Servicio Profético RCC Facatativá

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El servicio de pastoral profética de la Renovación Carismática Católica (RCC) se basa en el bautismo en el Espíritu y el uso de los carismas, dedicándose a evangelizar y acompañar integralmente a las personas en su vida y fe.

🕊️ ¡Servidores RCC! ¡El cielo ha hablado y el Espíritu ha descendido! ¡Dios ha levantado a sus ungidos! Los Padres Fabiá...
26/07/2025

🕊️ ¡Servidores RCC! ¡El cielo ha hablado y el Espíritu ha descendido! ¡Dios ha levantado a sus ungidos! Los Padres Fabián y Mauricio han sido sellados hoy con fuego, consagrados como presbíteros del Altísimo, enviados como antorchas vivas al campo de batalla espiritual. Y nosotros, RCC, somos llamados a rodearlos con un cerco de oración, alabanza y poder del Espíritu Santo. No se trata solo de celebrar… se trata de cubrir, de interceder, de guerrear en lo espiritual. Como en Pentecostés: ¡Cuando el Espíritu descendió, la Iglesia no se escondió… se levantó!
Hoy no basta con mirar, hay que orar con fuego, con lenguas, con lágrimas, con autoridad ¡No los soltamos, no los dejamos solos! El Reino los envía… y nosotros rugimos con ellos en el Espíritu. ¡Que cada misa que celebren sea respaldada por servidores encendidos!
¡Que cada palabra que proclamen tenga eco en nuestros clamores! Y que nosotros, como servidores RCC, avivemos el fuego de nuestra oración por ellos.
Diócesis de Facatativá

26/07/2025

Cartas a un servidor en búsqueda... #1

Hay personas que tú no has herido. Al contrario: los has amado, los has servido, los has bendecido. Has sido para ellos ayuda en el nombre del Señor, palabra oportuna, presencia fiel. Y aún así… están molestos contigo. Te miran con desprecio. Se ofenden de ti… sin que entiendas por qué.

Pero no los culpes. Lo que los incomoda no es tu actitud, es tu destino. Lo que les duele no es lo que hiciste, es lo que estás llegando a ser. Porque Dios te dio la fe —ese don inmerecido que abre los cielos— pero también encendió en ti la llama de la inteligencia, del pensamiento, de la razón buscadora de verdad. Como en Agustín, que creyó para comprender. Como en Tomás, que comprendió para amar más profundamente.

Dios te dio el corazón dispuesto del que ora y se postra… pero también la mente del que interroga, del que estudia, del que busca entender los misterios con reverencia y pasión. Y eso incomoda a quienes creen que ya lo saben todo. A quienes alguna vez fueron llamados, pero endurecieron su corazón al momento de ser formados. Se cerraron pensando que sabían lo suficiente. Rechazaron al Dios que obra también en el pensamiento, no solo en la emoción.

Entonces, Dios te vio. Vio tu fe humilde y tu razón inquieta. Vio que no tenías todas las respuestas, pero que estabas dispuesto a hacer las preguntas correctas. Vio que no te bastaba repetir fórmulas: querías conocer la Verdad que las sostiene. Y comenzó a usarte.

Y ahora el favor que descansa sobre ti provoca molestia. No porque los hayas traicionado, sino porque sin quererlo les estás recordando lo que pudieron ser… y no fueron. Tú caminaste por donde ellos se negaron a entrar. Y ahora, mientras tú creces, ellos se resienten. No contra ti, sino contra lo que no están dispuestos a reconocer en sí mismos.

No los enfrentes. No te amargues. Ora por ellos. Porque el que ha sido llamado a pensar con Dios, a amar con el entendimiento y a razonar con fe, camina por un sendero solitario… pero glorioso.

Sigue, entonces. Porque si Dios ha encendido en ti la luz de la fe y el fuego de la razón, es porque quiere llevarte a lugares donde pocos han querido ir. Como Agustín. Como Tomás. Como los que no temen mirar el Misterio… y seguir amándolo más allá de toda comprensión.

Con temor de Dios y gratitud por el don recibido,
un servidor que aún aprende, razona y adora.
– Alexander, hijo de la Misericordia.

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06/07/2025

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Compartamos juntos este espacio digital fraterno y de fe, en el que podamos descubrir la alegría del encuentro con Jesucristo.

