06/10/2023
MATRÍCULA ESCOLAR, DISCRIMINACIÓN Y SALUD
Ofrecer apoyo en el proceso de matrícula facilita la accesibilidad a quien tiene dificultades con las nuevas tecnologías. Esto es fundamental porque no toda la ciudadanía cuenta con “alfabetización” digital ni con las herramientas. Creo que hasta aquí todos podríamos estar de acuerdo.
Sin embargo, el apoyo no sirve de nada si se obliga a la familia a revisar una web para verificar la adjudicación de la plaza, y menos aún si debe usarse un aplicativo específico.
Conozco a varias personas que les ha sucedido y, a pesar que el centro educativo pudiera tener razón en que deben ser las familias quienes lo supervisen, no se les debería responsabilizar si tenemos en cuenta que en mitad de las vacaciones (con todo cerrado) son notificados mediante correos electrónicos.
¿A quién no le ha dado dolor de cabeza, ansiedad o se ha puesto de mala leche al intentar rellenar un cuestionario de la Administración? Mil pasos a seguir, e-mails de verificación y un lenguaje que no hay quién entienda.
Aplicativos + Web del Departamento de Educación… Uhm, prefiero hacer la contabilidad, imaginad. (😅).
En estas webs ni me planteo la accesibilidad cognitiva. No sé vosotros, pero yo creo que cada vez que cierro una de esas páginas y la vuelvo a abrir, el índice se modifica aleatoriamente porque nunca está como antes y paso horas buscando de nuevo por la web (por eso opté por copiar los enlaces y me los mando al WhatsApp… si me acuerdo, claro 😬). Ya ni hablemos de rellenar algunos formularios.
Claro que la tecnología puede suponer un gran avance, por ejemplo, para personas con trastornos del aprendizaje ya que los lectores y procesadores de texto dan un buen apoyo o para TDAHs con aplicaciones para gestionar el tiempo, hacerse listas, programar notificaciones y recordatorios, etc.
No es un secreto que muchos usamos la tecnología como estrategia compensatoria a nuestras dificultades y discapacidades. Nos aportan calidad de vida, incluso diría que, a algunos, “nos la salva”.
Ahora bien, desconozco quién diseña las webs de la Administración, pero debería asesorarse sobre accesibilidad. Y eso que yo no tengo mucha idea de cómo se adapta una web, pero es que esta es como un Escape Room nivel Dios: uno entra y nunca sale -al menos no fácilmente-.
En definitiva, las herramientas que se supone que deben facilitar los trámites y compensar dificultades, se convierten en uno de los principales enemigos de la accesibilidad, vulnerando la igualdad en derechos y oportunidades.
Y yo me pregunto: si durante el proceso de matrícula se facilita el asesoramiento a las familias para rellenar la documentación, ¿no sería lógico que se hiciera lo mismo para las notificaciones y reclamaciones? Pues visto lo visto, parece ser que no. Y eso que podrían sospechar que si necesitan apoyo al inicio, posiblemente también al final, o al menos darles la oportunidad de solicitar ayuda.
Al menos yo no me he encontrado nunca con una familia que diga:
- Carla, necesito ayuda para hacer este trámite por la web. Menos para entrar en el aplicativo, meter los códigos, comprobar los correos, mandar los archivos reclamados en la fase de revisión que previamente habré escaneado para adjuntarlos y hacerlos llegar mediante petición genética, aplicativo o e-mail antes que se pase el plazo de reclamaciones.
Ilógico, ¿no?
Las consecuencias son claras: sin ese acompañamiento a lo largo de TODO el proceso, pueden quedarse sin finalizar la matriculación.
Quizá alguien se pregunte: ¿pero Inspección o el Departamento de Educación no hacen nada? ¿Cómo les pueden dejar sin matrícula?
Resulta que cuando son estudiantes de post-obligatoria la Administración no interviene, y es que dicen que lamentan mucho lo sucedido y que la familia podría tener razón. Aunque también refieren que la familia debe comprender que no pueden hacer nada porque no están en escolarización obligatoria. Vamos, que no les ayudarán a resolver lo sucedido, ni se les ofrecen otros estudios, ni amplían plazas, ni dan acceso a otra cosa que no sea una reclamación genérica (por estar fuera de plazo) que ellos mismos comentan que no servirá de nada.
¡Gracias, Administración, una vez más! (Ironía).
Ya van varios estudiantes este curso que se quedan sin escolarizar, ya sea por dificultades en el acceso de la matrícula o porque justamente el curso que querían hacer no tiene suficientes alumnos o porque hay demasiados y no quedan plazas.
Sea como sea, se va al garete la oportunidad de poder estudiar este curso. Y aunque quizá algunos penséis: “bueno, ya lo harán el próximo curso”, se debe tener presente que cuando salen del sistema educativo, tienen menos probabilidades de volver a estudiar, más aún si encuentran trabajo. Conozco algunos que me han llegado a decir: “¿para qué volver al sistema que me abandonó?”.
Incluso diría que las consecuencias de esta situación, van más allá porque impacta en el desarrollo personal, no solo académico: un año sin escolarizar, con el futuro deseado y soñado parado, otra esperanza rota, otra decepción más y más dolorosa, un abandono más, una discriminación más, un año en casa (si no encuentran trabajo u otra ocupación) que les brindará la oportunidad de “comerse la olla” (como me dicen algunos) aumentando su malestar.
Para muchas personas, estudiar es salud mental y física.
Carla Salinas
Pedagoga
[Descripción de la imagen: texto sobre un fondo marrón claro: "Si la matrícula a un centro educativo solo se notifica por e-mail o aplicativo de una web, es una barrera para las familias con dificultades en el acceso y manejo de las tecnologías.
Es DISCRIMINACIÓN porque vulnera la igualdad de oportunidades.
Un acompañamientro en la matrícula debe hacerse de inicio a fin."]