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Profesor de español, lingüista y creador de materiales didácticos. Este es mi espacio de promoci
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26/08/2023
Las medias de los flamencos. Horario Quiroga. Audio cuento con texto incluido.
🐍 Las medias de los flamencos 🐍 Horacio Quiroga "Las medias de los flamencos" es un cuento de Horacio Quiroga perteneciente a la obra Cuentos de la selva, colección de cuentos para niños ambientados en la ...
👉 Aunque mucha gente perciba la palabra guay como moderna, la verdad es que tiene más años que la Tana.
Usada actualmente en un sentido coloquial en español actual con el significado de “bien”, “muy bien”,”estupendo”; tiene su origen en el gótico “wái”, voz onomatopéyica de queja que más tarde veríamos en el castellano antiguo usada como término de lamento:
¡Guay de mí! (pobre de mí). Hoy diríamos ¡Ay de mí! (Sin hache, por favor).
Es curioso que con el tiempo, la palabra cae en desuso, pero vuelve a documentarse en el Siglo XVIII en una zarzuela titulada 'La cruz de los humeros' publicada en 1861 en una escena sevillano-flamenca, con el sentido que actualmente tiene la palabra, con un sentido positivo.
Vuelve a popularizarse mucho en los 80, según algunas teorías, reforzada por la la palabra árabe “quwais” كويس o “kuayyis” 'bueno' o 'bonito', para referirse al hachís de buena calidad, sería “Kuais”, ese “Kuais” que filtrado por el acento andaluz pasa a “guay”, perdiendo la “s” final.
👉 Guay puede funcionar como adverbio, para decir que algo va bien, está bien, estupendamente:
“El teléfono nuevo va guay” o “Aquí se está guay”
En ese caso usaríamos la forma en singular.
También puede funcionar como adjetivo, haciendo el plural en este caso como “guais”.
“Qué casas tan guais hay en este barrio”.
👉 Podemos encontrar el aumentativo, superguay, requeteguay, o simplemente “muy guay”. Y los más viejunos podemos decir “Guay del Paraguay” aunque cada vez se oye menos.
👉 Equivalentes en otros países:
🇲🇽 México: chido, padrear
🇦🇷 Argentino: groso, copado
🇵🇪 Perú, Chile, Ecuador: bacán
🇨🇴 Colombia: chévere, bacano
🇨🇷 Costa Rica: tuanis
🇬🇹 Guatemala: toque
🇺🇾 Uruguay: salado
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¿Por qué el pretérito imperfecto de subjuntivo tiene dos formas?
En los niveles avanzados del español, los estudiantes de español se enfrentan a una nueva forma del subjuntivo bastante problemática. Es una forma imperfecta, con un valor “no acabado” que puede tener valor temporal de presente, pasado o futuro en función de la estructura, además de un valor modal de indicativo o subjuntivo… y para más inri, dos formas verbales en una: cantara o cantase, quisiera o quisiese.
¿Ambas formas son intercambiables en el uso?
En la mayoría de los casos podemos usar cualquiera de las dos formas, a gusto del hablante, aunque existen algunos contextos lingüísticos en los que no se pueden intercambiar:
1. Cuando se usa con valor de pretérito indefinido o pretérito pluscuamperfecto de indicativo.
-”Entró en la ciudad por donde años atrás entrara el rey”.
2. Con los verbos “querer” y “deber” utilizados para expresar cortesía.
-”Quisiera una cerveza bien fría”.
Si observamos el calendario actual podemos ver que los meses finales, septiembre, octubre, noviembre y diciembre se parecen a los ordinales séptimo, octavo, noveno y décimo. Esto es así porque en el calendario original de diez meses ocupaban esas posiciones, siendo el primer mes el de marzo.
Será Numa Pompilio, segundo rey de Roma, el que en el siglo VII antes de nuestra era modifique el calendario añadiendo dos meses más, pero haciéndolo al principio: los meses de enero y febrero. Con ellos el calendario pasa a tener 12 meses, pero se mantienen los nombres originales de los mismos.
El mes de enero lleva su nombre por el dios Jano (Ianus), dios de las puertas, los comienzos y los finales. Por eso le fue consagrado el primer mes del año.