03/06/2025

Hoy celebro 1 año en Facebook. Gracias por su apoyo constante. No podría haberlo logrado sin ustedes. 🙏🤗🎉

"De la cruz a la gloria"  #9: Cuando apareciste Tú" — Una historia de MisericordiaSoy lo que podríamos llamar un cinéfil...
27/04/2025

"De la cruz a la gloria" #9: Cuando apareciste Tú" — Una historia de Misericordia

Soy lo que podríamos llamar un cinéfilo, amo el cine. Y lo soy porque así como hay malas películas, también hay películas que no solo cuentan historias, hay películas que nos leen el alma.

"Cuando apareciste tú" es una de esas. Es la historia de dos amigos: Ella (Sky, que significa "Cielo"), enferma de cáncer pero rebosante de vida; Él, sano de cuerpo pero paralizado por el miedo de vivir.

Ella, sabiendo que su tiempo era breve, eligió amar, reír, arriesgarse, soñar. Eligió vivir cada segundo como un milagro. Él, con todo a su favor, no sabía cómo comenzar a vivir de verdad.

Ella sabía que iba a morir pero en lugar de encerrarse en la tristeza, decidió dejar su huella de amor en el corazón de su amigo. Y cuando ella partió… él ya no era el mismo.

Ella había sembrado vida en su miedo, había encendido coraje en su corazón, había dejado en él una llama que no se apaga: la llama de vivir de verdad.

Y yo creo firmemente que así también es Jesús. Él vino a nosotros cuando estábamos paralizados por el miedo, por el pecado, por la muerte. Él cargó nuestra enfermedad, nuestra tristeza, nuestro cansancio. Pero vivió amándonos hasta el extremo.

Y sí, subió a la Cruz, y parecía que todo había terminado.
Parecía que la muerte había ganado.

¡Pero no! ¡Su muerte fue el nacimiento de nuestra vida!

Él no murió para que lloráramos eternamente su ausencia. Él murió para resucitar en nosotros. Para que, al mirarlo, recordáramos cómo se vive de verdad:

Con pasión. Con entrega. Con confianza total en el Amor del Padre. Con la valentía de quien sabe que la muerte no tiene la última palabra.

Hoy, en el Domingo de la Divina Misericordia, Cristo resucitado nos mira a los ojos y nos dice: “¡Vive! ¡Ámate! ¡Atrévete! ¡Confía en mí! ¡No tengas miedo jamás!”

Su Misericordia ha vencido nuestra enfermedad. Su Amor ha roto las cadenas del miedo. Su Resurrección nos ha abierto un camino nuevo, un camino en el que no estamos destinados a arrastrar la vida, sino a vivirla con plenitud.

Hoy, como aquel amigo en la película, ¡es nuestro momento de despertar! De atrevernos a vivir con todo el corazón, de reír más, de amar más, de soñar más. De confiar más.

Porque, aunque no lo merecíamos, ¡Cuando apareció Él, apareció la Vida!

Cristo resucitado no solo nos ha dado un regalo. Cristo resucitado se ha convertido en nuestra vida misma.

Hoy, gracias a su Divina Misericordia, no somos esclavos del miedo, somos hijos de la Vida Eterna.

¡Aleluya! ¡Jesús ha resucitado! ¡Y nosotros hemos resucitado con Él!

"De la cruz a la gloria"  #8: ¡El Pastor ha partido, pero su voz sigue viva! – Mensaje Pascual por la partida del Papa F...
21/04/2025

"De la cruz a la gloria" #8: ¡El Pastor ha partido, pero su voz sigue viva! – Mensaje Pascual por la partida del Papa Francisco

Mis hermanos, hoy el mundo entero amanece entre lágrimas y canto… El canto de la Pascua y la lágrima del adiós.

Porque mientras proclamamos con toda la Iglesia: “¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!”, nuestro corazón también tiembla al decir: el Papa Francisco ha partido a la Casa del Padre.

Pero, ¿cómo se llora a un hombre que nos enseñó a reír con el Evangelio? ¿Cómo se despide a un Pastor que nos habló de la ternura de Dios, con olor a oveja, con misericordia viva, con ojos de pobre?

