26/10/2024
En la sistematización de experiencias se pretende explicitar, organizar y, por tanto, hacer comunicables, los saberes adquiridos en la experiencia, convirtiéndolos, por consiguiente, en conocimientos producto de una reflexión crítica sobre la práctica (Barnechea García y Morgan Tirado, 2010). De este modo El conocimiento producido por la sistematización de experiencias implica realizar un ejercicio de teorización desde la práctica, sobre la práctica y en función de la práctica, como sostiene (Jara ,2015). Además, este proceso implica una labor cuidadosa de reconstrucción histórica y ordenamiento de la información producida durante la experiencia. Sin embargo, lo fundamental de la sistematización de experiencias según Cifuentes (como se citó en Mendoza y Robayo ,2020) es no centrarse solamente en el resultado, sino en el proceso. También vivir la experiencia y cuestionar de forma crítica lo que sucede para lograr exitosamente llevar a cabo una propuesta metodológica. Allí su principal elemento es la reflexión de las prácticas, saberes e intervenciones, que se nutren a partir de la experiencia y permite la construcción de teoría.
Como vemos, sistematizar la experiencia trasciende del simple acto de recordar y documentar, sino que también transforma lo vivido en un conocimiento estructurado que permite crear un espacio de introspección, de autocrítica e innovación. En este sentido, construir conocimientos desde la acción permite reflexionar sobre nuestras experiencias, no solo analizarlas desde afuera, sino que también sumergirse en ellas y dar lugar a la crítica, a la autoevaluación y sobre todo, a un aprendizaje que es tanto individual como colectivo.
Por otra parte, la sistematización de experiencias como método para producir conocimiento, implica la intervención directa con todos los actores sociales, para que de este modo la práctica ya no sea vista como la aplicación de teorías preestablecidas desde la academia, sino como un proceso en donde los conceptos, las metodologías, las técnicas, etc. surjan de la experiencia y la observación directa en el campo.
Finalmente, en el proceso de reconstrucción de la experiencia se crea un espacio de reflexión, sobre las relaciones, problemas, aspectos o voces que antes no habíamos notado pero que estuvieron presentes durante la intervención y que solo después de un análisis profundo van cobrando sentido y conectándose con la realidad y es ahí donde nos damos cuenta de nuestros aciertos y errores.