27/09/2026
Hoy, 27 de septiembre, como cada año desde 1980, celebramos el Día Mundial del Turismo, que este año se celebra oficialmente en El Salvador, bajo el lema “Agenda Digital e Inteligencia Artificial para rediseñar el turismo”.
Y precisamente por el lema de este año, me parece un buen momento para compartir una reflexión personal.
Estoy a favor de la Inteligencia Artificial y de la transformación digital. De hecho, considero que es algo muy útil en casi todos los sectores. Creo que son herramientas que pueden ayudarnos muchísimo, también en Turismo: a mejorar procesos, facilitar el acceso a la información, personalizar experiencias, optimizar recursos y abrir nuevas posibilidades.
Pero creo que hay una condición imprescindible: utilizarlas bien.
Porque si dejamos que la tecnología sustituya al conocimiento, a la experiencia y al factor humano, corremos el riesgo de restar valor precisamente a aquello que hace especial al Turismo. No todo vale.
Y creo que también es un buen día para reivindicar algo que considero fundamental: los profesionales del Turismo somos profesionales.
No somos simplemente personas que “atienden al turista”. Detrás de una buena experiencia turística hay una persona que ha dedicado años a su formación, preparación, idiomas, conocimiento del territorio, capacidad de comunicación, comercialización, atención al visitante y muchas otras competencias.
En mi caso, mi formación universitaria en Turismo se ha complementado con una formación continua que considero imprescindible para ejercer mi profesión.
He estudiado y sigo estudiando idiomas —especialmente inglés y francés, además de un tercer idioma que actualmente estoy aprendiendo—, pero no con el objetivo de acumular títulos por acumularlos. La formación tiene sentido cuando se convierte en una herramienta que podemos utilizar y demostrar en nuestro trabajo diario, atendiendo y comunicándonos con visitantes de diferentes nacionalidades. Puedo decir y digo abiertamente que estoy muy orgullosa de poder comunicarme con personas de diferentes partes del mundo y, sobre todo, hacer que su experiencia sea gratificante y enriquecedora.
Además, cuento con una habilitación oficial como Guía de Turismo, una profesión que, como sabemos quienes trabajamos en este ámbito, se enfrenta también a un importante problema de intrusismo laboral. Porque no todas las personas que “trabajan como guías de turismo” son guías de turismo, por ejemplo.
En mi caso, así como en el de muchos de mis compañeros de profesión, mi formación y experiencia no terminan ahí: atención al visitante, promoción turística, comercialización y venta de productos y servicios turísticos, gestión y comunicación con el público… Son competencias que forman parte de mi día a día y que requieren preparación.
Por eso, creo que tenemos que hablar también de reconocimiento profesional. De que las categorías profesionales de nuestros contratos se correspondan con las funciones que realmente desempeñamos, con nuestra formación y con nuestras responsabilidades. De que dentro del Turismo aprendamos a diferenciar los distintos perfiles profesionales que existen.
Porque sí, todos los trabajos son necesarios y todos merecen respeto. Pero no todos requieren la misma formación, ni tienen las mismas competencias, ni desempeñan las mismas funciones.
Y conocer y reconocer esas diferencias no debería servir para menospreciar a nadie, sino precisamente para poner en valor a cada profesional por lo que realmente aporta.
El Turismo es un sector enormemente amplio y diverso. Y detrás de cada destino, cada visita, cada experiencia y cada servicio hay personas que se han formado para hacerlo posible.
Por eso, en este Día Mundial del Turismo, mi reivindicación es sencilla:
Más reconocimiento.
Más profesionalización.
Más respeto por la formación.
Más respecto y valor a nuestro Patrimonio (histórico, artístico y cultural).
Y más valor para quienes hacemos del Turismo nuestra profesión.
Y sí, avancemos hacia un Turismo más digital y aprovechemos todo lo que la Inteligencia Artificial puede ofrecernos. Pero sin olvidar algo esencial:
La tecnología puede ayudarnos a transformar el Turismo. Los profesionales somos quienes le damos sentido.