Francisco no fue solo un Papa, fue un testigo, fue un profeta, fue un puente, un corazón que latió al ritmo del Espíritu, una voz que incomodó al mundo para anunciar la alegría de vivir el Evangelio sin adornos, una mano extendida que abrazó a los descartados, una mirada que devolvió dignidad a los que el mundo ignoraba.

Su partida, en este tiempo pascual, no es casualidad, debemos verla como un signo. Es una proclamación, es su último mensaje.

Porque la Pascua que él predicó con el alma, ahora la vive en plenitud. Porque el Cristo que él adoró en el rostro de los pobres, ahora lo abraza en la gloria.

Hoy, no hay tumba mis hermanos, lo que hay es cielo.
Hoy no hay silencio, mis amados hermanos, lo que hay es canto de ángeles y trompetas eternas.

¡Bendita sea su Pascua! Porque él, que nos llamó a caminar juntos, hoy entra en la Jerusalén celeste como un siervo bueno y fiel, Él, que cargó con el peso del ministerio petrino con humildad y ternura, hoy recibe la corona que no se marchita.

Y a nosotros… nos deja una herencia: la alegría del Evangelio, la Iglesia en salida, la opción por los pobres, el abrazo a toda la humanidad sin exclusión.

Hoy el Papa Francisco ha resucitado con Cristo. Y no lo digo como si fuera un símbolo, ni como un consuelo poético. Lo digo porque es la fe que él vivió, es la promesa cumplida.

Y nosotros, su pueblo, su Iglesia, no lo despedimos… lo celebramos.

Gracias, Francisco. Gracias por mostrarnos que la santidad es posible con zapatos gastados y corazón encendido. Gracias por ser el Papa de la ternura, de la misericordia, del amor en acción. Gracias por recordarnos que la Iglesia no es un museo de perfectos, sino un hospital de campaña para los heridos.

Hoy, lloramos… pero no con desesperanza. Hoy, oramos… pero con gratitud infinita. Hoy, proclamamos… ¡Francisco vive en la gloria del Resucitado!

Y nosotros, aquí en la tierra, repetimos su grito, su legado, su Evangelio hecho vida: “¡Cristo vive y te quiere vivo!”


Servicio de Pastoral Profética RCC Facatativá

"De la cruz a la gloria"  #7: ¡Él vive... y yo también! – Testimonio de un corazón pascualHoy, no me queda otra cosa que...
20/04/2025

"De la cruz a la gloria" #7: ¡Él vive... y yo también! – Testimonio de un corazón pascual

Hoy, no me queda otra cosa que gritarlo con todo el corazón: ¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!

No lo digo como quien repite una consigna, no lo digo como quien aprendió una frase bonita. ¡Lo digo como quien ha visto la tumba vacía en su propia historia!

Porque hubo un tiempo en que mi vida parecía un Viernes Santo sin fin... Oscuridad, soledad, pérdida de sentido, promesas rotas y sueños enterrados.

Pero una mañana —¡bendita mañana!— el Resucitado entró sin pedir permiso a mi sepulcro interior… Y todo cambió.

La piedra fue removida, el dolor no fue el final, el pecado no tuvo la última palabra, la muerte perdió su aguijón y la voz del Maestro resucitado me llamó por mi nombre.

Yo lo escuché, lo sentí. ¡Y me levanté con Él!

Porque el mensaje de la Pascua no es solo que Jesús resucitó... Es que nosotros también fuimos llamados a resucitar con Él.

Todo está consumado, el precio fue pagado, la deuda fue saldada, y ahora soy libre… libre para amar, para servir, para vivir con fuego en el alma y gloria en los pasos.

El Pregón Pascual lo gritó en la Vigilia: ¡Feliz la culpa que nos mereció tan grande Redentor!
¡Qué palabras tan locas y tan llenas de verdad! Porque allí donde el pecado abundó… ¡Sobreabundó la gracia! Allí donde todo parecía perdido… ¡La vida floreció con poder!

Hoy no celebro una fecha del calendario, hoy celebro que el Resucitado vive en mí, que su Espíritu me ha hecho templo y que mi corazón late al ritmo del cielo.

¡Hoy es Pascua! Hoy el in****no tiembla. Hoy la muerte está avergonzada. Hoy los ángeles cantan. Hoy María Magdalena corre con lágrimas de fuego y grita: ¡Lo he visto! ¡He visto al Señor!

