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Trincheradialectica Divulgo filosofía y comparto mi incursión en la literatura ;)

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13/10/2026

👇IMPORTANTE LEER👇

Hay momentos en que los problemas existenciales son excelsamente abordados por situaciones de la cotidianidad. Y exactamente a eso atañe la película: Fernando Robles es un profesor universitario de unos sesenta años, que se t**a ante un cambio radical de paradigma el momento en que es obligado a jubilarse. Junto a su esposa Liliana, debe replantearse su existencia, sus convicciones y la manera en que quiere vivir. Ya a título personal; a mí me dio la impresión de que los lugares comunes son las ideas, las expresiones y las explicaciones que repetimos porque resultan familiares, aunque no siempre nos hayamos detenido a examinarlas: son, en esencia, la cristalización de la inercia.

Ahora bien, y volviendo al fragmento concreto que he publicado: la lucidez. Extraño concepto por lo contraproducente y poco práctico que resulta, pero a la vez por lo demandado y buscado que es. Cuando la conciencia de la misma es la única forma de regocijo que te aporta pese a los pesares derivados de su propia existencia.

¿Sabéis a qué me recuerda? - Al concepto de “hiperconciencia” o del “hiperconsciente” que desarrollé en el post que tengo fijado en mi perfil con la cita de Dostoievski. Si bien no son exactamente lo mismo, la relación conceptual entre lo deseable y lo indeseable es fundamentalmente idéntica, y me parece increíble que un desarrollo estrictamente filosófico e identitario que se me ocurrió al releer memorias del subsuelo, coincida con el desarrollo de un personaje en una película que pretende tratar la crisis de un hombre mayor adentrándose en la jubilación. Es cine, si me preguntan.

En fin, si te gusta la filosofía, asegúrate de seguirme para no perderte lo próximo que publique ;)


Más allá del chiste, lo cierto es que es terrible lo malentendidos que están algunos conceptos fundamentales para entend...
11/10/2026

Más allá del chiste, lo cierto es que es terrible lo malentendidos que están algunos conceptos fundamentales para entender corrientes filosóficas enteras; así como ciertos autores que son sistemáticamente encasillados como algo que no solo no fueron, sino que representan lo diametralmente opuesto.

El caso de Nietzsche y el nihilismo es con diferencia el más claro. Es la cara mediática de una corriente que criticó hasta la saciedad. Por supuesto, Camus tuvo bastante más suerte y el material que ronda sobre él suele ser por lo menos aproximadamente cierto - pero no puedo evitar preguntarme en qué momento la filosofía quedó relegada a caricaturas superficiales.

Esto son observaciones transversales, el post pretende adentrarse en el problema que trato para dar respuesta a una gran pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez: si la vida no tiene sentido, si es absurda en su más pura esencia; entonces los valores que tenemos son completamente vacuos, superfluos, intrascendentes. Cada autor lo respondería de una forma de diferente y eso es exactamente lo que pretendo ilustrar aquí - el cómo autores seculares lidiaron con la aparente vacuidad de los valores vitales.

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En una estantería de mi casa donde mi padre suele guardar los libros que leyó durante su juventud, me topé con una recop...
08/10/2026

En una estantería de mi casa donde mi padre suele guardar los libros que leyó durante su juventud, me topé con una recopilación de ensayos de Walter Benjamin titulada “el autor como productor”. Más allá de sus incesantes referencias al teatro épico de Bertolt Brecht y lo repetitivo que podía hacerse por momentos; su crítica a la “nueva objetividad” como forma de representación estética de la miseria para venderse como producto a la burguesía de la época me motivó ciertas reflexiones que he materializado en este post.

Dicho sea de paso, la actividad de la filosofía y el pensamiento crítico tienen, necesariamente, que partir de un sujeto pensante - pero en ciertas ocasiones (y ésta es una de ellas), empecé a editar el texto motivado por una conversación con NOSTALGIA*.

