11/07/2025
Hay personas que se revuelcan en la miseria como chanchos en el barro.
Y lo disfrutan.
Aunque les expliques, aunque les muestres otra forma… no quieren salir. No porque no puedan, sino porque no quieren. Porque han hecho de la queja, del sufrimiento o de la parálisis una identidad.
Y salir de ahí implicaría dejar de ser quienes creen que son.
A veces me pasa con clientes. Gente brillante, sensible, despierta… pero atrapada en su propio lodo.
Han entendido todo, han llorado todo, han reflexionado todo.
Pero no viven.
Y la verdad, yo no trabajo para eso.
No vine a sostener procesos infinitos. No soy terapeuta de largo recorrido.
Trabajo en programas intensos, cortos, con resultados reales.
Porque sí, el trabajo interior es necesario.
Sí, hay que mirar, entender, darle nombre a las cosas.
Pero después hay que soltarlo todo y VIVIR.
Salir de la terapia y salir a la vida.
Porque la terapia no es el destino. Es una herramienta.
Y si no te está ayudando a moverte, quizás estás usando la herramienta para seguir quieto.
Yo trabajo con los que quieren salir del barro. No con los que le pusieron nombre a cada charco y se hicieron una casa ahí.