LA CABEZA ES EL 90% DE UN DEPORTISTA
Prof. Dra. Maite Torres Terry - Psicóloga del Deporte aplicada al Tenis
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El tenis ha estado marcado de acontecimientos tenísticos que reafirma el título del presente artículo: el pasado doping de María Sharapova y las acusaciones de dopaje en contra de Rafael Nadal por parte de una ministra francesa.
Igualmente, los baches mentales por la que pasaron Rafael Nadal y Garbiñe Muguruza y la derrota en primera ronda de la jugadora alemana Angelique Kerber, ganadora del Australian Open de 2016.
¿Qué tuvieron todos estos ejemplos en común? A todos ellos les ocurrieron algo que no desearon. Pasaron por resultados y experiencias adversas que fueron desde problemáticas y difíciles hasta dramáticas.
Desde las imágenes que vimos de los diálogos de Muguruza con su entrenador Sam Sumyk en los que afirmó “Yo no me quiero morir por una bola. Yo no” o “¿Cómo voy a calmarme? No quiero jugar más”, hasta la rueda de prensa de Sharapova en un hotel de Nueva York en el que afirmó haber dado positivo en los controles antidoping en Australia y donde asumió personalmente toda la responsabilidad.
Todos estos jugadores se encontraron lejos de que las cosas fuesen cómo les gustaría y se encontraron ante problemas que además fueron comentados y juzgados por muchos a través de los medios de comunicación, lo que en la mayoría de los casos suponía un problema añadido: “la imagen como deportista y como marca de contratos millonarios”.
Así que, también a través de los medios de comunicación y las redes sociales, nos dimos cuenta de la forma tan diferente que tuvieron los jugadores de afrontar estas situaciones.
Porque ante toda circunstancia difícil, problemática y dramática, como la situación que pasó Sharapova habiendo dado positivo en los controles antidoping, podemos reaccionar de distintas maneras resumiéndolas en dos conductas:
1. Enfadarnos, tener miedo o angustia, sentir presión y estrés, y frustrarnos. En definitiva, sentirnos víctimas de las circunstancias, de nuestras equivocaciones o los errores de los demás lo que lleva inevitablemente a la frustración, a la resignación y al fracaso. Los reproches hacia nosotros mismos y/o ante los demás son tan grandes que nos sentimos bloqueados mental y emocionalmente.
2. Hacernos cargo totalmente de la situación, aprobándolo y consintiendo que la coyuntura sea la que es, lo que no quiere decir que nos guste o que nos parezca bien. En este caso también nos hacemos responsables de las consecuencias. Este acto de responsabilidad nos permite mentalmente, en un siguiente paso, analizar el cómo y el por qué hemos llegado a esta situación y a aprender lo que necesitamos cambiar o mejorar para que no vuelva a ocurrir más.
Esto nos permite una corrección que nos facilita crecer a todos los niveles, sobre todo mentalmente y obtener nuevos resultados. Esta segunda elección nos lleva al compromiso con nuestros sueños, al crecimiento personal y al éxito duradero.
Puesto que todos pasamos por situaciones muy adversas, difíciles y dramáticas, lo que marca la diferencia es el 90% que ocurre en nuestra cabeza, es decir cómo afrontamos mental y anímicamente estas realidades. Aquí se aplica la resiliencia que es la capacidad que tiene una persona para superar las circunstancias traumáticas.
Retomando el ejemplo de lo que le dijo Muguruza a su entrenador, quedaba claro que en ese momento no estaba mentalmente preparada para luchar, y no lo estaba porque estaba convencida que no había nada que hacer. Kerber afirmó que estaba cansada del esfuerzo que hizo en el Aus Open y del gran interés mediático que la llevó a confundirse más de lo que pasó en la pista de tenis. Su juego fue de nuevo inconstante y perdió la confianza ganada.
Ahora, la clave es ¿qué hicieron ante esa situación?, ¿cómo lo afrontaron mentalmente? Tanto Kerber como Muguruza, ¿aceptaron su situación, se hicieron responsables de ella y de sus consecuencias y tomaron medidas al respecto? O simplemente ¿las vimos que no salieron del bache mental en el que se encontraron?
La clave mental es saber si sus mentes ESTUVIERON PREPARADAS PARA PERDER porque como titulé este artículo, “la cabeza es el 90% de un deportista”, no se puede estar preparado sólo para ganar, no funciona.
En el caso de María Sharapova y sin juzgar la intencionalidad y moralidad de su error, lo cierto es que fue una equivocación con consecuencias muy negativas para la jugadora rusa.
Lo que destaco en su reacción y comportamiento es que María asumió en seguida la responsabilidad de su equivocación y afirmó: “Dí positivo en el control y asumo toda la responsabilidad por ello”.
La capacidad de aceptación, mejor dicho, la capacidad de aprobación de los errores que cometemos es fundamental para que la mente esté preparada para perder y en consecuencia también para ganar. Sólo una mente preparada para saber salir de la adversidad, de la derrota y de las dificultades - como partidos perdidos, bolas falladas, sanciones por dopaje o patrocinadores que se retiran - puede utilizar estas circunstancias a su favor.
De forma que puede aumentar su compromiso con el objetivo, mejorar su crecimiento personal a través del aprendizaje y tener más éxito a largo plazo pues estará más centrada en la búsqueda de soluciones y en la tarea, que en lamentaciones llenas de resignación.
Sólo la cabeza y ese 90% determinarán en qué dirección se desarrollarán los jugadores ante la adversidad y ante los errores.
Hoy en día, Nadal, Muguruza y Kerber encontraron las soluciones por ellos mismos y por las personas que les ayudaron a ponerlas en práctica con éxito y María Sharapova ya cumplió con la sanción y otra vez ha tenido una nueva oportunidad de jugar al tenis, triunfando tanto por fuera como dentro de la pista. Personalmente deseé que solucionaran sus problemas y afortunadamente lo han logrado con notoriedad.
Inicio - Prof. Dra. Maite Torres Terry “Utiliza la ventaja mental aprovechándote de las técnicas en Psicología del Deporte y Coaching más innovadoras respaldadas con una sólida base científica”