Y yo también corro… yo también lo anuncio… Porque ser testigo de la Resurrección es el mayor honor que un hombre puede llevar sobre sus hombros.

¡Ya no soy esclavo!
¡Ya no estoy roto!
¡Ya no vivo de derrota en derrota!
Hoy camino de victoria en victoria porque Él vive en mí.

¡Él vive… y yo también! Así que no me pidas que me calle. No me digas que modere mi gozo. Mi corazón no cabe en el pecho.

Hoy el Resucitado me dice: “Tú también… levántate. Vive como resucitado.”

Y vivir como resucitado es esto: Perdonar lo imperdonable, amar lo que duele, sanar lo que estaba perdido, anunciar la luz en medio de la noche y levantar otros caídos con la fuerza del Amor que no muere.

¡Iglesia! ¡Jóvenes! ¡Familias! ¡Comunidad RCC! Esta es nuestra hora, esta es nuestra Pascua, este es nuestro canto.

¡Él vive! ¡Y nosotros también!


Servicio de Pastoral Profética

"De la cruz a la gloria"  #6: “¡Cristo ha resucitado! ¡Y nada volverá a ser igual!”Esta es la noche más poderosa de la h...
19/04/2025

"De la cruz a la gloria" #6: “¡Cristo ha resucitado! ¡Y nada volverá a ser igual!”

Esta es la noche más poderosa de la historia humana. Esta es la noche que partió en dos el tiempo. Esta es la noche en la que el silencio del sepulcro fue roto por un grito de gloria. Esta es la noche en que el Amor descendió hasta lo más profundo de la muerte... y la desarmó para siempre.

“¡Exulte el cielo, y también la tierra, inundada de luz!” Eso canta el Pregón Pascual, y tú y yo... no podemos quedarnos callados.

Hemos caminado con Jesús en la oscuridad del Getsemaní, lo vimos azotado, escupido, crucificado… Lo vimos decir: “Todo está cumplido.”

Y lloramos. Lloramos como María. Lloramos como Pedro. Lloramos como quien piensa que todo se acabó.

Pero no. No se acabó.

Esta noche, el fuego nuevo rompe la tiniebla. El Cirio pascual brilla como el primer amanecer del mundo nuevo. Y algo dentro de mí tiembla: ¡Cristo ha resucitado! ¡Él vive! ¡Y la muerte ha sido vencida!

“¡Oh feliz culpa, que mereció tal y tan grande Redentor!” ¿Lo entiendes? ¡Nuestro pecado no fue más fuerte que su amor! La cruz no fue una derrota, fue una puerta. El sepulcro no fue el final, fue el umbral. ¡Y esta noche… se abre el cielo!

Jesús no volvió simplemente a la vida como antes. No, Él resucitó glorioso, eterno, invencible. Y con Él resucita mi historia, mi dignidad, mi esperanza, mi misión. Porque esta Resurrección es para mí. Y es para ti.

“Esta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo.” Y con Él, yo también soy liberado. Ya no soy esclavo. Ya no camino en sombras. Ahora sé quién soy: redimido, rescatado, amado.

Cristo no sale solo del sepulcro: sale con mis heridas sanadas, con mis miedos vencidos, con mis pecados perdonados.

¡Y lo mejor está por venir!

Esta no es solo una celebración bonita. Es el inicio de una vida nueva. Es la certeza de que la historia tiene un final feliz,
porque fue escrita por Aquel que venció la muerte.

Hermanos, es que Cristo ha resucitado. Verdaderamente ha resucitado.

Y su luz no se apagará jamás.
Porque una vez que has visto el rostro del Resucitado,
una vez que has escuchado tu nombre en su voz…
ya no puedes vivir igual.

Ahora somos testigos. Ahora somos mensajeros. Ahora somos fuego encendido en la noche del mundo.

¡Feliz Pascua, hermano! ¡Feliz Pascua, hermana! ¡Porque esta es la noche en que todo fue restaurado, y tú y yo fuimos hechos nuevos en Cristo!


