14/06/2022
CAMINO HACIA EL VIVIR MEJOR”.
Existe un acervo informativo de normas y principios para Vivir mejor. Desde principios de conducta, recomendaciones de motivación, razones filosóficas, leyes religiosas y de espiritualidad, hasta una gama de ofertas de seminarios y cursos encaminados a proveer al ser humano de herramientas para creer, crear y crecer, con vocación a cambiar comportamientos negativos y convertirlos en acciones y recursos positivos.
Por supuesto que todo es útil y contribuye a la felicidad, al bienestar y al progreso. Y quizás no hay nada nuevo entre lo expresado desde siglos atrás, hasta lo novedoso de hoy. De una u otra manera lo sabemos desde niños y lo hemos escuchado reiteradamente.
Entonces, ¿por qué volver sobre lo mismo, nos preguntamos? Sencillamente porque de tanto oírlo, como que nos es tan familiar que casi lo olvidamos por completo. y seguimos igual, sin atrevernos a cambiar como es debido.
El camino a seguir para “Vivir Mejor”, se puede resumir así:
1.Conocernos a nosotros mismos.
O sea, encontrar en nuestro interior toda la potencialidad que tenemos para mejorar y disfrutar la existencia. Es decir, aprender a VERNOS, ESCUCHARNOS, SENTIRNOS Y AMARNOS, como fundamento de nuestra ESENCIA, esto es, del alma, de todo cuanto, en verdad, existe, valga decir, de todo cuanto somos.
Sin embargo, esto nos parece lejano, como ajeno. Carecemos de interés por estar con nosotros mismos. Damos por sentado, que todo cuando somos y sentimos, marcha en armonía con la vida, con nuestros sueños y aspiraciones, sin explicarnos, con PLENA CONCIENCIA, las limitaciones, imperfecciones e impurezas que experimentamos y que nos asechan, nos duelen, nos laceran y nos golpean, Y, por supuesto, nos falta el conocimiento cabal y práctico, de la enorme energía y potencialidad que tenemos para vivir mejor y triunfar, con salud y felicidad.
Desde Sócrates, hasta nuestros días, el hombre parece no entender la necesidad que cada quien tiene de conocerse para pensar y actuar en concordancia consigo mismo y con el mundo que lo rodea. Solamente si me conozco puedo, por ejemplo, obtener los resultados que espero de mí mismo y alcanzar los sueños y aspiraciones que tanto quiero, sin sufrir, sin tener lamentaciones, frustraciones y quebrantos originados en la ausencia de la clara concepción de lo que realmente somos, de cuando tenemos, aquí dentro, en donde se encuentran todas las respuestas, todas las soluciones y todos los recursos. La tarea es aprender los métodos para vivir y estar con nosotros mismos, y practicarlos habitualmente. Si yo vivo conmigo mismo, tengo aciertos, éxitos y triunfos, en la medida de la grandiosidad de mis expectativas.
2. Saber “qué es lo que realmente quiero”.
Es decir, mi misión, mi propósito. Es evidente que es un deber conocer la respuesta al interrogante enunciado. Muy pocas personas se detienen en atender esta inquietud. Buscamos crecer y ganar ocasionalmente, como al azar, sin vislumbrar el sendero que nosotros mismos, de pronto, hemos trazado.
“Qué es lo que realmente quiero”, es aquello que embarga los sueños, el deseo, los ideales, el gran derrotero de la existencia. Al tener claramente en la respuesta en la mente y el corazón, se pasa a practicar las enseñanzas propicias, una de las cuales, a manera de ilustración, es el mapa de los sueños o el mapa mental, que es un juego con uno mismo, (en soledad, silencio y quietud) en rigurosa introspección, mediante el cual se hace un esquema, un cuadro, o simplemente se fija en una cartulina, figuras que representan eso que “realmente quiero”, utilizando imágenes, colores, dimensiones, texturas, formas, sin letras, ni números, nada en blanco y negro, para invitar al inconsciente que nos ayude a convertir en realidad eso que queremos. Debemos acostumbrarnos a observarlo cotidianamente hasta que, en verdad, sea una autentica realidad.
