Antropologiando

Antropologiando Hola. Mi nombre es Nilton César y soy un apasionado por la historia, la antropología y la investigación social.

Antropologiando es un proyecto de relatos urbanos e investigación social que explora la historia, la vida cotidiana y las dinámicas del territorio desde una mirada antropológica y social. A través de esta página te invito a descubrir historias fascinantes, tradiciones únicas y datos curiosos que revelan como el pasado y el presente se entrelazan de manera constante en nuestras vidas.

UN BUSTO, UNA HISTORIA. FERMÍN LÓPEZ Y EL ORIGEN DE SANTA ROSA DE CABAL.¿Sabías que en Santa Rosa de Cabal existe un mon...
30/01/2026

UN BUSTO, UNA HISTORIA. FERMÍN LÓPEZ Y EL ORIGEN DE SANTA ROSA DE CABAL.

¿Sabías que en Santa Rosa de Cabal existe un monumento dedicado a Fermín López, el hombre que caminó estas montañas antes de que existieran las ciudades?

Los primeros registros históricos de Fermín López aparecen en el contexto de la colonización antioqueña del siglo XIX, un proceso lento, disperso y profundamente territorial. Era oriundo de Rionegro, Antioquia, y su nombre empieza a vincularse a los movimientos pobladores que avanzaban hacia el sur en busca de tierras baldías y oportunidades de asentamiento.

Entre las décadas de 1820 y 1830 Vicente Fermín López Buitrago figura como precursor de la colonización de Salamina, y el primero en recorrer y preparar la ruta que llevaría a la fundación de Aranzazu, Neira, Manizales y Chinchiná. En ese momento fundar no significaba firmar un acta, sino habitar, permanecer y trabajar la tierra, abriendo monte y sosteniendo la vida en condiciones adversas. Su participación se inscribe dentro de ese proceso colectivo de ocupación y arraigo.

Hacia 1834 Fermín López avanzó aún más al sur, llegando a las tierras altas donde posteriormente se fundaría Manizales. Distintas referencias históricas coinciden en que se estableció en las cercanías del Morro de San Cancio, convirtiéndose probablemente en el primer ocupante conocido del lugar, 15 años antes de la fundación de la ciudad en 1849.

Durante esos años, el territorio comenzó a transformarse. La llegada de nuevos colonos, la delimitación de los predios y los conflictos existentes con las concesiones por las tierras marcaron el fin de una etapa.

Y una vez más, Fermín López decidió seguir su camino.

Buscando tierras aún no adjudicadas, emprendió viaje hacia el sur a comienzos de la década de 1840, siguiendo rutas naturales, quebradas y antiguos senderos indígenas y coloniales. Ese desplazamiento no fue un hecho aislado, sino parte del avance continuo de la frontera agrícola.

Finalmente, en 1844, Fermín López encabezó el asentamiento que daría origen a Santa Rosa de Cabal, en un territorio fértil, atravesado por aguas termales y estratégicamente ubicado.
Allí se consolidó un nuevo núcleo poblado que con el tiempo se convertiría en municipio y en referente regional.

Hoy, su nombre permanece inscrito en la geografía y la memoria. Un busto en Santa Rosa de Cabal recuerda a Fermín López como colono y fundador, no desde la épica exagerada, sino desde el reconocimiento a un hombre cuyo recorrido quedó registrado por los diferentes pueblos por donde pasó.

Antropologiando
Por Nilton César

Bienvenidos a AntropologiandoAntropologiando es un proyecto de relatos urbanos e investigación social que observa la ciu...
27/01/2026

Bienvenidos a Antropologiando

Antropologiando es un proyecto de relatos urbanos e investigación social que observa la ciudad, su historia y su vida cotidiana desde una mirada antropológica.

Aquí encontrarás narraciones, análisis, y recorridos por el territorio que buscan comprender cómo se construyen los lugares, las memorias y las experiencias humanas en lo urbano y lo local.
Algunas historias miran al pasado, otras se detienen en lo que ocurre hoy, en lo que cambia y en lo que permanece.