Servicio de Pastoral Profética

"De la cruz a la gloria"  #6: Sábado Santo: El día en que el amor no hizo ruido… pero vencióHoy es el día más extraño de...
19/04/2025

"De la cruz a la gloria" #6: Sábado Santo: El día en que el amor no hizo ruido… pero venció

Hoy es el día más extraño del año, porque todo está quieto, todo está suspendido. Y sin embargo… algo enorme está pasando.

Es que Jesús ha mu**to y eso no es un símbolo, es real, ha mu**to. Su cuerpo está envuelto en lino, cerrado en una tumba, y con Él pareciera que se ha apagado toda esperanza.

Y sin embargo… yo no puedo irme. No puedo vivir este día como si fuera un sábado más porque mi corazón sabe que este silencio no es vacío. Este silencio es sagrado.

Ayer le escuché decir “Tetélestai”… Todo está cumplido.

Y lo dijo no como quien se rinde, sino como quien corona una obra maestra. En la cruz, el Amor se quedó sin reservas: Derramado, entregado, consumado.

Y hoy, ese Amor descansa.

Pero yo me quedo mirando a María… sí, a Ella. María, nuestra madre, no está predicando, no está intercediendo por milagros, no está escribiendo ninguna carta apostólica. De hecho, nada de eso hace. Ella simplemente está en medio del dolor que no cabe en su pecho... pero aún así, permanece, creyendo en la promesa, aunque todo a su alrededor le grita que ya no hay más.

Y ahí está el verdadero poder de este día: no en lo que se hace, sino en lo que se espera con fe.

Porque el in****no creyó que había ganado. El mundo creyó que todo había terminado. Incluso algunos discípulos huyeron… Pero María se quedó.

Y yo quiero quedarme también, aunque no entienda, aunque no vea, aunque duela. Porque sé que Dios no ha terminado lo que esta semana inició.

Este es el día en que el Amor no hace ruido, pero está conquistando el abismo. Es el día en que la tierra guarda silencio, porque el Cielo está gestando el mayor milagro de la historia.

Y en ese silencio… en esa oscuridad… yo decido creer. ¿Y tú?


Karol, Alexander y Promesita de Dios
Servicio de Pastoral Profética

18/04/2025

"De la cruz a la gloria" #5: Viernes Santo: Me rendí al ver su cruz

Confieso que he vivido momentos en los que el alma se arrodilla sin que el cuerpo lo decida. Qué he estado frente al crucifijo en una capilla vacía, y he sentido que el universo entero se detenía.

Hoy es Viernes Santo y yo no puedo hablar de esto sin que se me quiebre la voz.

Porque hoy Jesús no predica… pero habla. Mi Jesús no camina… pero avanza. Mi Señor no abraza… pero nos sostiene. Hoy el Amor no grita, solo susurra desde una cruz.

Y yo, que no soy más que barro con sed, me acerco al Calvario con los pies descalzos y el corazón en silencio.

Y no fue teatro como algunos piensan, fue entrega. Jesús no fue víctima de una injusticia, sino que fue el Cordero que se ofreció voluntariamente.

No huyó. No negoció. No maldijo. Perdonó.

Y mientras lo azotaban, mientras lo coronaban de espinas,
mientras lo clavaban, Él pensaba en mí.

Eso me rompe por dentro porque yo fui Judas, yo fui Pedro, yo fui parte de la multitud que lo abandonó y lo condenó.

He traicionado con besos vacíos, he prometido fidelidad para luego negarla, he gritado “¡Hosanna!” el domingo y “¡Crucifícalo!” el viernes.

Y sin embargo, Él nunca dejó de mirarme con amor. Nunca.

Y descubro que su cruz es mi refugio

No sé tú, pero yo he cargado culpas que pesan más que el alma, he llorado en la oscuridad pidiendo perdón, he querido empezar de nuevo sin saber cómo. Y entonces miro la cruz y encuentro sentido a todo.

No entiendo por qué alguien como Él moriría por alguien como yo, pero sé que lo hizo y eso me basta para seguir creyendo.

Porque no hay herida que su cruz no pueda sanar, no hay pecado que su sangre no pueda limpiar, no hay noche que Él no pueda atravesar conmigo.

Hoy no hay misa. Hoy hay silencio. Y en ese silencio, Él nos habla de la manera más profunda.

Nos dice que amar es sufrir a veces, pero siempre vale la pena. Nos dice que la fidelidad no necesita aplausos, solo coraje. Nos dice que la muerte no es el final.