Y claro que el juego funciona. Comprometemos en él, nuestra energía cuántica, el hemisferio derecho del cerebro (el inconsciente), esto es, la fuerza que el universo nos otorga, aquí y ahora. Y sin advertir el cómo y el cuándo, del resultado que se recibe, el cual es totalmente positivo. Por supuesto que existen muchas otras maneras de jugar con la mente, el cerebro y las emociones para llegar a resultados satisfactorios. La PNL, coaching ontológico y otras escuelas nos ayudan a encontrar ejercicios y prácticas de utilidad.
3. Tener la convicción que “yo soy lo más importante para mí”
“Si quieres tener una mano que te proteja por el resto de tu vida, búscala al final de propio brazo”, reza la enseñanza de Ramtha, la conocida canalización de principios y normas de conducta humana. Nada es superior a mi propia vida. Por eso debo protegerme, cuidarme, sanarme y vivir en paz conmigo mismo, sin dejar de respetar y ayudar a todos en todo cuanto sea necesario. Al fin y al cabo, debo practicar el principio según el cual se debe “amar a Dios y al prójimo como a uno mismo”. Es indispensable sentir y practicar el amor de cada uno para consigo mismo, sin egoísmo, sin hacer daño a nadie, sin causar desequilibrios en el universo
4. Luchar por lo que creemos.
Sumamente importante es tener creencias. Sobre todo, creencias positivas y luchar a su favor, con convicción, certeza y seguridad. Es un camino de respeto individual y una forma de afianzar en nosotros todo cuando somos y lo que queremos, es decir, nuestras propias convicciones de cualquier orden, bien sean filosóficas, religiosas, de convivencia, de amor y de simple forma de vivir y actuar.
5. Amar y ser amado.
Manoseamos mucho el término amor, sin detenernos en su real significado y sin atender su trascendencia e importancia para el buen vivir. Amar es complacernos a nosotros mismos con un sentimiento que embarga todo nuestro ser, de dicha, armonía y gozo, con el único interés de alcanzar la felicidad plena, tanto en nuestro interior como en la extensión hacia otra persona, objeto, o inclusive a todos los seres vivientes, a la naturaleza, a todo lo creado, incluyendo el Creador y el universo en su totalidad. Entonces su alcance es ilimitado, grandioso, extraordinario. Qué tal si pensamos y aceptamos que el primer objeto de amor somos nosotros mismos, y que, sin lugar a dudas, lo podemos compartir, con la pareja, los hijos y toda la familia, en una reciprocidad total, armoniosa, incalculable, grande, durable, con entrega ilimitada. Ese es mensaje, o sea seguir el respetable y admirable camino hacia el buen vivir, hacia la perfección y la pureza en el trasegar de la existencia. Como norma de felicidad, siempre se debe amar y ser amado.
6. Fluir con una mente flexible y coherente.
No se puede omitir, la necesidad de g***r con una mente flexible y adaptable, frente a una mente cerrada, impenetrable, inflexible. El pensamiento fluye, nace espontaneo, se manifiesta sin mayor esfuerzo. Es un verdadero don de la vida. Por eso no debe ser apretado, duro e inquebrantable como el acero. Por el contrario, entre más flexible, fluye mejor y nos ayuda para acertar en las palabras, los actos y en toda nuestra actividad cotidiana. Y es en esta forma como alcanzamos la coherencia, la sincronicidad con nosotros y con el entorno que nos rodea.
7. Alejarnos del pasado y vivir el presente. Maharishi Majet Yogui, enseñó en su libro “La teoría del ser” que “no hay que vivir en el pasado, ni el futuro, sino en lo eterno”. La eternidad, es un concepto aplicable para después de esta vida. La eternidad es el presente, cada instante, valga decir “el aquí y el ahora”, el cual se debe disfrutar con conciencia plena. Ocurre que hacemos alguna actividad, mientras estamos pensando en otra, lo cual hace que perdamos conciencia de la realidad de ese momento. Y, por lo general, estamos sintiendo o viviendo algo pasado que ya ocurrió y que, por tanto, es inmodificable, o, en otros casos, visualizando algo futuro que todavía no es. En ambos casos, estamos ausentes del momento, del ahora, de la visión real de nuestros días. El esfuerzo es estar, realmente presente en cada evento de la vida. No perdernos ningún acontecimiento, ninguna charla, ningún encuentro o actividad, para vivir plenamente y con la seguridad de no ausentarnos de nosotros mismos. Es una recomendación que, además, nos permite, conscientemente, visualizar hechos venideros, el futuro, sin necesidad de vivir ajenos al instante presente.