Y poco más que decir, asegúrate de seguirme para no perderte lo próximo que publique ;)


La aspiración, en el fondo intuitiva, de que toda persona debería seguir normas cívicas básicas por convicción y no por ...
05/10/2026

La aspiración, en el fondo intuitiva, de que toda persona debería seguir normas cívicas básicas por convicción y no por estar siendo impuestas por un estado es legítima; pero aspirar a que tal sea la norma es ingenuo. Si la ley existe es precisamente porque asumimos que el hecho de que personas que harían mal actúen bien por las razones equivocadas es más deseable a que se sean fieles a sí mismas e incurran en algún tipo de mal social.

Pues aquí la intuición es la misma: deberíamos defender lo que trato en el post (el humanismo, el amor al prójimo) por convicción, porque tenemos una vocación humanista que nos induce a ello - pero no todo el mundo será así. Y quienes no lo son, frecuentemente personas poderosas e influyentes, qué deberían hacer? - Bueno, mi punto aquí es claro: está en el mejor de todos nuestros intereses el hecho de preservar la multilateralidad internacional, promulgar el respeto a la DUDDH allá donde sea posible y que exista una suerte de estándar legal internacional que prohíba de facto (no solo a priori, como concepto) toda violación flagrante de la DUDDH por ningún estado, organización paramilitar, ejército, etc.

Y no hace falta que tal cosa se haga desde la convicción moral o ética. Tal cosa puede darse desde la más cínica pretensión y la más pragmática vocación. Los malos serían buenos si supieran lo buen negocio que ser buenos. Y lo serían, aunque fuera solo por negocio.

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03/10/2026

👇IMPORTANTE LEER👇

-El poema narrado es “la tabaquería”, de Fernando Pessoa - y la narración completa podéis encontrarla en el canal de YouTube de . Deciros que yo lo escucho cada tanto y me lo sé prácticamente de memoria; y es que pese a lo bello del texto, existe una contradicción en nosotros que tal aborda tan excelentemente que cada vez que emerge en mí la conciencia de tal contradicción, me gusta releerlo y extraerle matices nuevos.

El hombre moderno existiría a través de lo que plantea el poema: a finales de la década de los 20’; experimentando la vida como un fracaso incluso cuando todavía contiene posibilidades. El mismo, dándose de bruces con la realidad y sus sueños, aspiraciones y vocaciones. El mismo, pensando sobre el hecho de que la existencia no garantiza alcanzar una verdad capaz de resolverla. Y éste también, llegando a la intuición de que existe una incapacidad sistemática y estructural de encontrar un fundamento último; dejando al sujeto frente a la contingencia de su propia vida.

Para mí, este poema sirve de recordatorio permanente de que el contacto con la realidad cotidiana puede interrumpir momentáneamente el encierro de la conciencia, aunque no elimine todas sus preguntas y de hecho exacerbe la incertidumbre y contradicción de nuestras acciones, nuestra realidad material y aquello que soñamos y especulamos.

Como dato, yo encontré a Mark Fisher a través de Pessoa; cosa que a priori parece absurda pero que si se piensa detenidamente tiene todo el sentido del mundo.

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- Normalmente las críticas más sonadas tienen parte de razón, pero adolecen de la ausencia total de coherencia real y au...
01/10/2026

- Normalmente las críticas más sonadas tienen parte de razón, pero adolecen de la ausencia total de coherencia real y autocrítica. Y ese considero que es el caso: nuestras generaciones actuales son presa de estructuras cognitivas disfuncionales derivadas de dinámicas irresponsables que arrastran del consumo habitual de información y uso integral de redes sociales.

Ahora bien, la filosofía siempre ha sido particularmente incisiva en aquello que atañe a la percepción de las incoherencias discursivas y/o argumentales - y es que estamos ante una enorme: los problemas que existen ahora que nos son tan fáciles de identificar y criticar, existían desde mucho antes y siguen existiendo en nosotros; la diferencia es que se expresan a través de síntomas distintos.

Dicho de otro modo: nos quejamos de un problema que sabemos identificar pero asumimos que tal cosa se queda en la superficie: en su forma inmediata, en su síntoma. Eso nos permite ignorar sus causas reales y zafarnos de la responsabilidad de adolecer de lo mismo que criticamos.

