27/12/2020
Llegó, fue la expresión lanzada cuando ante sí, advirtió la realidad que, no el viento sino el destino, puso ante sus ojos.
Tomo su mano con la mirada, esa que le atrapó cómo lo hace una serpiente a su presa, pero con la suavidad y delicadeza con que una madre toma a su cachorro.
Fue la primera vez en mucho, que sintió miedo, pero no por sentirse inseguro de sus pensamientos o por lo acelerado del latir de su corazón, sino por la seguridad que vio en ese camino incierto, que aunque desconocido, muy tranquilo le sintió.
Es así como se siente? Se preguntó, mientras aquellos ojos le miraban con ahínco y fijación, como buscando en su mirada una respuesta sin entablar conversación; no hay palabra que describa - eso pensó- o texto que logré narrar con tal fascinación, el sonido de sus frases con su extasiante voz.
A lo lejos se escuchó, no un latido, no su voz, fue más bien la melodía de una triste canción, que en segundos mal habidos derrumbaron la ilusión, agudizaron los latidos y enmudecieron ya su voz; fue la alarma en su teléfono, la que acabó con su ilusión.