31/05/2026
¡BASTA YA!
La seguridad privada en Colombia se está degradando por culpa de la irresponsabilidad, la falta de carácter y la absurda necesidad de llamar la atención en redes sociales.
Hoy algunos vigilantes prefieren hacer TikTok, grabar bromas, dormir en servicio, esconderse detrás de cartones y convertir el uniforme en un chiste… mientras clientes, residentes y empresas creen estar pagando por protección real.
¿En qué momento la vigilancia se convirtió en circo?
Un vigilante distraído no da risa.
Da vergüenza.
Y peor aún: representa un riesgo.
Cada video grabado durante el servicio demuestra: falta de disciplina, falta de ética, falta de respeto por la profesión y falta de compromiso con la seguridad de las personas.
Y sí, también hay responsabilidad de muchas empresas de seguridad que han perdido autoridad, control y exigencia.
Empresas que toleran la mediocridad porque les preocupa más cubrir puestos que formar profesionales.
¿Y los clientes? Muchos también guardan silencio mientras la imagen de la seguridad privada se derrumba frente a sus propios ojos.
La realidad es esta:
La delincuencia no descansa. Los riesgos son reales. Las emergencias ocurren en segundos.
Pero algunos prefieren estar pendientes de grabar contenido ridículo para redes sociales.
El uniforme no es un disfraz.
El puesto no es un estudio de grabación.
Y la seguridad privada no es una plataforma para hacerse famoso.
Quien no sea capaz de respetar el servicio, la disciplina y la responsabilidad que exige esta profesión, simplemente no debería portar un uniforme de seguridad.
La seguridad privada necesita menos payasos y más profesionales.
Porque el día que ocurra una tragedia… ningún “like” va a responder por las consecuencias.
RESPETEN EL UNIFORME.
RESPETEN LA PROFESIÓN.
RESPETEN LA SEGURIDAD PRIVADA.