Este espacio nace desde el territorio, con especial atención al eje cafetero colombiano y su entorno, pero con preguntas, análisis y generalidades que pueden resonar en muchas otras ciudades y sitios de nuestro variado y diverso mundo.

Si te interesa la historia urbana, la memoria colectiva y la investigación social contada de forma cercana, te invito a seguir la página.

Esto es Antropologiando.

Cordialmente
Nilton César, antropólogo.

MADRE ANATOLIA MESA LOTERO. LA MUJER DE LA QUE MANIZALES HABLABA EN VOZ BAJA.En Manizales hubo una mujer religiosa de la...
22/01/2026

MADRE ANATOLIA MESA LOTERO. LA MUJER DE LA QUE MANIZALES HABLABA EN VOZ BAJA.

En Manizales hubo una mujer religiosa de la que se hablaba en voz baja. Vivía cerca de la línea del ferrocarril, en un lugar donde la ciudad se volvía frontera, y su nombre empezó a circular, tanto por su obra como por los rumores que la rodeaban.

La religiosa Anatolia Mesa Lotero nació en Amagá, Antioquia, y debió de haber llegado a Manizales en el primer cuarto del siglo XX, a una ciudad que todavía se estaba ordenando entre cafetales, laderas y rieles. Su obra se consolidó cerca de la línea del ferrocarril, un espacio que en ese momento marcaba una frontera urbana: tránsito constante, ruido, comercio, y una mezcla que no siempre encajaba con la idea tradicional de lo religioso.

Allí estableció un convento y desarrolló su labor espiritual y social. Para muchos fue una mujer de carácter fuerte, disciplina rigurosa y convicciones claras. Su presencia no pasó desapercibida en un entorno donde la iglesia solía ocupar lugares más centrales y visibles en la ciudad.

La ubicación del convento fue clave. Estar tan cerca del ferrocarril significaba convivir con lo pasajero, con lo que llega y se va. Y Manizales, como toda ciudad empezó a hablar. Se decía muchas cosas de la madre Anatolia. Algunos rumores nacieron del desconocimiento, otros de la incomodidad que genera quien no encaja del todo en las normas sociales de su tiempo.
La figura de la madre Anatolia no sólo se construyó desde su obra, sino también desde el rumor.

Se decía, por ejemplo, que antes de ingresar a la vida religiosa había trabajado como pr******ta, ubicándola algunos en el municipio de Neira y otros en La Virginia, Rda. No existen registros que confirmen esta versión, pero el sólo hecho de que circulara dice mucho del lugar que ocupaban las mujeres que rompían con los moldes morales de su época. Para la ciudad conservadora de esa época, una mujer autónoma, de carácter fuerte y trayectoria poco conocida necesitaba una explicación.

También se habló de un viaje a Roma, donde la madre Anatolia habría visitado al Papa Benedicto XV con el objetivo de obtener la aprobación para el inicio de su comunidad religiosa. A diferencia de otros rumores, esta versión parece tener un sustento documental en los archivos de los visitantes del vaticano durante ese año, lo que abre la puerta a una historia menos fantástica y más institucional, aunque todavía muy poco explorada.

Pero no todos los rumores se encontraban en el mismo nivel, ya que algunos cruzaron la frontera de lo simbólico y lo macabro. En la memoria oral se llegó a decir que alimentaba a los huérfanos con carne humana, o que era un hombre disfrazado de mujer, también se decía que vendía a sus novicias a caballeros adinerados que acudían a orar al convento y que dejaban generosas limosnas, tomando sólo estos ejemplos para no profundizar más en los rumores. Estas acusaciones hoy en día resultan extremas y difíciles de leer de manera literal, pero podrían entenderse como una expresión del miedo, la incomprensión y la demonización de aquello que no encajaba dentro del orden social.

Con el paso de los años, el ferrocarril dejó de operar, el entorno urbano cambió y la ciudad avanzó. Se dice que murió en el propio convento un 7 de diciembre, y que la encontraron tiesa en su cama con un rosario en la mano.

La memoria de la madre Anatolia quedó anclada a este momento histórico de la ciudad, donde Manizales todavía se explicaba a sí misma entre progreso, moral y rumor.