Hoy no hay flores, hay espinas. No hay incienso, hay vinagre. No hay cantos, hay un “Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

Pero incluso desde el grito, Jesús me sigue salvando. Y yo no puedo hacer otra cosa que adorarlo en su cruz, besar sus llagas, y quedarme con Él… aunque sea desde lejos.

Porque aunque no soy digno, aunque no merezco estar en primera fila, hoy mi corazón se queda al pie del madero. Y le dice bajito, con lágrimas en los ojos:

Gracias, por tanto, por todo.

Servicio de Pastoral Profética
Alexander Hernández

"De la cruz a la gloria"  #4: Jueves Santo: Me enamoré de este diaMis hermanos, yo no soy sacerdote pero me formé cerca ...
17/04/2025

"De la cruz a la gloria" #4: Jueves Santo: Me enamoré de este dia

Mis hermanos, yo no soy sacerdote pero me formé cerca del fuego. Viví años en el cenáculo de un convento, y desde ahí aprendí a mirar la Eucaristía con ojos nuevos, a amar el ministerio con reverencia, y a entender que no se puede estar cerca del altar sin arder por dentro.

Por eso esta noche me estremece, porque no es una simple noche más, es la noche en la que el "Amor" se quedó para siempre.

Y lo digo como quien ha sido testigo: hay gente que habla mucho de mi Iglesia, pero en lo personal solo he sido testigo del amor, porque vi sacerdotes lavar los pies en silencio, vi a hombres ungidos partir el pan con manos temblorosas y llorar en secreto después de decir: “Esto es mi Cuerpo”; vi el altar convertirse en Belén y en Gólgota al mismo tiempo; vi la grandeza escondida en lo sencillo. Y entonces entendí…

1. Que el mandamiento del Amor es hasta el extremo

Jesús no se limitó a decirnos que amáramos. Nos mostró cómo se ama de verdad: arrodillándose, lavando los pies de quienes no lo merecen, incluyendo al traidor. Entendí que el amor que no se pone al servicio, no sirve para nada.

Jesús se quitó el manto. ¿Y yo? ¿Estoy dispuesto a quitarme el orgullo, el miedo, la comodidad?

Si el Maestro lavó pies… ¿por qué yo, que no soy más que siervo, me creo con derecho a mirar desde arriba?

2. Qué el sacerdocio es un misterio que me deja sin palabras

Yo he vivido cerca del sacerdocio, lo he visto de cerca, he rezado por sacerdotes con el alma en la mano. Y confieso: cada vez que un sacerdote levanta el cáliz y la patena, siento que el mundo se sostiene un día más.

El sacerdocio no es un título ni un traje, es una cruz que se abraza cada día, es decir “sí” cuando el mundo dice “huye”, es entregarse por completo cuando nadie aplaude.

Y aunque no soy sacerdote, amo ese Sacramento hermoso, porque los sacerdotes me han evangelizado con sus lágrimas, con sus silencios, con su fidelidad escondida. Por eso los honro, por eso los abrazo con el corazón. Porque sé lo que cuesta y sé lo que salvan.

3. Qué en la Divina Eucaristía Dios que se parte, se comparte y se queda

En el convento entendí que la misa no es un rito, es un milagro; que en cada forma consagrada, Dios mismo se parte para que yo viva; que no comulgo algo, comulgo a Alguien; que hay un amor tan loco y tan tierno, que no soportó la idea de irse… y por eso se quedó en el pan.

Yo no puedo explicar la Eucaristía. Solo puedo decir que me cambió la vida.

Cada vez que escucho “Esto es mi cuerpo”, algo dentro de mí se rinde. Algo dentro de mí se llena.

El Jueves Santo no es solo una conmemoración, es una invitación personal. Jesús se arrodilla frente a mí, me lava, me limpia, me alimenta… y luego me dice: “Haz tú lo mismo.” ¿Cómo no me voy a emocionar con tanto amor?

Yo no soy sacerdote. Pero cada Jueves Santo, mi alma se viste de gratitud y mi corazón, sin merecerlo, se siente parte del misterio.

Oremos siempre por los elegidos y consagrados de Dios, aquellos que se postraron como hombres y se levantaron siendo sacerdotes para siempre.

Con amor de hermano...
Alexander

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