21/09/2026
🧶Existe una leyenda que cuenta que un hilo rojo invisible conecta a las personas que están destinadas a encontrarse. Puede tensarse, enredarse, alargarse… pero nunca desaparece.
Y mientras preparaba esta publicación pensaba que quizá hoy vivimos rodeados de hilos.
Hilos que nos conectan con personas que están a kilómetros de distancia. Hilos que nos permiten saber qué hace alguien sin preguntarle cómo está. Hilos que multiplican nuestros contactos, nuestras conversaciones, nuestros grupos, nuestros seguidores. Hilos que nos conectan, pero que también se rompen con facilidad.
De ahí nace “Demasiado cerca para estar tan lejos”.
No quería escribir otro texto sobre cuánto usamos el móvil ni señalar a una generación por una realidad que también hemos construido los adultos. Quería hablar de algo que me preocupa bastante más: qué está pasando con nuestros vínculos mientras aprendemos a vivir permanentemente conectados.
Y también de educación. Porque acompañar hoy va mucho más allá de enseñar a utilizar bien una herramienta. También es hablar de vínculos, emociones, comunicación, conflictos, criterio y de todas esas cosas que ninguna conexión puede sustituir.
Quizá el reto no sea tener más hilos, sino aprender cuáles nos sostienen, cuáles hemos dejado de cuidar y cuáles estamos dejando que se rompan.
Hoy esta reflexión ha encontrado un huequito en Magisnet y me hace especial ilusión compartirla también por aquí, porque habla bastante de aquello que intento defender en este perfil: educar también es mirar lo que ocurre fuera y preguntarnos qué podemos hacer con ello. ✂️
(Os dejo enlace en la historia y en la bio).
Gracias por leerme. 💛