Hoy, su historia nos recuerda que las ciudades no sólo se construyen con edificios y vías, sino también con voces, rumores y versiones. Porque en Manizales, como en casi toda sociedad humana, la historia oficial siempre camina al lado de la historia que se cuenta en voz baja.

CUANDO MANIZALES FABRICABA JABÓN. LA HISTORIA DE JABONERÍAS HADADurante buena parte del siglo XX, Manizales no sólo olía...
04/01/2026

CUANDO MANIZALES FABRICABA JABÓN. LA HISTORIA DE JABONERÍAS HADA

Durante buena parte del siglo XX, Manizales no sólo olía a café, olía a jabón... Pero no al importado de supermercado, sino al que se fabricaba aquí, con manos locales, fórmulas propias y ambición de ciudad.

Jabonerías Hada, hoy llamado Grupo Hada, nació en Manizales como muchas empresas del siglo XX, desde la necesidad, la observación del mercado y la apuesta por elaborar productos bien hechos.
Fue fundada en 1956 por don Mauricio Trujillo Correa y su esposa Gloria Posada de Trujillo, en una ciudad que empezaba a consolidarse como eje comercial de la región. Desde sus inicios, la empresa apostó por la fabricación local de productos de aseo, en una época en la que producir en Manizales significaba resolverlo todo: materias primas, mano de obra calificada, transporte y mercado.

Con el paso de los años, Hada fue ampliando su portafolio. Sus productos empezaron a circular primero en la región, y luego a nivel nacional, ganándose un lugar en los hogares colombianos por su constante calidad y su identidad clara.
No era una marca estridente, era una marca confiable. Mientras la ciudad crecía en universidades y servicios, Hada sostenía una tradición manufacturera que dio empleo a generaciones de trabajadores y trabajadoras, convirtiéndose en parte silenciosa del paisaje económico de Manizales.

Un crecimiento sostenido llevó a la empresa a mirar más allá del país. En el año 2015 el Grupo Hada inició más fuertemente su proceso de internacionalización, adaptando productos, cumpliendo normativas externas y demostrando que una empresa nacida en una ciudad intermedia podía competir en mercados más amplios sin renunciar a su origen.

Pero la historia también tuvo quiebres y sobresaltos. El 19 de abril de 2017 una fuerte ola invernal afectó gravemente la ciudad, dejando un total de 17 mu***os, 3126 familias damnificadas, 730 viviendas evacuadas y 320 puntos afectados, según reporte de La Patria. La planta de producción, ubicada en una zona aledaña al barrio Persia, se vio afectada de manera directa, generando daños en la capacidad operativa, por lo que tuvieron que frenar el proceso de producción debido al riesgo existente por vibraciones generadas en su proceso productivo, lo que ponía en riesgo la estabilidad de la planta.

Ante este escenario la empresa tomó una decisión estratégica, el traslado de la producción del 90% de los jabones que se producían en barra hacia Barranquilla, donde habían iniciado en al año 2009 la construcción de una planta productiva para acabado de jabón cosmético en barra. Esta no fue una mudanza simbólica, sino una reconfiguración necesaria para garantizar la estabilidad, el acceso logístico y la proyección del negocio a largo plazo.

Hoy, Grupo Hada sigue operando como parte de un grupo empresarial consolidado, con presencia nacional e internacional, manteniendo una marca que nació en Manizales, y que todavía carga con ese origen, aunque ya no se produzca allí cono antes.

No se puede olvidar que los diferentes productos elaborados por la empresa respondían a una necesidad concreta y a un estándar que la marca supo mantener en el tiempo. Entre ellos estaban el jabón cristalino, recordado por su fragancia, transparencia y firmeza; el jabón superbola verde, asociado durante años al lavado doméstico y a la economía del hogar, y referencias como el Heno de Pravia, que conectaban con una tradición más clásica del aseo personal.
¡Lo que no lava Hada no lo lava nada!

Y así, entre fórmulas, calderas y trabajo, Jabonerías Hada se convirtió en parte de la historia silenciosa de Manizales. Una historia que no siempre aparece en los libros, pero que sigue viva en la memoria de quienes la habitaron, la trabajaron o la recuerdan.

Si estas historias de ciudad te interesan te invito a seguir las redes sociales de Antropologiando ando.

