07/09/2026
No sabes si la meta está a un kilómetro o a cien.
Y quizá eso sea lo más difícil: seguir avanzando sin saber cuánto falta.
Habrá golpes. Habrá días en los que todo pese más, en los que dudes, en los que sientas que ya no puedes dar un paso más.
Pero casi siempre puedes dar uno más.
Y después, otro.
Ser resistente no significa no caer. Significa no quedarte abajo.
Seguir cuando estás motivado es fácil. El verdadero carácter aparece cuando las cosas se ponen negras y, aun así, decides continuar.
Porque muchas veces el momento más oscuro de la noche es justo el que precede al amanecer.
Así que, aunque no veas la meta, sigue.
Resiste los golpes. Aprieta los dientes. Avanza.
Puede que estés mucho más cerca de lo que crees.