17/05/2019
Graduación curso 2018-19:
Ante todo, muchas gracias por invitarme a hablar hoy aquí: es un honor y un placer, ya que he tenido la suerte ser vuestro profesor, algún año, a la mayoría de vosotros
Como vosotros habéis tenido la dudosa fortuna de tenerme a mí en clase , estaréis un tanto preocupados, pero ¡no temáis! este discurso va a ser breve, optimista e, incluso… en modo censurado, en consideración a vosotros que estás de celebración y a vuestras familias aquí presentes
Estás empezando lo bueno, lo mejor.
La infancia nos gusta, la adolescencia… ¡qué remedio!, mas la juventud… Ahora viene lo bueno
Debéis estar preparados, sin embargo….
Debéis saber lo más posible, conocer cuanto más y mejor el mundo en el que vivimos, e interpretarlo cada uno a su modo, atreviéndonos a pensar por nosotros mismos, procurando amasar la información de mejor calidad para elaborar una mezcla que os permita saber llevar una buena vida.
Saber llevar una buena vida…
¿Saber? ¿Conocer? ¿Es algo que os hayamos enseñado aquí, en el instituto? Permitdme dudarlo. Sabéis que me rompe el corazón, el constatar que las más de las veces habéis aprendido a repetir mis sabias palabras… y poco más.
Vosotros me culparéis a mí, yo os culparé a vosotros, todos culparemos al sistema…. Esto es lo que hay. Es con lo que tenemos que llevar una buena vida.
Saber llevar una buena vida….
En la vida, lo que somos es Equilibristas.
Siempre avanzando en la cuerda floja, con la red de seguridad que nos proporcionan nuestros amigos y nuestra familia: tanto esta en la que habéis tenido la suerte de nacer como la que formaréis más adelante
Avanzando, caminando en la cuerda floja…. Equilibristas, manteniendo el delicado balance entre lo que somos y lo que queremos
entre lo que tenemos y lo que necesitamos
entre nuestras certezas y la incertidumbre
y mientras estáis ahí, aupados a las alturas, aprovechad la vista.
No os quedéis sólo con las cuatro cosas que cada uno llevamos dentro.
Dirigid la vista todo a vuestro alrededor y disfrutad la belleza que nos rodea, que creedme ¡vale la pena!