06/10/2023
Hoy quiero compartir desde lo más profundo de mi corazón. Adoro mi trabajo, me hace inmensamente feliz, pero eso no significa que sea fácil. Se pasan por alto las horas que dedico a organizar cada clase para adaptarlas a las necesidades de mis alumnos. También ignoran la cantidad de análisis que hago de cada alumno y de cada clase, evaluando si todo va bien, qué puedo mejorar, qué puedo añadir o modificar. Identifico cuál alumno se llevaría bien con otro, porque si no obtienen buenos resultados, está claro que buscarán otras opciones.
Desde el punto de vista económico, he dado mil vueltas para encontrar la fórmula que permita a todos obtener buenos resultados. He considerado la opción de clases en grupo, una tarifa más económica y siempre estoy luchando para lograr lo mejor para todos. Sin embargo, el tiempo es limitado y es complicado satisfacer los gustos de todos.
A lo largo de mi carrera como profesora de inglés, he perdido a muy pocos alumnos, generalmente debido a la distancia o a los horarios. Estoy profundamente agradecida a los padres y alumnos que viajan hasta media hora en coche para recibir clases en mi casa. Algunos vienen desde Tacoronte, otros desde la zona de Pris, e incluso algunos de lugares más lejanos. Siempre llegan con alegría y entusiasmo por aprender, y creo que se van un poco más felices porque han adquirido nuevos conocimientos.
Como mencioné antes, siempre me esfuerzo por dar lo mejor de mí y transmitir positividad. Sin embargo, recientemente he tenido una experiencia decepcionante. Hace dos meses, una alumna adulta se acercó a mí con el objetivo de aprobar el nivel C1. En un principio, me emocionó tener un alumno de nivel B2 que aspiraba al C1, algo que no había tenido en mucho tiempo. Sin embargo, me decepcionó descubrir que esta alumna parecía no estar dispuesta a esforzarse ni a comprometerse.
Al principio eran clases presenciales, pero luego optó por las clases en línea, lo cual no recomendé porque no ofrecen la misma experiencia de aprendizaje. Me di cuenta de que no estaba haciendo los esfuerzos necesarios. Pasar del nivel B2 al C1 requiere alrededor de 600 horas de estudio, lo que equivale a un mínimo de 8 horas semanales o al menos 1 hora al día, incluso si se estudia todos los días durante las 52 semanas del año, seria complicado lograr sin ganas de aprender. Le asigné tareas y le proporcioné material adicional, pero no entregaba las tareas y parecía no estar dedicando tiempo suficiente al estudio.
Cuando le pregunté si había hecho las tareas antes de la clase, me dijo que las hacía cuando llegaba a casa y que las traducía primero al español para entenderlas y luego al inglés. Pregunté cómo planeaba aprobar un examen de nivel C1 con ese enfoque. Además, me sorprendió que alumnos de 12 años tuvieran un nivel de inglés más avanzado que ella y que incluso pareciera no estar a la altura del nivel B2. En nuestra última clase, le pedí que escribiera un ensayo relacionado con su trabajo, un texto que debería tener alrededor de 500 palabras. Ella solo había escrito 5 líneas y respondió a mis preguntas como si fuera una alumna de nivel A2. Me sentí frustrada y perdí interés en seguir enseñándole. Tal vez ella haya notado mi decepción, y si es así, lament. Por supuesto que me importa, no me gusto los frascaso, ni de no estar a la altura, necesito alumnos para sustentarme, pero no puedo hacer la tarea por ellos ni presentarme en su lugar en un examen. Puedo proporcionar toda la información pero si ni siquiera se molestan en leerla, ¿que debo hacer?
La idea de aprender inglés en 5 meses es simplemente una ilusión y sin esfuerzo no habra recompensa. Ni para ella, ni para mi.