8. Mantener una comunicación asertiva, agradable y concreta
Tenemos la necesidad de acostumbrarnos a tener una comunicación fluida, clara, específica, primero con nosotros mismos, y luego con nuestro interlocutor, llámase padre, hijo, esposa, amigo, compañero de estudios, de trabajo, de alegre compartir. Si me comunico eficientemente conmigo, lo puedo hacer con los demás. La comunicación asertiva, es, primero, con cada uno de nosotros y luego con todos los otros. Y resulta de la coherencia entre el pensamiento y la palabra y luego, el puntual y acertado recibo por parte del interlocutor del mensaje que queremos trasmitir. Esa es la comunicación fluida, agradable, concreta y efectiva para vivir mejor.
9. Disfrutar todo acontecimiento.
G***r y vivir plenamente todo acontecimiento, es la fórmula para evitar el estrés, la ansiedad, los percances emocionales y mentales. No amargarnos por nada, así sea bueno, regular o malo. Simplemente vivirlo y seguir adelante.
10. Aprender a reírnos de nosotros mismos.
Siempre hay que reír. Por todo. Inclusive de nosotros mismos. Reírnos en todos los momentos, en toda la vida. No solamente es alegría y muestra de felicidad, sino también de vitalidad, buena energía, inmensa plenitud con la vida y todo cuanto ella nos regala, nos obsequia. Cuando reímos, el cerebro produce o segrega hormonas o neurotransmisores que fortalecen el alma y nos colman de felicidad.
11. Amar sin límites. a la vida, la naturaleza, el universo, a nuestra conexión con el ser interior.
Saber que por encima del amor no hay nada, dado que Dios es el supremo amor. El amor, como lo dijimos, hay que SENTIRLO, VIVIRLO, QUE SALGA DEL CORAZÓN, que sea una expresión que se goce, que vibre dentro y fuera de nosotros. Entonces el AMOR es real, cierto, verdadero. Es una señal de vida plena, de alegría, de felicidad.
12. Practicar el perdón, la oración, la sabiduría, la compasión, la prudencia y la perfección, con seguridad en “mi yo interior”, en el alma.
PERDONAR EQUIVALE A LA LIBERACIÓN, a sentirnos livianos de equipaje, reconciliados con nosotros mismos. Y la oración, en sentido estricto, es dialogar con uno mismo, con la esencia del ser que vive en cada uno de nosotros. ORAR, ES BENDECIR y agradecer los dones de la vida, es pedir con devoción, es acercarnos s nosotros mismos, en los dolores y sinsabores, o en los momentos de excelencia, éxitos y triunfos.
13. NO CARGAR CON PASIVOS AJENOS.
Esto es, entender que cada persona responde por sí misma, independientemente de sus relaciones y situaciones de familia, amistad, de trabajo, o de otra naturaleza. Solemos llevar a cuestas las deudas mentales, emocionales, materiales y espirituales de los demás, sobre todo de las de los más próximos a nosotros, sin admitir o entender que no son nuestras. Podemos sí, ayudar hasta donde sea necesario, colaborar, aconsejar, apoyar, pero no involucrarnos afectivamente con nadie. Cada quien carga con sus propias acciones y resultados. Ayudamos a solucionar cargar ajenas, pero no a llevarlas a acuestas.
14. SABER QUE “LA ÚNICA PERSONA QUE ESTARÁ conmigo, soy yo mismo”,
Como ya lo expresamos somos los únicos responsables de nuestra trayectoria terrenal.
