24/08/2026
No todo aprendizaje ocurre cuando estás estudiando.
Este agosto me está recordando algo que intento transmitir a mis alumnos: parar no significa necesariamente dejar de aprender.
Nuestro cerebro también necesita -y merece- momentos en los que aparentemente no estamos haciendo nada con aquello que hemos aprendido.
Cuando incorporamos información nueva, el proceso no termina al cerrar el curso o una sesión. El cerebro necesita consolidar, reorganizar e integrar lo aprendido.
El descanso y especialmente el sueño tienen un papel importante en el aprendizaje y la memoria.
No obstante, cuando paramos unos días, a menudo tenemos la sensación de estar perdiendo lo conseguido. Y aparece la culpa.
Tiene sentido pero no es cierto. Aprender no es acumular horas de estudio o de conversación de manera constante siempre. También se necesita espacio.
Espacio para descansar.
Para vivir.
Para volver a sentir curiosidad.
Para permitir que lo aprendido se asiente.
Yo también he parado este agosto.
Y sigo aprendiendo 😊
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