04/03/2026
FANDANGO. (El reguetón del siglo XVIII)
“Algunos cronistas y viajeros como Coleti (1.757), Ulloa (1.738) y Ferrario que han observado esta clase de diversiones, en la ciudad de Quito, le definen como "bailes" o "danzas" populares quiteñas" y más claramente, Coleti, dice que eran "bailes de gente baja, y le conducen a tales excesos de torpeza, que dá horror el solo nombrarlos". (2) El Fandango no sólo fue prerrogativa de Quito y sus excesos y torpezas se derramaron tanto por la sierra como por la Costa. No hay que olvidar que el fandango, con el arribo de los negros esclavos recoge la alegría el ritmo y la cadencia de sus cantos, bailes y música de modo que el arrebato, la bulla y la algazara es un claro aporte de ese grupo humano. No menos divertida fue entre los blancos y mestizos, advirtiéndose su presencia, en todas las manifestaciones de alegría popular.
“A medida que transcurren los tiempos, los abusos y excesos que se ocultan con pretexto del fandango, aumentan en Intensidad y el movimiento, vulgar, obsceno, el desenfreno sexual y las vacanales llenan de escándalo a la sociedad colonial. Hacia 1.757, Juan Nieto Polo del Águila, Obispo de Quito, tratando de detener los abusos y a sabiendas de que "los deshonestos e impuros bailes que vulgarmente llaman fandangos, introducidos y practicados entre los habitantes de esta ciudad (Quito) aun con visos de irreligión por el modo y traza con que se han inventado, la majicia como atractivos de varios géneros de vicios... mando que de aquí en adelante, con ningún pretexto, se hagan dichos fandangos, bajo pena de excomunión, los curas párrocos debían fijar en cartillas en las iglesias de esta prohibisión." (3)
“Aunque la prohibición indicada, se echó a rociar en las entrañas de una sociedad profundamente religiosa, con temor profundo a la ex-comun¡ón, no fue capaz de detenerla porque se sucita, generalmente, entre la gente del pueblo que contaba con esa única y particular diversión.
“Un documento de la época, deja algunos elementos externos para el análisis del fandango. El Expediente seguido por el Gobernador de la ciudad de Guayaquil por el Cura Vicario de Baba Dr. Ingancio Cortázar con motivo de unas fiestas de toros, comedias y bailes dice: ...."los escandalosos juegos de boliche y la realización de fandangos callejeros que fueron prohibidos por el limo. Sr. Polo" (4) llenan del mayor escándalo al pueblo. Hace saber además, que los organizadores Don José Coello y Don Andrés Campuzano, previamente reclutaban "zambas y mulatas" las que armaron el fandango el 10 de noviembre de ese año, frente a la casa del Sr. Gobernador.
“El vicario, escandalizado, advierte que los fandangos eran ocasión de pecado, "porque el viento de la música provocativa, y movimientos de baile, naturalmente poco honestos; pues son los de Chamba, Candil y Ferengo habían de incitarse, y arder en concupiscencia" (fol. 2v - 3).
“Para este tipo de espectáculos se solía poner en guardia, a la fuerza pública, y aunque esta vez, en Baba cuidaban el orden 24 hombres "a caballo, con espada en mano" (fol. 2v) a fin de controlar posibles alborotos u otras manifestaciones no acordes con las buenas costumbres, sólo lograban evitar las heridas y golpes en el cuerpo "más no en las almas" (fol. 2v), porque le parecía más dable "mantener una braza de candela en el seno sin quemarse" (fol. 2v) que evitar los muchos pecados que se presentan, cuando se aglutinan hombres y mujeres detrás de las bancas y sillas donde van "disfrazados harinados como las uvas en el lugar" (fol. 2v).
“Impotente el Vicario, para controlar aquello que el consideraba desmanes pecaminosos se retiró a su casa, sin haber hecho uso de su facultad para declarar "siquiera por excomulgados a alguno de los principales músicos, o mulatas saltatrices" (fol.3).
“Por el extracto del documento, sabemos que el fandango, pese a la prohibición lanzada por el Obispo de Quito, con pena de ex-comunión, se ejecuta en todas las celebraciones públicas de la Real Audiencia. Y no era sólo el fandango, sino una asociación de bebida, bailes, disfraces, toros etc. y más diversiones. Esta manifestación de ritmo, música, baile se solía encomendar a sambas y mulatas profesionales, las que acudían donde el sarao era mayor y dentro de él, el conjunto mas novedoso era la Chamba, el Candil y el Ferengo. Lo que perturba, a la autoridad eclesiástica, no era el baile en sí, sino sus consecuencias, tanto que el denunciante, cura Cortázar, agrega a toda su argumentación, estas reflexiones que caracterizan al fandango: ... "siempre que éstos se realizan en lugares públicos hay menos ocasión para hechos ofensivos a la moral porque cuando los bailes se realizan en las calles, estos se iluminan con acopio de luces, las que dan claridad a mucha distancia, como se vio en el que se formó de orden de su Señoría. Lo que no suceden cuando se realizan en casas particulares porque en estas es más proclive para los tanteamientos y ejecuciones, ya que estando de acuerdo una pareja (hombre y mujer) con solo retirarse a un rincón oscuro de la propia casa. "(5) les permiten una total libertad para sus acciones deshonestas.
“En la región alta de la Sierra y sus ciudades, el fandango había calado hondo. En una declaración de las ruinas ocasionadas por los temblores, en Riobamba hacia 1.785 refiriéndose a la funsión y bodorria se dice que "hubo funsión de fandango y bebida en la casa de María Alvarez" y que se "mantuvo dicha funsión desde las ocho del día hasta cerca de la oración con el motivo de haber mandado a decir misa al Glorioso San Antonio" (6). En la Sierra el fandango tenía igual o similares características que el que se ejecutaba en la Costa.
“La prohibición, con amenazas de ex-comunión, desmejora al fandango en aquellos tiempos, concretándose a ejecutarlo tan sólo en las fiestas familiares o de amigos íntimos, en donde pierde su exuberancia tropical.
“En la República no se menciona el fandango, como celebración pública. Bajo otros nombres permanece en la población negra de la Provincia de Guayaquil, especialmente en los pueblos de Baba, Babahoyo, Vinces y los pequeños recintos que hacen parte de su jurisdicción.
“Históricamente, para la presente fecha, sólo quedan ligeras reminiscencias del fandango, entre los habitantes de la costa tropical y por ello nos hemos valido de la documentación para tratar de restituir sus formas y contornos”.
FUENTE: El quishihuar o el árbol de Dios de Piedad y Alfredo Costales.