23/08/2026
Estaba en Londres hace unos meses cuando decidí leer noches blancas; pues se me había recomendado como una novela corta y ligera que podía leerme en poco tiempo. Y, Si bien fue así y existió como un pasatiempo para un viaje en tren; decidí releerla la semana siguiente (y qué bien que lo hice).
Cuando uno deja de estar atento a la trama principal, a los hechos narrados y se centra en la conversión del todo hacia el final que ya conoces; descubres detalles o incluso significados que no es que se te pasaran por alto, es que eran fundamentales para entender realmente la obra y tú (en este caso yo) fuiste ciego ante ellos.
Al principio todos sentimos un cierto resquemor hacia Nastenka; y al menos en mi caso, una relectura bastó para exonerar de culpa moral al personaje. Y exactamente a eso me refiero: Nastenka era la culpable en una historia de amor, una que realmente no existe. Noches blancas nunca fue una historia de amor, sino una historia que se sirvió del mismo para narrar el delirio y el deseo roto de una mente que sueña con un desapego total de la realidad.
En fin, asegúrate de seguirme si no lo hacías para no perderte lo próximo que publique ;)