El mes de febrero en honor a Februus, dios de los mu***os y la purificación, que también fue adorado por los etruscos como Febris, diosa de la malaria y la fiebre.
El mes de marzo, ya hemos dicho que en honor a Marte, por aquel entonces, no era dios de la guerra, sino de la fertilidad y la agricultura.
El mes de abril estaba dedicado a Venus, diosa del amor y la belleza, Afrodita en la mitología griega y de aphros- abril. Hay otras teorías que lo relacionan con el verbo latino aperire, que significa “abrir”, por la apertura de las flores.
El mes de mayo estaría dedicado a Maia, antigua diosa de la fertilidad; aunque hay teorías que dicen que estaba dedicado a Júpiter, partiendo de la forma “Maius Iupiter”, Júpiter Máximo.
El mes de junio en honor a Juno, diosa de la maternidad y esposa de Júpiter.
El mes de julio en origen también tenía un nombre ordinal, al ser el 5º mes (pensando que marzo era el primero) se llamaba quintilis, pero su nombre fue cambiado en honor a Julio César a petición de Marco Antonio; Julio había nacido en quintilis y por ello se eligió ese mes para honrarle.
Con el mes de agosto pasa algo similar, sextilis en origen, al ser el sexto mes. Su nombre fue cambiado en honor a Octavio Augusto, pasando a llamarse agosto. Fue elegido este mes para conmemorar la victoria sobre Marco Antonio y Cleopatra, que sucedió en sextilis.
Como ya hemos dicho, septiembre, octubre, noviembre y diciembre son los únicos que mantienen su carácter ordinal.
La palabra "México" tiene su origen en la lengua náhuatl, hablada por los aztecas fundadores de la nación prehispánica.
Que la palabra México se escriba con "x" y no "j" se debe a cómo era el castellano que se hablaba a principios del siglo XVI, cuando Hernán Cortés y los suyos llegaron a la nación azteca (o mexica, para ser más correctos). Méshico, en náhuatl, quiere decir “lugar en el ombligo de la luna”. El vocablo “metzi” significa luna, “xictli” centro u ombligo, y el sufijo “co” es una marca de lugar.
Si lo pronunciamos en español actual sonaría como "Méshico", es decir, el sonido de la equis sería /sh/, como en inglés.
Según el filólogo Juan Nadal, en el español antiguo o castellano medieval existía lo que se conoce como el sonido fricativo prepalatal sordo, que es el sonido /sh/.
El rey Alfonso X "El Sabio", rey de Castilla, estableció la Norma Alfonsí de la escritura en el siglo XII donde se reglaba que el sonido /sh/ debía escribirse con equis "x".
Cuando a principios del XVI los conquistadores españoles trataron de adaptar los sonidos del náhuatl al castellano de esa época y usaron la Norma Alfonsí para escribir "Méshico", es decir, Mexico, con x y en ese tiempo sin tilde.
Ya por esos tiempos, desde el mismo siglo XVI de la conquista de México (1521), el castellano iba perdiendo el sonido fricativo prepalatal sordo /sh/ que en el siglo XVII acabó por desaparecer.
Según Nadal, en el siglo XVII ya nadie pronunciaba el /sh/ en español, que se había cambiado por el sonido "j"; por eso es que en ese siglo ya todo mundo decía México (con el sonido de la j).
En 1815, la RAE estableció la Ortografía de la Lengua Castellana en la que indicó que las palabras que se escribían con equis y que se pronunciaban con /j/ debían ahora escribirse con jota, y ya no con equis.
Esta cuestión se convirtió en prácticamente una cuestión de identidad nacional, porque para más inri, coincidió con la lucha por la Independencia mexicana (1810-1821).La RAE se mantuvo firme y fija en eso durante todo el siglo XIX y durante casi todo el XX.
La academia mexicana nunca ha admitido que México se escribe con jota, defendiendo la grafía original.
No fue hasta 1992 que la RAE aceptó que podría escribirse con x, pero siempre prefiriendo Méjico con jota.
Finalmente, en 2001 fue cuando la institución estableció la recomendación de que se escriba con x: México.
