08/04/2026
🌱🌻 "Mujeres que sienten, crecen y transforman"
"La universidad, para mí, es mucho más que el espacio donde imparto clases o actualizo programas; es el corazón mismo de la transformación social. Después de 30 años en el magisterio, 22 de ellos en la Universidad Agraria de La Habana, entiendo a mi Centro de Estudios para la Gestión del Desarrollo CEGED como un puente entre el conocimiento científico y las necesidades reales de nuestros territorios". Así nos comenta la profesora Darais sobre su experiencia como parte del claustro de la UNAH.
En sus palabras "contribuir a la educación cubana significa, en mi práctica diaria, es tender un puente: para formar a profesionales con la mirada puesta en el desarrollo local, asesorar a gobiernos municipales para que gestionen la ciencia e innovación, y construir, desde la planeación estratégica y la gestión de proyectos, las herramientas que permitan a nuestras comunidades ser protagonistas de su propio futuro. En un país que apuesta por su autonomía, ser profesora universitaria es asumir la responsabilidad de que el conocimiento no se quede en los estantes, sino que eche raíces en la tierra que nos vio nacer y ayude a transformarla".
"Dentro de los momentos más importantes de mi vida profesional están haber culminado la Maestría en Desarrollo Agrario y Rural Sostenible desde el CEDAR y con un Claustro de excelencia y el haber participado en la misión internacionalista Barrio Adentro en la hermana República Bolivariana de Venezuela".
Describir el vínculo que me une a mis estudiantes y al CEDAR (hoy CEGED) es, en esencia, describir una forma de entender la educación como un acto de humanidad y compromiso compartido. A partir de mi trayectoria, ese vínculo podría expresarse así:
Al referirse a su vínculo con los estudiantes lo describe como "es un vínculo desde la horizontalidad y el aprendizaje mutuo. He impartido clases a futuros profesionales de la Cultura Física, Agronomía, Lengua Inglesa o Gestión Sociocultural no es una casualidad, sino la constatación de que el desarrollo local es un tejido que se construye con hilos muy diversos. Al usar la metodología de la educación popular, mi aula deja de ser un espacio de transmisión vertical para convertirse en un círculo de diálogo donde sus preguntas sobre el territorio, sus saberes previos y sus realidades concretas son el punto de partida. No los veo como receptores de un programa, sino como co-protagonistas de un proceso de transformación. Ese vínculo es, entonces, una red de complicidad intelectual y social que perdura más allá de las asignaturas, porque juntos aprendemos a leer críticamente el mundo para poder reescribirlo desde cada comunidad".
Por otra parte, con el CEDAR, la otrora CEGED, mi relación es la historia de un hogar académico y emocional. Fue el espacio que me formó como maestra y como investigadora cuando fui su estudiante de maestría (2006-2010), el lugar donde crecí y aporté como colaboradora (2006-2014) y, desde 2014, la trinchera desde la que sigo construyendo como profesora. Es un vínculo de lealtad intelectual y de gratitud profunda. Con mis compañeros del centro, compartimos mucho más que proyectos o publicaciones; compartimos una visión de la ciencia comprometida con la vida, una manera de entender la universidad como un agente de desarrollo endógeno y la certeza de que la innovación solo tiene sentido si reduce brechas y mejora la calidad de vida de la gente.
En el CEGED he encontrado una familia académica donde la docencia, la investigación y la acción se entrelazan para demostrar que otra universidad —más dialógica, más territorial y más justa— es posible".
"Al cumplirse 50 años de nuestra Universidad Agraria de La Habana, mi mensaje es de profunda gratitud y compromiso: esta casa ha sido el espacio donde mi vocación de maestra encontró sentido, al compartir con generaciones de estudiantes de diversas carreras la certeza de que el conocimiento se construye en diálogo y se valida cuando transforma realidades. Mi vínculo con el CEGED, primero como estudiante y hoy como profesora, me ha enseñado que la universidad verdaderamente relevante es la que se enraíza en el territorio y camina junto a su gente. Que estos 50 años nos encuentren unidos en la misma pasión por una educación liberadora, participativa y comprometida con el desarrollo soberano de Cuba, porque una universidad que cumple medio siglo no envejece: madura para seguir sembrando futuro".
Ministerio de Educación Superior de la República de Cuba