21/06/2026
Dios no es solo nuestro Señor; Él es nuestro Padre.
Un Padre que, desde el albor de la creación, nos cuidó con una ternura y Así como un padre amoroso planifica y provee para sus hijos, Dios Padre diseñó la existencia humana con un propósito y un cuidado infinitos. Él fue el primer cuidador, el primero en extender Su mano. Y aunque quizás algunos no pudimos tomar de la mano al padre que nos trajo al mundo, o lo perdimos a muy pronta edad, podemos sentir la mano firme y tierna del Padre eterno que nunca nos suelta.
Él estuvo ahí cuando nos equivocamos, nos sostuvo cuando no sabíamos a dónde ir, y celebró en silencio cuando logramos lo que parecía imposible. Él nos ha abrazado en lo invisible, nos ha guiado en lo profundo y nos ha amado desde siempre. No es un Padre distante, sino uno que corre hacia nosotros, como el padre del hijo pródigo, nos abraza con fuerza y nos cubre de besos. Este es el Padre que tenemos.
Como líderes, estamos llamados a reflejar este amor paternal en nuestro servicio y conectarlos con Él, ya que la desconexión con el Padre celestial puede llevar a la desconexión con todo lo demás.
Los invito a abrazar esta verdad: Dios es el Padre que cuidó del ser humano desde el momento mismo de la creación. Al reconocerlo y experimentarlo como nuestro propio Padre, estaremos mejor equipados para liderar con una compasión más profunda, una paciencia inquebrantable y un amor incondicional, sirviendo a otros con la misma ternura y propósito con la que Él nos creó y nos cuida. Feliz día del Padre!!!
Dios no es solo nuestro Señor; Él es nuestro Padre.
Un Padre que, desde el albor de la creación, nos cuidó con una ternura y Así como un padre amoroso planifica y provee para sus hijos, Dios Padre diseñó la existencia humana con un propósito y un cuidado infinitos. Él fue el primer cuidador, el primero en extender Su mano. Y aunque quizás algunos no pudimos tomar de la mano al padre que nos trajo al mundo, o lo perdimos a muy pronta edad, podemos sentir la mano firme y tierna del Padre eterno que nunca nos suelta.
Él estuvo ahí cuando nos equivocamos, nos sostuvo cuando no sabíamos a dónde ir, y celebró en silencio cuando logramos lo que parecía imposible. Él nos ha abrazado en lo invisible, nos ha guiado en lo profundo y nos ha amado desde siempre. No es un Padre distante, sino uno que corre hacia nosotros, como el padre del hijo pródigo, nos abraza con fuerza y nos cubre de besos. Este es el Padre que tenemos.
Como líderes, estamos llamados a reflejar este amor paternal en nuestro servicio y conectarlos con Él, ya que la desconexión con el Padre celestial puede llevar a la desconexión con todo lo demás.
Los invito a abrazar esta verdad: Dios es el Padre que cuidó del ser humano desde el momento mismo de la creación. Al reconocerlo y experimentarlo como nuestro propio Padre, estaremos mejor equipados para liderar con una compasión más profunda, una paciencia inquebrantable y un amor incondicional, sirviendo a otros con la misma ternura y propósito con la que Él nos creó y nos cuida.