15. NO NEGAR LOS PROCESOS QUE LA VIDA NOS PRESENTA.
Tener conciencia plena de todo cuanto nos sucede. Esto es fundamental. CADA QUIEN VIVE SU PROPIA VIDA Y ESCRIBE SU PROPIA HISTORIA. Nadie lo hace por nosotros, como no lo hacemos de nuestra parte por nadie. Cada quien da los resultados de su experiencia, de su vivencia. De la totalidad de su existencia.
16. SER “NOSOTROS MISMOS” en todo evento, tal como realmente somos.
Sin necesidad de parecernos a nadie. Ojalá siempre con actitud de “líderes” frente a nuestros y frente a quienes nos rodean. Es la AUTENCIDAD, LA IDENTIDAD, la realidad de lo que somos. Nada más desastroso que ser ajenos a cuanto no sucede, bueno o malo.
17. CUIDAR EL CUERPO, la mente, las emociones. atestiguar sobre los desvíos que me puedan ocurrir. verlos, sanarlos.
18. TRATAR DE SER NIÑOS, con inocencia e ingenuidad, con sueños e imaginación, sin lastimar, sin ofender. El Maestro Jesús le respondió a José de Arimatea, a la pregunta qué hay que hacer para entrar en el reino de los cielos: “TENEIS QUE VOLVEROS COMO NIÑOS”, respondió. El INCONSCIENTE, para muchos escritores y terapeutas, entre ellos Carl Jung, es nuestro NIÑO INTERIOR, valga decir, la intuición, la corazonada, ese algo interior que nos advierte un peligro, que nos inspira, que nos asiste en todo momento. También es, lástima grande, quien guarda celosamente en su interior todo cuanto nos sucede, bueno o malo, con lo cual incurrimos, muchas veces, en conductas indeseadas repetitivas.
19. APRENDER, ADQUIRIR CONOCIMIENTOS,
Mantener la inquietud intelectual, sobre el arte y del saber sin límites. hablar con claridad y armonioso tono. Vivimos a la tierra, a estudiar, a aprender, a saber, a despertar habilidades y dones para actuar, crecer, para servir, para ser útil a la familia, a la sociedad, al país, para hacer de nuestros sueños grandes realidades. Para adquirir cultura, para g***r, para ser felicites mediante la acción cotidiana de dejar un excelente legado a la humanidad. En fin, para que el paso por esta vida tenga un grandioso y honroso significado.
20. ENTRAR HABITUALMENTE EN EL INCONSCIENTE.
Para vernos a nosotros mismos, escucharnos, sentirnos, amarnos, vivir en paz con mi “yo interior”, es decir, con todo mi ser, en su infinita grandeza. Y también para corregir conductas no satisfactorias y corregir conceptos que empeñan la existencia. El Inconsciente es un tema que tratamos de manera permanente en nuestros cursos y conferencia por su importancia en todo cuanto nos ocurre habitualmente.
2.1. MEDITAR
Siguiendo un “mantra” ( un sonido mental), o con conciencia de la respiración, o con cualquier otra técnica. Insisto mucho en este tema porque soy testigo en mi propia vida y de quienes la practican, los beneficios tan satisfactorios y demostrables de los efectos positivos, en el cuerpo, la salud, el desempeño laboral, en las relaciones interpersonales y, ante todo, en el manejo de la energía y su sincronicidad con lo existente. Los invito, con devoción y respeto, para que practiquen la meditación diaria y comprueben por sus propios medios los beneficios que se logran. La meditación se practica correctamente, en silencio, quietud, soledad, cómodamente sentados, con la columna vertebral lo más recta posible, con los ojos cerrados, confianza y seguridad con uno mismo, no pelear con la mente consciente, fluir, fluir,
22. LEER EN VOZ ALTA, es una práctica que coordina cerebro y palabra y nos ubica en la realidad del ahora.
23. MANTENER UN BUEN CARÁCTER. sin alteraciones, ni agravios, sin agresividad, ser fuerte en el dolor, la angustia, la preocupación. vivir con simplicidad y ligero de equipaje.
24. SER IMPARABLE, seleccionar y decidir sobre nuestros propósitos y cumplir las metas que nos tracemos. En fin, seguir siempre adelante, con nuevas iniciativas, con creatividad, con alegría y que nunca falte el entusiasmo.