Imágenes Bíblicas y Gratitud

Imágenes Bíblicas y Gratitud Gratitud y expresiones con sentido espiritual

21/08/2026
31/12/2024

Su reino no será destruido (Dan. 7:14).

En la vastedad del tiempo, siete tiempos marcaron el curso,
de profecías y reyes, un destino sin recuso.
Desde Babilonia antigua, donde los tronos se desvanecen,
hasta el año señalado, donde las promesas acontecen.

En el 607, antes de nuestra era contada,
los babilonios decidieron, una corona despojada.
Jerusalén quedó en silencio, su rey ya no residía,
y en los cielos se escribía, una historia que se cumplía.

Los años pasaron, sigilosos, con su lento caminar,
y los "siete tiempos" avanzaron, sin pausa, sin titubear.
Hasta que en 1914, un evento sin igual,
Jehová coronó a Jesús, en un acto celestial.

"El que tiene el derecho legal", así fue proclamado,
y en los cielos resonó, el decreto esperado.
Un reino eterno, prometido, que no se desvanecerá,
según las palabras de Daniel, que siempre perdurarán.

Esta profecía de tiempos, nos enseña con precisión,
que las promesas divinas, tienen su cumplimiento y razón.
Nos da esperanza y certeza, en un futuro definido,
donde lo prometido por Jehová, será fielmente cumplido.

Así como los "siete tiempos" llegaron a su final,
otras profecías aguardan, su momento especial.
Y el día de Jehová, que no conoce demora,
llegará puntualmente, como la aurora.

Porque en el libro de Daniel, se nos da a entender,
que hay un tiempo marcado, para todo suceder.
Y aunque los tiempos cambien, y las eras se transformen,
las palabras proféticas, eternamente se conformen.

En la danza de los siglos, donde los destinos se entretejen,
las profecías son faros, que a los fieles protegen.
Nos guían a través de la historia, con su luz tan singular,
recordándonos que el Reino de Dios, siempre prevalecerá.

Así que miramos hacia adelante, con los ojos de la fe,
sabiendo que lo escrito, su cumplimiento tendrá.
Y en el fluir de los "siete tiempos", en su misterioso girar,
descansamos en la promesa, de que su Reino no pasará.

31 de diciembre

Su reino no será destruido (Dan. 7:14).

¿Cuándo empezaría a gobernar Jesús? Según una profecía del libro de Daniel, esto ocurriría al final de un periodo profético de siete tiempos. Veamos cómo podemos saber cuándo tuvo lugar ese suceso tan feliz (Dan. 4:10-17). Los “siete tiempos” representan 2.520 años. Ese periodo empezó en el 607 antes de nuestra era, cuando los babilonios quitaron al último rey que ocupó el trono de Jehová, que estaba en Jerusalén. Ese periodo finalizó en 1914, cuando Jehová hizo Rey del Reino de Dios a Jesús, “el que tiene el derecho legal” (Ezeq. 21:25-27). ¿Cómo nos ayuda esta profecía? Entender la profecía de los “siete tiempos” nos da la seguridad de que Jehová cumple sus promesas puntualmente. Él fijó el momento en que establecería el Reino. Y, cuando ese momento llegó, así lo hizo. Del mismo modo, Jehová cumplirá todas las demás profecías en el momento que él mismo ha determinado. Así que el día de Jehová “no llegará tarde” (Hab. 2:3). w22.07 3 párrs. 3-5.

Examinemos 2024

30/12/2024

¿Qué lees en ella? (Luc. 10:26).

En las páginas sagradas se despliega un mapa,
de tesoros escondidos, de sabiduría sin tapa.
Cada verso, cada línea, una guía celestial,
para enseñar, censurar, rectificar, y en el bien educar.

La Escritura, como faro, ilumina el sendero,
nos muestra de Jehová el amor verdadero.
Sus principios, su propósito, claros como el cristal,
nos invitan a seguir un camino sin igual.

En relatos y parábolas, una lección se esconde,
para corregir nuestras faltas, y a la verdad responder.
Busquemos en cada historia la moral que nos ronde,
y así, a nuestras malas tendencias, podremos vencer.

Censurar no es solo crítica, es un acto de amor,
que nos ayuda a ser fieles, a Jehová dar honor.
Es un espejo que refleja lo que debemos cambiar,
para en su luz divina, poder caminar.

