07/10/2026
🧠 Cuando la amígdala “secuestra” el cerebro infantil
Durante un desborde emocional, la amígdala interpreta lo que ocurre como una amenaza y activa rápidamente la respuesta de alarma. En la primera infancia, las áreas prefrontales implicadas en el control de impulsos, la regulación emocional y la toma de decisiones todavía están madurando, por eso al niño le resulta muy difícil recuperar la calma por sí solo.
En ese momento, no necesita grandes explicaciones: necesita regulación y seguridad a través del adulto.
5 claves para acompañarle:
1. 🤍 Regúlate tú primero. Tu tono, expresión y postura pueden transmitir seguridad.
2. 🫂 Permanece cerca y disponible, respetando si en ese momento no quiere contacto físico.
3. 🗣️ Habla poco y con calma. No es el momento de razonar, sermonear o pedir explicaciones.
4. 🛡️ Valida la emoción y limita la conducta: “Entiendo que estás muy enfadado, pero no voy a dejar que pegues”.
5. 🌱 Espera a que vuelva la calma para enseñar. Después podéis poner palabras a lo ocurrido y ofrecer alternativas.
Primero regulamos, después conectamos y, cuando el cerebro vuelve a estar disponible, enseñamos.