ENTRE LA FE Y EL CEMENTO. ASÍ NACIÓ LA IGLESIA DE FÁTIMAEn lo alto de un cerro aún sin nombre, donde apenas se insinuaba...
29/12/2025

ENTRE LA FE Y EL CEMENTO. ASÍ NACIÓ LA IGLESIA DE FÁTIMA

En lo alto de un cerro aún sin nombre, donde apenas se insinuaban los primeros caminos, una imagen apareció pintada en la pared. Nadie sabe quién la hizo ... pero el padre Bottacin no lo dudó: La Virgen de Fátima había elegido su lugar.

En 1956 el misionero italiano Gerardo Bottacin Vanzetto adquirió un lote en una ladera escarpada de la zona oriental de Manizales. Su idea inicial era venderlo, pero al regresar encontró en una de sus paredes abandonadas una pintura rudimentaria de la Virgen de Fátima. No sabía quién lo había hecho, pero para él fue una señal. Allí debía de construirse su santuario.

Lo que hasta entonces era sólo monte, pronto se convirtió en un templo de fe.
A partir de la construcción del templo comenzaron a trazarse las calles, a levantarse las casas.... y a surgir el barrio Fátima, llamado así por la virgen que los inspiró.
La primera piedra del santuario se colocó el 22 de agosto de 1961, y su construcción duró prácticamente dos décadas, pudiéndose finalizar con mucho apoyo de la comunidad.

El templo, de planta de en cruz latina, mide 67 metros de largo y 25 de ancho. Su torre alcanza los 40 metros de altura y mezcla estilos gótico, romano y moderno.
En su interior hay esculturas, murales, relicarios y vitrales que hacen del santuario un punto de encuentro entre el arte y la espiritualidad.

Cada 13 de mayo miles de fieles acuden al Rosario de la Aurora, mientras el barrio se viste de blanco y azul. Sanaciones, promesas cumplidas y testimonios han cimentado la fe en esta advocación.

Desde 1986 fue elevado a santuario diocesano, y en su entrada se erige un busto del padre Gerardo Bottacin, recordando al hombre que fundó no sólo un templo, sino un barrio entero.

Cuentan algunos feligreses antiguos del barrio Fátima que una de las primeras donaciones realizadas para iniciar las obras del santuario provino de una mujer enferma, una vendedora ambulante conocida como Doña Matilde, quien vivía en una casita de tabla muy cerca del terreno donde se iba a construir el santuario. Ella sufría de una enfermedad respiratoria severa, y según relatan los vecinos de la época, se acercó al padre Bottacin con una bolsa llena de monedas, producto de años vendiendo café. Le dijo: padre, yo ya no voy a alcanzar a ver la iglesia terminada, pero le prometo que si la virgen me sana, todo lo mío será para ella.

Milagro o no, semanas después la salud de doña Matilde mejoró notablemente, volviéndose una de las más fervorosas colaboradoras del proyecto, donde preparaba alimentos, rezaba el rosario de la aurora, entre otros oficios que iban surgiendo.

Hoy la iglesia de Fátima sigue en pie, no solo como un santuario, sino como testigo. Testigo de un tiempo en el que la ciudad crecía desde la fe, el trabajo colectivo y la necesidad de arraigo. Su historia nos recuerda que Manizales no se levantó únicamente desde el centro, sino también desde estos lugares donde una iglesia ayuda a convertir un terreno en ciudad.

NO SÓLO PARÍS NI BERLÍN. MANIZALES TAMBIÉN TIENE SU ARCO MONUMENTAL. ¿Sabías que cerca del campus universitario de Maniz...
29/12/2025

NO SÓLO PARÍS NI BERLÍN. MANIZALES TAMBIÉN TIENE SU ARCO MONUMENTAL.

¿Sabías que cerca del campus universitario de Manizales se alza un arco que no sólo conecta espacios, sino que invita al recuerdo de vidas que se apagaron demasiado pronto?