Rectificar es el arte de enderezar lo torcido,
de ajustar nuestras vistas, por la verdad convencido.
Que no nos lleve el error, ni la falsa predicación,
sino que en la Escritura encontremos la corrección.

Educar es más que letras, es sabiduría en acción,
es aprender a pensar con divina inspiración.
Que cada relato sea un maestro sin edad,
que nos enseñe a vivir con justicia y bondad.

Con estas cuatro llaves, la Biblia se abre entera,
mostrándonos tesoros que la fe espera.
En cada página, un brillo, en cada versículo, un sol,
que alumbra la mente y calienta el corazón.

Así que leamos con ojos que quieren ver más allá,
que buscan en lo profundo, que desean encontrar.
Los tesoros espirituales, que no son solo saber,
sino perlas de gran precio que nos enseñan a ser.

Ser más compasivos, más sabios, más reales,
encontrar en las Escrituras las respuestas vitales.
Que cada palabra sea un peldaño en la escalera,
que nos lleva hacia el cielo, donde la eternidad espera.

Porque en la Biblia se encuentra el más grande tesoro,
el conocimiento de Dios, que vale más que el oro.
Y si leemos con el corazón, con la mente abierta y sincera,
descubriremos que en ella, la vida verdadera se revela.

30 de diciembre

¿Qué lees en ella? (Luc. 10:26).

¿Cómo podemos encontrar los tesoros espirituales que están en la Biblia? Analicemos 2 Timoteo 3:16, 17. Ahí dice que “toda la Escritura [...] es útil” para cuatro cosas: enseñar, censurar, rectificar las cosas y educar. Incluso libros de la Biblia que no se mencionan tanto sirven para todo esto. Analicemos lo que leemos para ver lo que nos enseña sobre Jehová, su propósito o sus principios. Para que un relato sea útil para censurar, ¿qué debemos buscar en él? Cualquier cosa que contribuya a identificar y rechazar nuestras malas tendencias y actitudes, y que nos ayude a seguir siendo fieles a Jehová. Pensemos en cómo el pasaje puede rectificar o corregir un punto de vista equivocado, quizás algo que nos dijeron en la predicación. ¿Y qué debemos hacer para que un relato nos eduque? Buscar todo lo que nos ayude a pensar como Jehová. Si tenemos presentes estas cuatro ideas útiles, descubriremos más tesoros espirituales que enriquecerán nuestra lectura de la Biblia. w23.02 11 párr. 11.

Examinemos 2024

29/12/2024

No me dejaré controlar por nada (1 Cor. 6:12).

En el vasto tapiz de la vida, cada hilo es una elección, tejido con el arte de la sabiduría y la prudencia. La sagrada escritura, cual faro en la noche, nos guía con sus versos, mostrando el camino hacia la luz de la verdad. Nos habla de moderación, de la noble lucha contra la glotonería y la ebriedad, vicios que oscurecen el alma y enturbian la mente. Nos insta a ser señores de nuestros actos, a no dejarnos dominar por los placeres efímeros que, aunque dulces al paladar, son amargos para el corazón.

Nos aconseja, con palabras de antaño, a cuidar el templo de nuestro espíritu, a alejar de nosotros aquello que nos daña, a elegir con discernimiento lo que a nuestro cuerpo nutre y sana. Nos invita a ser jardineros de nuestra salud, a sembrar hábitos que florezcan en bienestar, a regar con el agua clara de la templanza, y a podar con la tijera del autocontrol las ramas que crecen desmedidas hacia el cielo de la indulgencia.

Nos recuerda que la gratitud por el don divino de la vida se refleja en nuestras decisiones, en el uso juicioso de la razón que nos fue otorgada. Nos enseña que la sabiduría no solo reside en el conocimiento, sino en la aplicación práctica de este en el jardín de nuestra existencia. Nos exhorta a ser arquitectos de nuestro destino, a construir con los ladrillos de la prudencia y el cemento de la fe, una fortaleza contra las tempestades de la tentación.

La escritura es un espejo donde se reflejan nuestras almas, un testamento de la importancia de vivir con propósito y medida. Nos muestra que la verdadera libertad no es hacer lo que queremos, sino querer lo que es bueno y justo. Nos enseña que la disciplina es el puente entre los deseos y la realización, entre la semilla y el fruto, entre el sueño y la realidad.