Aunque se consideran válidas estas formas con j, se recomiendan las grafías con x: Oaxaca y Texas
Carajo es un término del castellano usado para designar el miembro viril. El término tiene equivalentes en todas las lenguas romances peninsulares: en portugués ca***ho, en gallego carallo, en catalán carall y en asturleonés carayu, y es exclusivo de las lenguas romances de la península ibérica.
Existe constancia de su uso desde al menos el siglo X, apareciendo regularmente en las cantigas de escarnio y maldecir de la poesía medieval, por lo que atribuir su origen al mundo naval es un poco arriesgado y podríamos decir que primero tuvo un significado fálico, y quizás luego se usara para llamar así a la parte más alta del mástil, donde se situa la cofa, canastilla de vigía.
Sobre su origen etimológico hay mucha discusión, hay una teoría que defiende que la palabra parte del verbo árabe "kharaja" que significa "salir", explicando la expresión "mandar a alquien al carajo" como mandarlo fuera.
Otra teoría es que viene de "caraculum", que sería un diminutivo de charax (καραξ), significando estaca, en griego, algo así como "estaquita". La terminación -culum podría haber evolucionado a -jo, como en oculum, ojo.
Independientemente de su etimología y su pertenencia a un campo del léxico fuertemente tabú, la palabra está muy viva en el español coloquial y popular, pero será evitada en un lenguaje culto y cuidado.
"Carajo", el término sirve tanto para designar extrañeza, emoción, estupor, amenaza, cantidad grande o escasa de algo, imitando las variaciones del miembro viril según las circunstancias.
En Costa Rica, persona de la que no se conoce el nombre. no es inusual que un padre llame a sus propios hijos, “ mis carajillos”.
"Mandar al carajo", cuando estamos muy hartos de alguien.
"Irse al carajo", algo se estropea.
"Ser del carajo". Algo o alguien es my bueno.
"Me importa un carajo". No me importa nada.
"¡Y un carajo!" Negación enfática.
"Caraja": despiste.
"Carajada" o "carajadita", es una cosa insignificante
"Carajear", en Colombia, ofender con palabras soeces.
"Carajillo", un café con licor.
"Carajote", tonto.
"Caray" (eufemismo)
¿Conoces otras expresiones con carajo? Si eres del carajo, seguro que me dejas alguna :)
¡Salud!
Fuentes:
https://etimologias.dechile.net/?carajo
https://es.wikipedia.org/wiki/Carajo
http://agendazalabardo.blogspot.com/2017/03/mandar-o-irse-al-carajo.html
https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-13760642
https://dmelende.wordpress.com/2011/06/19/%C2%A1vayase-p%C2%B4al-carajo/
Verbos caló de uso común en español.
Se ha dado una gran filtración lingüística entre los gitanos que se asentaron en Andalucía (Pinacendá, en caló) y el pueblo andaluz, producto de la buena convivencia entre ambos. Es por ello que no puede resultarnos extraño que podamos constatar claramente
una gran influencia de esta hermosa lengua gitana en las hablas de nuestra tierra.
Muchas de estas palabras de origen gitano son de uso común en Andalucía y América Latina.
¿Se usan en tu tierra?
“Apoquinar", pagar.
“Acharar", avergonzar.
“Camelar, encantar, encandilar; originalmente, 'cortejar' 'enamorar'.
“Chanelar", entender.
“Chingar", tener s**o o molestar (del rom. čingarár'pelear').
“Chorar", robar, "chorizo", ladrón. Del sánscrito चोर chor ('ladrón').
“Diñar(la)”, morir(se).
“Endiñar(se)”, dar(se) un golpe.
“Encalomar” subir'.”encalomarse”, autoinvitarse a una fiesta.
“Jamar”, comer.
“Mangar”, robar.
“Molar”, gustar.
“Najar”, irse.
“Pajear(se)”, masturbar(se).
“Pirarse”, irse.
“Pringar”, hacer algo que no nos gusta.
“Sobar”, dormir.
¿Por qué decimos que “el que fue a Sevilla, perdió su silla”?
Esta expresión se utiliza cuando alguien pierde sus privilegios o derechos, o simplemente su sitio en una cola, o su asiento, porque es ocupado por otra persona cuando la primera se ha ausentado.