El Arco de la Vida fue diseñado y construido por los arquitectos Jorge Gutierrez Duque y Germán Arango en el año de 1957, siendo elaborado en concreto reforzado. Se encuentra ubicado en punto estratégico de la ciudad: entrada al Parque La Gotera, situado entre los campus universitarios de la Universidad de Caldas y la Universidad Nacional.

Aunque no existan fuentes directas que lo asocien a un evento estudiantil específico, el arco actúa como un memorial silencioso, honrando la memoria de estudiantes fallecidos en el contexto de protestas y jornadas universitarias.
Esta aura de homenaje y reflexión se puede interpretar como parte de la memoria del espacio público de la ciudad.

Algunas personas lo interpretan como un homenaje para conmemorar el día del estudiante caído, evento sucedido durante las jornadas de protesta de junio de 1954 cuando varios estudiantes fueron asesinados por el Ejército Nacional en Bogotá durante el régimen del General Gustavo Rojas Pinilla, en medio del movimiento estudiantil.

El Arco de la Vida no es sólo un objeto escultórico, es un punto de encuentro emocional. Resuena como un símbolo de paso, transición y fragilidad. reforzando un sentido de comunidad entre estudiantes y transeuntes.

¿Conocías esta historia? Si te apasionan estas historias donde el arte público escribe su propia historia acompáñame en Antropologiando ando, donde cada obra nos cuenta mucho más de lo que aparenta.

MONUMENTO A LA EMPANADA. SÍMBOLO DE SOLIDARIDAD Y COHESIÓN SOCIAL EN EL BARRIO ARANJUEZ DE LA CIUDAD DE MANIZALES.A simp...
27/12/2025

MONUMENTO A LA EMPANADA. SÍMBOLO DE SOLIDARIDAD Y COHESIÓN SOCIAL EN EL BARRIO ARANJUEZ DE LA CIUDAD DE MANIZALES.

A simple vista no parece, pero en Manizales erigieron un monumento para honrar a la empanada.

En el barrio Aranjuez de esta cuidad nació una historia muy singular: en sus inicios, por allá en la década de los 60s, carecía de servicios públicos, salón comunal, parque, puesto de salud, etc, pero había algo que los unía, la empanada.

Este manjar no sólo alimentaba, también sostenía bazares y actividades populares que financiaron buena parte del desarrollo comunitario del barrio.

Así, en el año 2008, decidieron rendirle homenaje a este motor de solidaridad con una escultura metálica creada por el artista local Agustín Gallego Montes. Unas manos sosteniendo la empanada sobre un pedestal con siete caras, en referencia a los siete días laborales de la semana. La obra costó alrededor de 4 millones de pesos, vendidos la mayoría en empanadas durante actividades comunitarias, lo cual encarna un verdadero tributo a la coherencia.

No es sólo arte, es memoria, es símbolo de unión y reconocimiento al empuje colectivo y al "sabor de hogar" que representa la empanada para los manizaleños.

Como dato curioso, en Colombia existen dos monumentos dedicados a la empanada. Uno en Caicedonia, Valle del Cauca, construido en el año 2005 por el artista Tulio Agudelo, y el otra aquí, en el barrio Aranjuez de Manizales.

CUANDO UNA PARROQUIA SE VOLVIÓ BARRIO. EL LEGADO DEL MISIONERO GERARDO BOTTACIN VANZETTO.¿Puede un sólo hombre cambiar e...
26/12/2025

CUANDO UNA PARROQUIA SE VOLVIÓ BARRIO. EL LEGADO DEL MISIONERO GERARDO BOTTACIN VANZETTO.

¿Puede un sólo hombre cambiar el destino de un barrio entero?

En Manizales, un misionero italiano llegó sin saberlo a sembrar fe ... y terminó construyendo historia.

Gerardo Bottacin Vanzetto nació en Italia en 1909 y murió en Manizales el 16 de agosto de 1997. Con apenas 15 años ingresó a la comunidad La Consolata y recibió su ordenación en el año de 1933. Complementó su labor apostólica estudiando pintura y escultura en la Academia de Roma, y arquitectura y arte decorativo en la Academia de Turín. En 1935 viajó a Etiopia donde fue víctima de persecución y fue llevado 3 veces a campos de concentración.

