18/03/2026
El sábado 14 de marzo varios de los fundadores, primeros directores y primeros graduados del CUNOR, organizaron un evento para conmemorar el 50 aniversario de fundación de nuestro Centro Universitario.
Fue un honor ser invitado junto a parte del Consejo Directivo electo.
Tengo el gusto de compartir las palabras que expresé ante los asistentes en Sociedad de Beneficencia De Cobán.
50 Años del Centro Universitario del Norte CUNOR
Honorables fundadores, primeros directores y primeros funcionarios que trazaron la ruta; Primeros graduados, quienes fueron los rostros de la esperanza hace cinco décadas; Colegas del Consejo Directivo electo, compañeros de una lucha digna;
Damas y caballeros:
Me presento ante ustedes con una mezcla de profunda humildad y firme determinación. No me corresponde hoy hablar desde la nostalgia de quien recorrió los pasillos de CUNOR como estudiante, pero sí como docente que por más de la mitad de la vida de nuestro centro universitario, he tenido la responsabilidad de la formación de nuevos profesionales. Soy también hoy el depositario de la confianza de una comunidad que, en las urnas, decidió el rumbo de los próximos años.
Aunque hoy las puertas físicas del campus permanezcan cerradas para este acto —víctimas de una miopía política que prefiere la confusión y el silencio antes que el festejo—, las puertas de la historia están abiertas de par en par para reconocer este medio siglo de luz.
El CUNOR existe gracias a gente visionaria
Estamos aquí, fuera de nuestro recinto, pero dentro de nuestra esencia. Es un honor estar rodeado de los hombres y mujeres que, hace 50 años, no solo soñaron con una universidad, sino que la cargaron en sus hombros. En aquel entonces, el norte del país era un territorio fértil pero olvidado por la educación superior. Ustedes, los fundadores presentes, no esperaron a que las condiciones fueran perfectas; las crearon.
Iniciaron con apenas cuatro carreras técnicas. Era una apuesta arriesgada en una región que apenas empezaba a entender su potencial. Hoy, ver a esos primeros graduados aquí sentados, convertidos en los pilares de nuestra sociedad, es la prueba irrefutable de que la semilla cayó en tierra buena. De aquellas 4 ramas iniciales, hoy hemos florecido en más de 20 ofertas académicas que abarcan desde los niveles técnicos hasta las licenciaturas y postgrados, transformando la matriz productiva y social de toda Alta y Baja Verapaz.
La Identidad en un Mundo Competitivo
Como extensión de la Universidad de San Carlos de Guatemala, el CUNOR heredó la mística de la Tricentenaria. No somos solo una casa de estudios; somos un bastión de la identidad sancarlista. He aprendido a admirar, respetar y defender desde dentro, lo que significa ser la única universidad estatal en la región, con su responsabilidad de dirigir la educación superior, pero también con las tradiciones que nos dan carácter. La Huelga de Dolores, con su crítica mordaz y su espíritu inquebrantable, y los bautizos a los nuevos estudiantes, que más que un rito de iniciación y deben ser regulados, son un recordatorio de que aquí se viene a forjar el temple.
Hace 50 años, el CUNOR era la única opción, el único faro en la oscuridad. Hoy, el panorama es distinto. Más de 10 universidades privadas han llegado a la región, y celebramos que la educación se expanda. Sin embargo, aunque hoy cuatro de esas instituciones cuenten también con edificios propios y modernos, ninguna posee el alma y la historia de este Centro. Ninguna tiene en su haber la lucha por la autonomía ni el compromiso social que nos define. Somos más de 8,000 estudiantes y más de 300 docentes los que demostramos día con día que la universidad estatal sigue siendo el motor intelectual de Guatemala.
III. El Silencio de las Autoridades y la Voz del Pueblo
Resulta paradójico, y francamente doloroso, que las actuales autoridades de la institución hayan dejado pasar esta fecha con una indiferencia que raya en el agravio. El aniversario de oro de la institución más importante del norte no es un evento que se pueda "olvidar". La ausencia de una celebración oficial en nuestro campus no es un descuido; es un síntoma de una gestión que le teme a la memoria y que le teme a la voluntad popular.
Al Consejo directivo electo, se nos puede negar el paso administrativo, pero no se nos puede negar la responsabilidad moral de estar aquí. Este evento, organizado por los fundadores y no por la burocracia, es un acto de resistencia. Estamos aquí para decir que el CUNOR no es de quienes ocupan temporalmente una oficina por designio político, sino de quienes lo fundaron, de quienes lo sostienen con sus impuestos y sobre todo de los estudiantes que tienen una esperanza de un futuro mejor y de quienes lo honran con su ejercicio profesional.
Hacia los Próximos 50 Años
A los graduados aquí presentes: aunque yo no comparta su alma mater de origen, comparto su orgullo. He visto cómo se les hincha el pecho al decir "soy del CUNOR" y esa es una mística que me comprometo a proteger. A los miembros del Consejo Directivo electo que me acompañan: nuestra toma de posesión es un paso administrativo pendiente, pero nuestro compromiso con la academia ya ha comenzado.
Recibimos un centro con 50 años de gloria, pero también con retos inmensos. No podemos vivir solo del pasado. Debemos modernizar nuestra academia, fortalecer la investigación y recuperar el liderazgo que nos corresponde ante la proliferación de ofertas educativas, estamos llamados a proyectarnos a la sociedad, que es a quienes nos debemos.
Concluyo rindiendo tributo a los que ya no están, pero cuya visión nos permite estar hoy aquí. A los directores que me precedieron y que hoy nos acompañan con su consejo: gracias por mantener la llama encendida.
El Centro Universitario del Norte es un gigante que no se detiene por coyunturas políticas. Nuestra fuerza no reside en las paredes de un aula o en los límites de un campus, sino en el conocimiento que hemos esparcido por las montañas y valles de nuestra región.
¡Que vivan los 50 años del CUNOR!
¡Que viva la Universidad de San Carlos de Guatemala!
¡Id y enseñad a todos!