Porque en el fondo eso es el pensamiento crítico. Nadie puede reclamar ser verdaderamente crítico si él/ella mism@ no es su más exigente crítico. Solo alguien con una autoexigencia suficiente como para que nadie sea más duro con esa persona que esa persona misma puede realmente reclamar que terceros incurran en conductas dogmáticas y negativas. Porque si te quejas de tal cosa, debería ser porque deseas que cambie. Y si tú mismo pecas de ello, es razonable exigir que ese cambio empiece por ti antes de intentar imponerlo en un tercero.

En fin, esta es una reflexión poco cómoda pero que creo que es necesaria. Asegúrate de seguirme para no perderte lo próximo que publique ;)

PD: lo estoy reposteando por una errata.

Normalmente las críticas más sonadas tienen parte de razón, pero adolecen de la ausencia total de coherencia real y auto...
01/10/2026

Normalmente las críticas más sonadas tienen parte de razón, pero adolecen de la ausencia total de coherencia real y autocrítica. Y ese considero que es el caso: nuestras generaciones actuales son presa de estructuras cognitivas disfuncionales derivadas de dinámicas irresponsables que arrastran del consumo habitual de información y uso integral de redes sociales.

Ahora bien, la filosofía siempre ha sido particularmente incisiva en aquello que atañe a la percepción de las incoherencias discursivas y/o argumentales - y es que estamos ante una enorme: los problemas que existen ahora que nos son tan fáciles de identificar y criticar, existían desde mucho antes y siguen existiendo en nosotros; la diferencia es que se expresan a través de síntomas distintos.

Dicho de otro modo: nos quejamos de un problema que sabemos identificar pero asumimos que tal cosa se queda en la superficie: en su forma inmediata, en su síntoma. Eso nos permite ignorar sus causas reales y zafarnos de la responsabilidad de adolecer de lo mismo que criticamos.

Porque en el fondo eso es el pensamiento crítico. Nadie puede reclamar ser verdaderamente crítico si él/ella mism@ no es su más exigente crítico. Solo alguien con una autoexigencia suficiente como para que nadie sea más duro con esa persona que esa persona misma puede realmente reclamar que terceros incurran en conductas dogmáticas y negativas. Porque si te quejas de tal cosa, debería ser porque deseas que cambie. Y si tú mismo pecas de ello, es razonable exigir que ese cambio empiece por ti antes de intentar imponerlo en un tercero.

En fin, esta es una reflexión poco cómoda pero que creo que es necesaria. Asegúrate de seguirme para no perderte lo próximo que publique ;)


29/09/2026

👇IMPORTANTE LEER👇

- Creo que, más allá del chiste, conviene aclarar que la llamada filosofía oriental no constituye una tradición homogénea, pues tal es, como la occidental, un conjunto muy diverso de corrientes filosóficas (pero en este caso desarrolladas principalmente en India, China, Japón y otras regiones de Asia). Ahora bien; lo que sí que es cierto (y es un poco a la intuición cómica a la que apunto) es que hay un cierto contraste con la tradición occidental, que desde la Grecia clásica tendió a privilegiar la argumentación conceptual, la explicación racional y la búsqueda de principios generales sobre la realidad (que culminaría en el desarrollo categóricamente definido de las ciencias tras la modernidad), mientras que muchas tradiciones orientales han concedido una importancia mayor a la transformación del sujeto, la práctica espiritual, la experiencia directa y la liberación del sufrimiento. Quizá, enfocándose más en la receta de conducta que en la conducta que te da conocimiento. En ambas tradiciones existen tanto especulación teórica como prácticas destinadas a transformar la vida (y recuerdo a los estoicos), pero esto es, de nuevo, una explotación cómica de una generalización.

Eso sí, quería aprovechar este momento para introducir algo que creo importante: en el caso del budismo, la filosofía vendría a plantearse como un camino práctico para comprender la experiencia humana y llegar a superar y comprender el sufrimiento. De ahí la importancia de conceptos como el desapego, la impermanencia, la ausencia de un yo permanente y la atención consciente. Quería compartir un pasaje del Kalama Sutta (AN 3.65): No os guiéis por lo que habéis oído repetidamente; ni por la tradición; ni por los rumores; ni por las escrituras; ni por conjeturas; ni por inferencias; ni por razonamientos basados en apariencias; ni por el agrado hacia una teoría; ni por la mera probabilidad; ni porque penséis que quien lo dice es vuestro maestro.”