En el año de 1955 llegó a Bogotá y en 1956 arribó a Manizales, a las laderas orientales, donde todo era barranco, cafetales y calles sin nombre. Tras adquirir un terreno en una zona sin urbanizar, el padre pensaba venderlo, pero algo lo detuvo, una imagen de la Virgen de Fátima apareció misteriosamente pintada en una de las paredes del predio. Para él no fue coincidencia, fue un mandato. Allí debía construirse un templo, allí debía levantarse una comunidad.

Bottacin no sólo fue un párroco, fue un arquitecto, topógrafo, maestro de obra y líder comunitario. Dirigió personalmente la excavación del terreno y organizó mingas para remover aproximadamente 26 metros de barranco. Movilizó vecinos, gestionó donaciones y soñó cada rincón del templo que hoy conocemos como Santuario de Fátima.

A su alrededor fue creciendo el barrio Fátima, que recibió su nombre en honor a la advocación mariana. El templo se convirtió en el corazón de la zona y en un punto de referencia espiritual para toda la ciudad. Gracias a su visión, el barrio pasó de la nada a ser uno de los sectores más tradicionales y reconocidos de Manizales.

El padre Bottacin murió en Manizales en 1997, pero su memoria sigue viva. Pidió ser enterrado en la capilla en una urna funeraria que él mismo había construido y se encontraba sellada. Al abrirla para enterrarlo encontraron escrito en las paredes por sus propias manos la frase " Ad pedes dominae suae" que quiere decir " A los pies de su señora" (la virgen).

En la entrada del santuario hay un busto en su honor, y entre las calles que él ayudó a fundar aún se escucha su nombre con respeto y gratitud.

Si te apasionan las historias donde lo humano y lo espiritual se entrelazan sígueme en Antropologiando ando.

PUENTE OLIVARES. HISTORIA, HIERRO Y MEMORIA DE UN ABISMO.En el costado norte de Manizales, suspendido sobre la Quebrada ...
24/12/2025

PUENTE OLIVARES. HISTORIA, HIERRO Y MEMORIA DE UN ABISMO.

En el costado norte de Manizales, suspendido sobre la Quebrada que lleva su mismo nombre, se alza una de las estructuras más representativas de la ciudad: el Puente Olivares.

Construido hacia la década de 1930, cuando la ingeniería caldense empezaba a tejer caminos entre las montañas, el Puente Olivares se convirtió en un punto clave de conexión hacia el norte del departamento. Su armazón metálico remachado pieza por pieza, fue símbolo de progreso, y con el tiempo, testigo silencioso de la vida cotidiana y de los episodios más intensos de la memoria local.
Hoy, a pesar de sus múltiples reparaciones y del paso de los años, el Puente Olivares conserva su imponencia.

Con su longitud de 80 metros aproximadamente, y elevado unos 45 metros sobre el cauce de la quebrada, sus vigas oxidadas guardan más que historia ...... guardan voces, relatos de jornadas de trabajo, tragedias, pasos de arrieros y muladas, y también guarda misterio.

Junto a un costado del puente existió una pequeña cantina cuyo nombre se volvió parte inseparable del mito urbano: La última Copa. Un lugar donde, según cuentan, algunos buscaban consuelo antes de enfrentarse al abismo.

Allí, el Aguardiente Amarillo de Manzanares se mezclaba con la música de Los Trovadores del Cuyo, y especialmente la canción "como se adora el sol", lo que servía para enfrentar la desesperanza, y el eco de la quebrada servía de fondo a las confesiones finales.

La prensa escrita de mediados del siglo XX registró diferentes incidentes sucedidos sobre el puente, como caídas, rescates, accidentes, muertes violentas…. historias que, repetidas una y otra vez, dieron origen a una leyenda colectiva y muy recordada.

La de una mujer que fue lanzada desde lo alto del puente por su esposo policía, y se salvó gracias a sus enaguas acartonadas y rígidas, muy frecuentes en esa época, que amortiguaron su caída como un paracaídas improvisado. Nadie confirmó su nombre ni la fecha exacta, pero el relato sigue vivo, repetido, con el tono de lo increíble y lo inevitable.

Hoy el Puente Olivares sigue ahí, entre el hierro y la niebla, entre la historia documentada y la memoria que se niega a morir.