Así, en el lienzo de nuestra jornada, pintamos con los colores de nuestras elecciones, con la paleta de la moral y el pincel de la conciencia. Cada trazo es un acto de voluntad, cada sombra y luz, un reflejo de nuestro interior. La escritura nos llama a ser poetas de nuestra propia vida, a escribir con cada acción un verso que rime con la eternidad, a componer una sinfonía que resuene con la melodía del cosmos.

Porque en el gran diseño del Creador, Jehová, somos tanto artistas como obras de arte, llamados a crear belleza y armonía con cada pensamiento, palabra y obra. Y así, paso a paso, elección tras elección, tejemos el manto celestial de nuestra existencia, bordado con el hilo dorado de la sabiduría divina.

29 de diciembre

No me dejaré controlar por nada (1 Cor. 6:12).

La Biblia no es un libro de medicina ni un manual sobre nutrición, pero sí nos revela cómo Jehová ve estos asuntos. Por ejemplo, nos da este consejo: “Aleja de tu cuerpo las cosas que hacen daño” (Ecl. 11:10). Entre las cosas que ponen en peligro nuestra vida y que la Biblia condena están la glotonería y la borrachera (Prov. 23:20). Así que, a la hora de decidir qué y cuánto vamos a comer y beber, Jehová espera que sepamos controlarnos (1 Cor. 9:25). Si queremos tomar decisiones que demuestren que agradecemos la vida que Dios nos ha regalado, debemos utilizar nuestra capacidad de pensar (Sal. 119:99, 100; Prov. 2:11). Por ejemplo, al decidir lo que vamos a comer, necesitamos buen juicio. Si nos gusta un alimento pero sabemos que nos hace daño, lo más sensato es no comerlo. El sentido común también nos dice que debemos dormir lo suficiente, hacer ejercicio con regularidad, tener una buena higiene personal y mantener limpio nuestro hogar. w23.02 21 párrs. 6, 7.

Examinemos 2024

28/12/2024

Sigan andando de acuerdo con el espíritu y así no harán realidad ningún deseo de la carne (Gál. 5:16).

Sigan andando de acuerdo con el espíritu, Reza el versículo con sagrada voz. Las Escrituras nos guían en este fluir, Un sendero de luz, un camino feroz.
Jehová, generoso, nos da su espíritu santo, Para vencer batallas, en lo correcto andar. En la Palabra de Dios hallamos encanto, Permitiendo que su influencia nos quiera abrazar.
Reunidos en la congregación, recibimos ese don, Compartiendo con hermanos, luchando sin desdén. Nos anima su presencia, su fe y devoción, Refuerzo espiritual, un lazo, un edén.
En oración sincera, pedimos con fervor, Superar debilidades con fuerza celestial. Jehová responde, nos llena de su amor, Dándonos espíritu santo, arma crucial.
Estos actos no hacen desaparecer el mal deseo, Pero nos dan fuerza para no ceder. En la rutina espiritual, hallamos un recreo, Alimentando deseos correctos, en cada amanecer.
Que el espíritu nos guíe, en cada paso firme, Una lucha constante por hacer el bien. Mantén la llama viva, evita lo que oprime, Con la fuerza de Dios, venceremos también.

28 de diciembre

Sigan andando de acuerdo con el espíritu y así no harán realidad ningún deseo de la carne (Gál. 5:16).

Jehová es generoso y nos da espíritu santo para ayudarnos a vencer en nuestra batalla por hacer lo que es correcto. Cuando estudiamos la Palabra de Dios, permitimos que ese espíritu influya en nosotros. También recibimos espíritu santo cuando asistimos a las reuniones. Allí pasamos tiempo con nuestros hermanos, que, igual que nosotros, están luchando por hacer las cosas bien, y eso nos anima (Heb. 10:24, 25; 13:7). Y, cuando le oramos a Jehová de corazón y le rogamos que nos ayude a superar alguna debilidad, él nos da espíritu santo para que seamos fuertes y sigamos luchando. Claro, probablemente estas actividades no harán que los malos deseos desaparezcan, pero nos darán las fuerzas para no dejarnos llevar por ellos. Cuando ya tengamos una buena rutina de actividades espirituales, es muy importante que no la perdamos y que sigamos alimentando deseos correctos. w23.01 11 párrs. 13, 14.

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