26/03/2018
La concienciación de la población con respecto a la alta incidencia de personas con obesidad, diabetes y síndromes metabólicos ha generado una creciente utilización de edulcorantes artificiales o denominados “no nutritivos”, debido a su bajo contenido calórico. Ocho de ellos (el aspartame, la sacarina, la sucralosa, el neotame, el acesulfamo K, la (e)stevia, el extracto de la fruta swingle (cítrico) y el advantame, han sido reconocidos como inocuos por la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA) y son utilizados diariamente para endulzar, pues proporcionan menos calorías por gramo y un sabor mucho más dulce que el azúcar. Cabe señalar que el criterio de aprobación de la FDA, para estos y otros alimentos, incluye pruebas de evaluación en animales y en humanos para detectar los posibles efectos en el desarrollo y en el sistema inmunológico, reproductivo y nervioso de los consumidores. Sin embargo, no considera los efectos a largo plazo de los productos que aprueba.
De la lista anterior, probablemente el aspartame es el endulzante artificial más conocido y también el menos popular debido a la publicación de un documento en 1996, el cual indicaba que existía una relación entre el aumento de los tumores en el cerebro y el consumo de este endulzante, sin embargo, el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos demostró mediante una investigación realizada en el año 2006 que no existía correlación entre el aumento del riesgo de contraer cáncer de cerebro, leucemia o linfoma y el uso del aspartame. Por otra parte, puso en evidencia también que su consumo no es seguro para las personas que padecen el trastorno genético denominado fenilquetonuria o PKU porque no pueden descomponer la fenilalanina, uno de los subproductos del aspartame.
Posteriormente y ante la creciente inquietud sobre los efectos de algunos componentes de los edulcorantes, especialmente aquellos que no logran metabolizarse dentro del cuerpo humano, se han llevado a cabo numerosas investigaciones sobre este particular en los últimos quince años:
• Una demostró que el consumo de más de una bebida dietética con edulcorante al mes aumenta el riesgo de provocar daños al corazón y el hígado
• Otra del 2007 aplicada a 14 hombres con diabetes tipo 2, puso en evidencia que el aspartame no debería ser utilizado por los diabéticos, pues provoca aumentos súbitos en sus niveles de glucosa e insulina
• Un estudio del 2013 aplicada en ocho países europeos no encontró relación alguna entre el desarrollo de la diabetes de tipo 2 y el consumo de edulcorantes artificiales
• En el 2014 se realizó un estudio en Israel sobre los efectos de la sacarina, la sucralosa y el aspartame en ratones y los resultados alertaron a los investigadores, ya que los ratones once semanas después desarrollaron una marcada intolerancia a la glucosa, lo cual indica la posibilidad de que los edulcorantes estén provocando desórdenes metabólicos y contribuyendo a la diabetes y la obesidad en los seres humanos. Posteriormente, se aplicó el mismo estudio a siete personas, obteniendo resultados semejantes.
Ante la existencia de tanta evidencia conflictiva y con el propósito de establecer con claridad si el consumo de edulcorantes está asociado a los efectos negativos a largo plazo en el peso y las enfermedades cardíacas, investigadores del Centro de Innovación Sanitaria George & Fay Yee de la Universidad de Manitoba conducen actualmente una revisión sistémica de 37 estudios aplicados a 400,000 participantes durante un lapso de diez años, los cuales han demostrado hasta el momento que no hay consistencia en cuanto a la pérdida de peso en individuos debido al uso de edulcorantes y además que sí existe una relación entre el consumo de éstos y un riesgo relativamente alto de padecer de obesidad, presión sanguínea alta, diabetes, aumento de peso, enfermedades coronarias y otros problemas de salud, por lo que los especialistas en salud recomiendan mucha cautela a la hora de seleccionar y consumir los endulzantes artificiales, enfatizando en el hecho de que es una opción individual que debe ser supervisada por un profesional debido a sus posibles efectos colaterales.
Referencias
Canadian Medical Association Journal (July 17, 2017). Artificial sweeteners linked to risk of weight gain, heart disease and other health issues. Science Daily. Retrieved from: https://www.sciencedaily.com/releases/2017/07/170717091043.htm
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