Ya no es el puente más alto ni más transitado, pero sigue siendo uno de los espacios simbólicos más representativos del paisaje manizaleño. Porque más allá de su estructura, el puente encarna una parte esencial de la ciudad: esa mezcla de fragilidad humana, resiliencia y memoria que define a Manizales misma.

Si te interesa descubrir las historias y significados ocultos detrás de los lugares que habitamos, te invito a seguir explorando Antropologiando ando, donde cada espacio tiene algo que contarnos.

EL BARRIO QUE NACIÓ DEL LODO. MEMORIA DE LOS BARRIOS EL TRIUNFO Y PEPE CÁCERES.La noche en Manizales no siempre trae sil...
22/12/2025

EL BARRIO QUE NACIÓ DEL LODO. MEMORIA DE LOS BARRIOS EL TRIUNFO Y PEPE CÁCERES.

La noche en Manizales no siempre trae silencio. A veces baja rugiendo desde la montaña.

El 26 de octubre de 1965, siendo aproximadamente las 7:15 de la noche, y tras varios días de persistentes lluvias, se presentó un deslizamiento que descendió con furia y sepultó al barrio El Triunfo, un conjunto de humildes viviendas de invasión ubicadas en la parte baja del barrio Villa Pilar, en donde actualmente se encuentra el terminal de busetas de Socobuses. En cuestión de minutos casas, enseres y vidas humanas quedaron sepultadas debajo del barro.

Según expertos, el barrio El Triunfo no cumplía con los mínimos requisitos para considerarse un asentamiento humano seguro, y las aguas que descendieron del barrio Chipre por medio de la Quebrada Sacatín, que para esta época atravesaba el barrio Villa Pilar por todo el centro, fueron las que provocaron el represamiento de pequeños caudales que finalmente sepultaron el barrio.

El amanecer reveló la magnitud del desastre: 24 personas muertas, 7 desaparecidas, cuerpos rescatados entre lodo y escombros, y una ciudad obligada a mirar nuevamente de frente su fragilidad. Manizales volvió a entender que estaba construida sobre una geografía imponente ... pero implacable.

Ante la tragedia, la solidaridad comenzó a moverse. Desde instituciones locales hasta ciudadanos anónimos, la ciudad se volcó en la ayuda. Y en medio de manifestaciones de solidaridad colectiva, apareció una figura que, aunque provenía del ruedo, se convirtió en símbolo de apoyo: Pepe Cáceres, el torero tolimense que por aquel entonces ya era una figura reconocida.

Ofreció una corrida solidaria en donde cada entrada vendida se encontraba destinada a quienes lo habían perdido todo bajo el deslizamiento del barrio El Triunfo. La Plaza de Toros se llenó, no por fiesta, sino por compromiso.
El objetivo era claro, darles un nuevo hogar a quienes los habían perdido todo.

Así, poco a poco, comenzó a tomar forma un nuevo asentamiento, un barrio nacido de la urgencia, de la necesidad. Un barrio que llevaría por nombre Pepe Cáceres, como reconocimiento a la ayuda brindada, pero que en realidad fue construido por las manos de los sobrevivientes.

El barrio Pepe Cáceres surgió entonces como un territorio de reinicio. Allí llegaron familias marcadas por la pérdida, pero también por la determinación de no desaparecer con el barro. Cada casa levantada fue una respuesta silenciosa a la tragedia, cada calle una forma de resistir al olvido. El barrio se encuentra en la comuna universitaria, rodeado por los barrios Fátima, Kennedy, San Luis y San Fernando.

Hoy, cuando se pronuncia el nombre del barrio pocos recuerdan que su origen está ligado a una oscura noche de 1965. Pero bajo los cimientos no sólo hay tierra... hay memoria, duelo y una ciudad que decidió no abandonar a los suyos.

Porque Manizales no se entiende solo desde sus avenidas, sino desde las historias que nacieron del dolor y se transformaron en barrios.

Para conocer más relatos como este, síguenos en Antropologiando ando y acompáñanos a mirar la historia con otros ojos.