Tenéis todo la cita en el comentario fijado porque aquí no hay espacio.

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Lo que atraviesa el texto al que pertenece esto (en las cumbres de la desesperación) no es tanto una negación abstracta ...
27/09/2026

Lo que atraviesa el texto al que pertenece esto (en las cumbres de la desesperación) no es tanto una negación abstracta de la vida ni de la humanidad como la constatación íntima de que toda afirmación vital está sostenida por ilusiones necesarias, de modo que quien pierde esas ilusiones no alcanza ninguna verdad liberadora sino que cae en un estado de hiperconciencia que paraliza (teneis fijado un post detallando a lo que me refiero con “hiperconciencia”), porque ver con claridad implica advertir la contingencia de todo, la fragilidad de cada proyecto, la inanidad de cualquier sentido que pretendamos construir, y sin embargo seguir viviendo a pesar de ello, lo cual introduce una tensión constante entre el impulso vital y la tentación de la nada.

Cioran escribe como quien se encuentra en el límite, no en el sentido heroico sino en el sentido de agotamiento, como si cada instante fuese ya demasiado, y desde ahí convierte la desesperación en una forma de conocimiento, una que no promete redención ni síntesis, sino que se recrea en la imposibilidad de resolver la contradicción entre querer vivir y comprender que no hay fundamento último que justifique ese querer, de modo que la existencia aparece como una especie de accidente prolongado, sostenido únicamente por la inercia y por ciertos momentos de intensidad que no logran, sin embargo, borrar el trasfondo de vacío.

Y sin embargo, en medio de ese paisaje sombrío, hay algo casi paradójicamente vital en su escritura, porque el acto mismo de expresar la desesperación se convierte en una forma de afirmación indirecta, como si el lenguaje fuese el único espacio donde el sufrimiento puede transformarse en lucidez sin quedar completamente aniquilado, de tal manera que su pesimismo no es silencio ni renuncia absoluta, sino una especie de canto quebrado que insiste en decir lo indecible, no para salvarse, sino para habitar con cierta dignidad la conciencia de que no hay salvación posible.

En fin, asegúrate de seguirme si no lo hacías :)

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25/09/2026

👇IMPORTANTE LEER👇

Las dos cosas sobre las que quiero hablaros aquí atañen a la obra original de fragmento; y al trasfondo de la cita de Benedetti.

Lo primero es que esto es un fragmento The Shawshank Redemption (1994; un drama carcelario).

Lo segundo y más importante: el poema es “Adioses” y a raíz de él quiero reflexionar sobre algo; y es que la filosofia y el pensamiento crítico sólo tienen sentido si parten de la autocrítica; desde la concepción de la posibilidad de estar equivocados, errados; y por tanto abiertos a la posibilidad de mejorar o rectificar. Y eso aspiro a tratar hoy: la forma en que vivimos tradicionalmente el amor, aquella en que amamos (sea o no románticamente) suele confundir la voluntad de apego con el amor como tal.

Lo primero no siendo más que una cristalización del amor propio; egoísta y rozando el narcisismo. Y lo Segundo teniendo que ver con una genuina voluntad de hacer feliz a tu prójimo.
Afirmar que queremos o que hemos querido mal implica levantar costras que duele levantar; pues estoy hablando explícitamente de cómo aquello que nos hace sufrir tanto, aquello que nos deja sin dirmir tantas noches y que a veces puede hasta consolidarse como un pilar de nuestras vidas; no puede ni debe jamás ser impuesto en un tercero al que supuestamente amamos.

Y que el amor, como tal, implica la capacidad de aceptar la culpa y la responsabilidad del sufrimiento propio, de los celos y nuestro malestar y no imponérselo a un tercero que, fruto de tal imposición, vivirá peor que sin ella.

Cuando se dice a veces que amar es dejar ir, o cuando ideas similares se expresan a través de versos tan magistrales como los que ofrece Benedetti; lo que realmente se nos está diciendo es que mantener con nosotros a quienes serían más felices más allá de nosotros no es un acto de amor, sino más bien todo lo contrario.

En fin, confío en que por lo menos este texto te haya servido para reflexionar y plantearte ideas que nunca te habías plantado. Recuerda que puedes seguirme para no perderte lo próximo que publique ;)


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