Nace el día 10 de enero de 1910 en Ceiba de Madera, Moca, en un hogar humilde donde recibió como enseñanza la fe, el amor, la honradez y el respeto a los demás. Hijo de Luis Napoleón Núñez Morel y Apolonia Molina. A los 7 años pierde a su madre, pero su padre consciente de su deber no permitió que a Luis Napoleón le faltara el apoyo y el cariño que todo niño necesita. Así, crece y estudia, claro d
e inteligencia, siempre se destacó de entre todos sus compañeros de clase. Desde los albores de la adolescencia, se notaba en él, una marcada inclinación por el magisterio. Su espíritu inquieto no tenía reposo ante los problemas de la ignorancia y la inacción. En pos de las causas nobles, desde muy temprano se inicia en las tareas magisteriales, llegando a convertirlas en un verdadero apostolado.
“Aprender para enseñar, fue su ideal”. La Escuela Primaria de Tamboril fue su primer escalón, con un celo profesional que a pocos caracterizaba, hizo suyas, todas las inquietudes de la comunidad, aún cuando apenas era un iniciado. Llegó a ser el compañero y el amigo de todos, el maestro por excelencia. En el año 1936, contrae matrimonio con Mercedes Salcedo, mujer delicada y sutil, proveniente de una familia muy acomodada, que no veía con muy buenos ojos que Mercedes se casara con el humilde maestro. El tiempo se encargó de demostrar que la grandeza no está en la materia y Luis Napoleón, grande en espíritu y noble de alma, pasa a ser el hijo muy querido de aquella familia, y el consejero sin igual. De ese matrimonio, nacieron siete hijos, dos hembras y cinco varones. Al profesor de Tamboril, como le llamaban entonces, se le requiere en Pimentel, en donde por aquella época, surgía un grupo de estudiantes, un tanto revolucionarios, de mentes claras, capaces de enfrentarse a una sociedad de opresión, pero al que a decir de las autoridades “había que someter”. Y allí va Luis Napoleón, con la firmeza de que sabe lo que tiene entre manos, no a enfrentarse con los alumnos, sino a compenetrarse con sus problemas. Así, logra convertir aquel grupo, un tanto difícil, en una juventud pujante, de amplios horizontes y de firmes convicciones morales y religiosas. Sus conquistas comienzan a manifestarse y se le requiere siempre, allí donde se atreve a llegar. Con amor, con dignidad y con valentía, en su constante afán de servicio, allí decía presente Luis Napoleón Núñez Molina. De ese modo, escala distintas posiciones en el campo de la enseñanza, hasta llegar a ser Ayudante Técnico de la Secretaria de Educación y Director General de Educación, último cargo ocupado por él. Tal vez, los momentos más difíciles de su carrera fueron aquellos en que se vio en la disyuntiva de aceptar o rechazar, en repetidas ocasiones, cargos oficiales en el gabinete de varios gobiernos, pero su clara inteligencia le permitiría rechazarlos sin herir susceptibilidades.
“Desde una posición menos destacada, puedo servir a mi pueblo mejor y más a gusto con mi consciencia”, se le escuchaba comentar en aquellas ocasiones. Nunca estuvo el país mejor representado en el exterior que cuando lo fuera por Luis Napoleón Núñez Molina. En el año 1952, participó en el Seminario Interamericano de Educación Vocacional en la Universidad de Morfland, Washington, D.C. En el 1955, representó al país en el Congregado de Educación Católica de Santiago de Chile. En 1964, tuvo participación presente y muy activa en la Conferencia sobre Ciencias, Educación y Tecnología, también en Washington. Sus ponencias, se destacaron siempre atrayendo así lauros a su muy querida República Dominicana. En 1954, por sus méritos alcanzados, se le condecora con la Medalla de Honor de Educación. Núñez Molina fue un patriota digno y un investigador infatigable. Su amor a la patria y su empeño por aportar algo a la Educación del Pueblo Dominicano, le hicieron concebir la idea de escribir para enseñar, y es así como salen la luz pública sus primeros folletos sobre Geografía e Historia, que más tarde, se habían de convertir en libros de textos para las escuelas del país. Fue autor de Libros de Estudios Sociales para Tercer Grado, Geografía Patria para 4to Grado y 5to Grado y también, Historia Patria, para 4to y 5to Grado de las Escuelas Primarias. Su último libro y tal vez el de más valor, por las innumerables investigaciones realizadas, lo constituye el Territorio Dominicano, Libro de Texto para Curso de Bachillerato. Este libro es utilizado por Nacionales y Extranjeros, interesados en conocer los diferentes aspectos geográficos de nuestro país. Escribió innumerables artículos en distintos periódicos del país, siempre ensenando, siempre en defensa de los derechos del prójimo, siempre salvaguardando el patrimonio nacional. Su obra máxima, fue la Escuela de Formación de Maestros de Licey al Medio, Santiago y que lleva su nombre. En ella, vertió todo su amor, todo saber, la mística escolar supo verter en el espíritu de los estudiantes durante el tiempo que permaneció en su dirección, bien puede decirse que permanece todavía con perfiles de eternidad. Núñez Molina fue uno de aquellos hombres que sólo aparecen en la historia muy de tiempo en tiempo. El egoísmo nunca tuvo cabida en su corazón, la gloria no le inmutaba y el cumplimiento del deber, derecho siempre la p***a mundanal y el lucro inmundo. Dejando de lado ofertas muy tentadoras, prefirió vivir en la humildad en el seno de su familia. En el hogar, fue el padre, el esposo y el compañero sin igual, dando al amor y al interés, pero siempre dispuesto a la corrección firme, cuando consideraba que algún acto estaba reñido con la moral o era contradictorio al bien común. En el año 1966, el profesor Núñez Molina, sintiéndose “agotado para arduas tareas que la sociedad reclama”, y después de 32 años de labor, solicitó un retiro del Servicio de Educación. Le fue concebido por Decreto No. 1366 de fecha 07/06/1966. Sale del Campo de la Enseñanza con la frente en alto y el espíritu confundido por dejar a sus compañeros de trabajo. Agradeciendo a todos, el apoyo que le brindaran para triunfar, y con la única pena de “no haber sido dotado por la naturaleza de mayor capacidad para prestar a la patria más altos servicios”. En el año 1970, comienza a padecer la enfermedad que le llevó a la muerte y el 29 de ese mismo año expiró en la ciudad de Santo Domingo. Luis Napoleón Núñez Molina fue un triunfador, si por triunfar se entiende aprender, enseñar, comprender, entregarse y servir a los demás. Fue un triunfador hasta su muerte y siempre soportó con estoica resignación y elevado sentimiento cristiano la dura prueba a la que fue sometido y murió como sólo los grandes espíritus saben hacerlo, “con una sonrisa en los labios y una expresión de amor y de perdón en su rostro senil.