BERNARDO JARAMILLO OSSA. EL HOMBRE QUE INCOMODÓ, INCLUSO DESPUÉS DE MORIR. Bernardo Jaramillo Ossa nació en Manizales el...
16/12/2025

BERNARDO JARAMILLO OSSA. EL HOMBRE QUE INCOMODÓ, INCLUSO DESPUÉS DE MORIR.

Bernardo Jaramillo Ossa nació en Manizales el 2 de septiembre de 1955. Creció entre barrios donde la vida cotidiana enseñaba temprano las diferencias existentes entre las clases sociales.

Desde niño pasó por escuelas, colegios y universidades públicas. Cursó su primaria en la Escuela Anexa y luego en la Escuela Santander. Más tarde llegó al Instituto Manizales, donde empezó a notarse que no era un estudiante más. Fue líder estudiantil, convocaba a reuniones, proponía soluciones.

En una época en la que muchos jóvenes iban al colegio sin desayunar, ayudó a impulsar un restaurante escolar, que con el paso del tiempo se empezó a llamar "Restaurante Bernardo Jaramillo". Ahí empezó a formarse una idea que nunca abandonaría: la política no estaba en los discursos, sino en la vida diaria.

Manizales también fue el lugar donde entró en contacto con las ideas de izquierda y con los movimientos juveniles que cuestionaban el orden establecido. Al ingresar a la Universidad de Caldas para estudiar Derecho su voz se volvió más sólida, ya no sólo denunciaba, argumentaba. Participaba en debates, lideraba grupos estudiantiles y se convirtió en una figura reconocida dentro del ambiente universitario. Muchos recuerdan que hablaba con la misma pasión en una asamblea pequeña que en un auditorio lleno. Para entonces su destino empezaba a desbordar las fronteras de Manizales.

Pero antes de ser dirigente nacional, antes de ser candidato presidencial, Bernardo fue un joven manizaleño que creyó que la ciudad podía ser distinta; un estudiante que no aceptó que la pobreza fuera algo normal.

Siendo senador de la República y candidato presidencial por la Unión Patriótica UP fue asesinado en Bogotá el 22 de marzo de 1990 en el Aeropuerto El Dorado.

Un año después de su as*****to, su familia y personas más cercanas se proponían celebrar una misa en su memoria. No era un acto político ni una manifestación partidista. Era al menos, en apariencia, un gesto simbólico para recordar a un hombre mu**to violentamente, pedir por su alma, cerrar un duelo inconcluso.
Pero la petición no pasó desapercibida.

Cuando la solicitud llegó a manos del arzobispo de Manizales, Monseñor José de Jesús Pimiento, la respuesta fue clara y firme, No habría misa "en nombre de Bernardo Jaramillo Ossa".

La razón no fue el as*****to, algo que absolutamente nadie justificó, sino su vida. Para el arzobispo, Bernardo no representaba a un fiel católico. Sus convicciones políticas de izquierda, su militancia en un partido surgido de un proceso de paz con la guerrilla, y su vida personal, marcada por relaciones sentimentales que no encajaban en la moral tradicional de la iglesia, hacían imposible dedicarle una misa pública como si se tratara de un creyente ejemplar.

Monseñor Pimiento fue preciso: si se quería celebrar una eucaristía, podría hacerse por la familia, pero no en memoria directa de él. El nombre de Bernardo Jaramillo Ossa no debía figurar en el altar.

La decisión cayó como un baldado de agua fría. Para algunos, fue una postura coherente con la doctrina de la iglesia. Para otros, una negación simbólica que profundizaba la herida: no bastó con matarlo, también había que excluirlo del rito final.

La polémica se extendió más allá de los muros de la catedral. En una Colombia marcada por la violencia política, el gesto se leyó como algo más. Era el reflejo de un país donde ciertas ideas, incluso después de la muerte, seguían siendo castigadas.

Así, Bernardo Jaramillo se convirtió en una figura incomoda hasta el final. En vida, por lo que decía. En muerte, por lo que representaba. Su nombre no fue pronunciado en la misa, pero tampoco pudo ser borrado de la memoria colectiva.

¿Crees que fue una decisión coherente o una exclusión injusta?
Te leo en los comentarios.

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