23/09/2023
Me recupero de las fiebres, del verano más largo que viví y el otoño desnuda las aceras desde mi ventana. La calle es una alfombra de gente que va y viene sin rumbo ni dirección, con paraguas y en manga corta.
No es primavera, lo repiten los diarios, en el bar de abajo, en la cola del super. La hiedra que lucía optimista se aferra a la verja de ese viejo hospital buscando pasar desapercibidas.
"El inicio del otoño en el hemisferio norte está definido por el instante en que la Tierra pasa por el punto de su órbita desde el cual el centro del Sol cruza el ecuador celeste en su movimiento aparente hacia el sur. El día en que esto sucede la duración del día y la noche prácticamente coinciden. A esta circunstancia se la llama también equinoccio de otoño.
El inicio del otoño es la época del año en que la longitud del día se acorta más rápidamente. A las latitudes de la península, el Sol sale por las mañanas más de un minuto después que el día anterior, y por la tarde se pone más de un minuto antes. Como consecuencia, al inicio del otoño, el tiempo en que el Sol está por encima del horizonte disminuye casi tres minutos cada día."
Aunque no sea primavera, este otoño ocre, insulso y polarizado deja un gusto a medio hacer, a despedida de aeropuerto. La fiebre me deja y el frió asoma en esta última semana de septiembre, yo salgo a la calle