05/03/2016
LOS GRITOS.
¿Por qué gritamos? Los gritos o los “levantamientos” de voz, constituyen un recurso al que muchas veces recurrimos para educar. Esto lo hacemos porque:
- Es sencillo de utilizar
- Es rápido
- No requiere de un desgaste intelectual para su uso
¿Ocasionan perjuicios los gritos?
Sí. Nunca deberían utilizarse como un recurso educativo. Sólo podremos considerarlo excusable cuando estemos ante un peligro en el que la integridad física pueda verse afectada y lo usemos como “voz de alarma” (un atropello, asomarse a un balcón…)
Los perjuicios que produce, entre otros, cuando se utiliza como recurso educativo habitual son múltiples e importantes, y debemos tenerlos bien presentes en aquellos momentos en los que la paciencia o el agotamiento nos vencen:
-Los niños y niñas aprenderán esta forma de actuar y comenzarán a usarlo (para pedir un juguete, la comida, con sus amigos…)
-Los gritos pierden su efecto de posible modificador de conducta en el momento que se utilizan de forma repetida, ya que el niño se habitúa.
-Usarlo de forma repetida lo único que consigue es crear un estado de estrés y de nerviosismo, completamente perjudicial para el desarrollo así como para la propia salud de quien grita.
Se acostumbrarán a obedecer cuando se les grita, para ello, antes les repetiremos inútilmente las cosas 30 veces, y en la 31ª, gritaremos. Al cabo de un tiempo esta espiral arrastra a los padres, y en vez de gritar a la 31 gritan (o gritamos) a la 2ª ó 3ª, para ahorrarse el resto de las inútiles repeticiones. ¿Os parece adecuado el sistema?
La labor de los padres y educadores es agotadora en ocasiones para conseguir que obedezcan, pero dependen de la constancia, y no de los gritos, el que lo consigamos de forma correcta. Nadie dijo que educar fuera sencillo, pero las satisfacciones que nos dan nuestros pequeños lo compensan todo.
Es curioso ver en el juego de los pequeños, como se reflejan las actitudes y comportamientos que aprenden de los que les rodean. Cuando un hijo/a juega castigando o gritando a sus muñecos, está reproduciendo aquellos patrones en los que está, ha sido, educado.
Evidentemente no vamos a poder controlar todas las influencias que reciben los niños y niñas a lo largo de su vida y de su desarrollo, y que son las que van conformándole como persona y generando su carácter y su personalidad. Pero nuestras influencias sí podemos controlarlas.
¿Qué podemos hacer?
- Ante una situación “propensa” al grito como por ejemplo si rompe algo, o pega a su hermano/a, es pararnos a pensar los motivos de tal actuación. Los niños viven “el aquí y el ahora”, no olvidemos que sus pensamientos, su personalidad, etc, se encuentra en plena construcción; ellos no piensan como los adultos, no contemplan las consecuencias. Esto debe tenerse en cuenta para valorar sus actos, e intentar, siempre de forma relajada, acercar su punto de vista al nuestro y viceversa.
- Planificar las normas en casa o en el aula de manera consensuada así como las consecuencias de su no cumplimiento.
- Los niños/as son personas y como tales, merecen ser escuchados con atención antes de reprocharles nada. Esto además les enseña, que para la solución de conflictos, un método válido es el diálogo.
- Por mucho que parezca increíble, susurrarles o hablar en voz baja les puede desconcertar, y ayudará a que se motiven a prestar atención.
- Para conseguir que obedezca, lo más adecuado es motivar, reforzar con elogios todo aquello que hace bien, corregir con el diálogo todo lo que hace mal y enseñarle siempre cuál es la forma correcta de hacerlo.
- Importante, no gritarles en el momento de hacer los deberes; esto los bloquea, les impide concentrarse y además interiorizarán el momento de los deberes como un momento de malestar y/o castigo.
- Hacer deporte, dar largos paseos o cualquier otra actividad que sea de tu interés ayuda a quemar toda esa energía del día a día y que a veces descargamos de manera inadecuada en los niños o en nuestra pareja.
No debemos sentirnos mal si en algún momento hemos usado “el grito”, pero por el bien de ellos y el nuestro, nos daremos cuenta de que no es la mejor solución.
27/02/2016