La expresión viene del siglo XV, cuando Alonso de Fonseca II es nombrado arzobispo de Santiago y pide a su tío Alonso de Fonseca I (arzobispo de Sevilla) ayuda para poder ocupar su cargo en Galicia. Su tío marchó de Sevilla para facilitarle las cosas a su sobrino dejándolo en su cargo mientras se ausentaba. Al volver de Santiago, Alonso de Fonseca II (el sobrino) no quiso devolver el arzobispado a su tío, pronunciando la famosa frase:
“El que se fue de Sevilla perdió su silla”.
Para poder recuperar su silla, la de arzobispo de Sevilla, su tío tuvo que pedir ayuda al Papa y a los duques de Medina Sidonia, tuvieron que rodar cabezas para volver a la situación original.
La cosa es que la expresión se transformó con el tiempo y ha pasado al lenguaje coloquial de la forma en la que la usamos ahora: “El que fue a Sevilla perdió su silla” y es una expresión que sigue muy viva desde el S XV…
Hay formas de responder que se han popularizado en diferentes partes de España, cuando alguien dice “El que fue a Sevilla perdió su silla”, se le puede responder “Y quien fue a Jerez, la perdió otra vez” o “Y quien fue y volvió, la recobró”.
También existen variantes como “Quien fue a Padrón, perdió su sillón” o “Quien fue a Sevilla perdió su silla, y quien fue a Morón, perdió su sillón” u otra: “Quien fue a Sevilla, perdió su silla, y quien fue a Aragón se la encontró”
¿Se utiliza esta expresión en tu zona? ¿Conoces otras expresiones para expresar lo mismo?
La palabra «gitano» es una derivación de «egiptano». Cuando llegan a Europa en el S. XV, muchos grupos de gitanos se presentaban como «nobles egipcianos» cristianos en peregrinación; en 1425, dos romaníes solicitaron un salvoconducto al rey Juan II de Aragón, en el cual se hacían llamar «condes del Egipto Menor». La palabra «calé» parece proceder del indostaní «kâlâ», que significa «negro».
Caló, calé, romaní ibérico. Estas son algunas acepciones para definir esta lengua romaní hablada por el pueblo gitano, especialmente en España. Existen numerosos dialectos, como el caló andaluz, el madrileño, valenciano, castellano, canario, gallego o el cubano.
Se habla en España, Brasil, Francia y Portugal, por una población de entre 65.000 y 170.000 personas.
El origen de los gitanos sigue siendo un misterio, aunque se dice que vienen de la India, no se sabe si llegaron allí antes de otros lugares. Hay teorías que defienden que el pueblo gitano es una de las tribus judías perdidas del Antiguo Testamento que emigró hacia la India para volver luego a Europa.
Palabras caló de uso común:
Pirarse, como marcharse.
Sobar por dormir.
Currar por trabajar y curro, trabajo.
Parné, dinero.
Chupa, chaqueta.
Pureta, viejo o vieja aplicado a personas.
Paripé, hacer el paripé, disimular o fingir.
Chungo, malo.
Fetén, muy bien, bueno, estupendo, excelente.
Julay, novato o inexperto. También se usa como despectivo para las personas homosexuales.
Chivato, soplón.
Garito, pub - bar con mala reputación. Casa de juego.
Potra, suerte.
Achantar, asustar.
¿Por qué decimos en español que las cosas “molan”?
El verbo “molar”, en la acepción de la que vamos a hablar, tiene su origen en la lengua caló, la lengua de los gitanos en España. Se hizo popular en los 70-80 pero su uso sigue muy extendido.
Normalmente lo usaremos como los verbos afectivos (tipo gustar, fascinar, importar, impresionar, interesar, etc.) aunque también podemos usarlo en una estructura habitual cuando decimos que “algo mola”.
Si lo usamos como adjetivo, tendremos las formas “molón” “molones” para el masculino, y “molona”, “molonas” para el femenino.
El uso de este verbo se da en contextos coloquiales y no formales. También existen algunas expresiones que usamos para decir que algo nos gusta mucho:
“Mola mogollón”
“Mola mazo”
“Mola mucho”
“¡Cómo mola!”
¿En tu zona se usa el verbo “molar”? ¿Conoces otras expresiones para decir que algo te gusta mucho?