21/04/2025
"De la cruz a la gloria" #8: ¡El Pastor ha partido, pero su voz sigue viva! – Mensaje Pascual por la partida del Papa Francisco
Mis hermanos, hoy el mundo entero amanece entre lágrimas y canto… El canto de la Pascua y la lágrima del adiós.
Porque mientras proclamamos con toda la Iglesia: “¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!”, nuestro corazón también tiembla al decir: el Papa Francisco ha partido a la Casa del Padre.
Pero, ¿cómo se llora a un hombre que nos enseñó a reír con el Evangelio? ¿Cómo se despide a un Pastor que nos habló de la ternura de Dios, con olor a oveja, con misericordia viva, con ojos de pobre?
Francisco no fue solo un Papa, fue un testigo, fue un profeta, fue un puente, un corazón que latió al ritmo del Espíritu, una voz que incomodó al mundo para anunciar la alegría de vivir el Evangelio sin adornos, una mano extendida que abrazó a los descartados, una mirada que devolvió dignidad a los que el mundo ignoraba.
Su partida, en este tiempo pascual, no es casualidad, debemos verla como un signo. Es una proclamación, es su último mensaje.
Porque la Pascua que él predicó con el alma, ahora la vive en plenitud. Porque el Cristo que él adoró en el rostro de los pobres, ahora lo abraza en la gloria.
Hoy, no hay tumba mis hermanos, lo que hay es cielo.
Hoy no hay silencio, mis amados hermanos, lo que hay es canto de ángeles y trompetas eternas.
¡Bendita sea su Pascua! Porque él, que nos llamó a caminar juntos, hoy entra en la Jerusalén celeste como un siervo bueno y fiel, Él, que cargó con el peso del ministerio petrino con humildad y ternura, hoy recibe la corona que no se marchita.
Y a nosotros… nos deja una herencia: la alegría del Evangelio, la Iglesia en salida, la opción por los pobres, el abrazo a toda la humanidad sin exclusión.
Hoy el Papa Francisco ha resucitado con Cristo. Y no lo digo como si fuera un símbolo, ni como un consuelo poético. Lo digo porque es la fe que él vivió, es la promesa cumplida.
Y nosotros, su pueblo, su Iglesia, no lo despedimos… lo celebramos.
Gracias, Francisco. Gracias por mostrarnos que la santidad es posible con zapatos gastados y corazón encendido. Gracias por ser el Papa de la ternura, de la misericordia, del amor en acción. Gracias por recordarnos que la Iglesia no es un museo de perfectos, sino un hospital de campaña para los heridos.
Hoy, lloramos… pero no con desesperanza. Hoy, oramos… pero con gratitud infinita. Hoy, proclamamos… ¡Francisco vive en la gloria del Resucitado!
Y nosotros, aquí en la tierra, repetimos su grito, su legado, su Evangelio hecho vida: “¡Cristo vive y te quiere vivo!”
Servicio de Pastoral Profética RCC Facatativá