra sobre tu estado en unos meses, al mirar atrás, verás la montaña rusa completa y notarás cambios que ahora pasan desapercibidos.
Cambia la pregunta, en vez de "¿Por qué no he mejorado?", pregúntate: "¿Qué he aprendido sobre mí mismo en este último mes, aunque haya sido difícil?"
Revisa tus expectativas. ¿Esperas la "solución rápida" o estás dispuesto a un proceso profundo, con altibajos?
Recordemos siempre que el camino de sanar y crecer no es una carrera, no hay plazos, no hay una forma "correcta" de hacerlo.
Cada recaída, cada día pesado, cada duda, son parte del mapa.
Nuestro valor no está determinado por nuestro "rendimiento" en terapia, el simple hecho de seguir yendo, de enfrentar nuestras sombras, ya es un acto de enorme valentía y un progreso en sí mismo.
Te ha pasado? ¿Cómo lo has manejado?
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Psico. Eduardo Chavarria