PNL Oswaldo
Conferencista, Escritor y Consultor de Programacion Neurolinguistica con certificación internacional de #JohnGrinder.
Autor de los libros "Aprendiz y Maestro" (2004) & "Energia, Sanacion y Felicidad" (2014). Experiencia como profesor universitario de Programación Neurolinguistica (PNL) y Coaching en:
- Corpblica.
- Ortocel Medicina Integrativa.
- Prosperar.
- Empresa Occidental de Petroleo OXI.
- Universidades: Uniciencia, Cooperativa de Colombia, CIDE, Universidad Nacional de la Educacion Enrique Guzman y Valle
20/01/2023
Invitación a seguirme en mi nuevo canal
Oswaldo Enciso Marín - YouTube Share your videos with friends, family, and the world
CAMINO HACIA EL VIVIR MEJOR”.
Existe un acervo informativo de normas y principios para Vivir mejor. Desde principios de conducta, recomendaciones de motivación, razones filosóficas, leyes religiosas y de espiritualidad, hasta una gama de ofertas de seminarios y cursos encaminados a proveer al ser humano de herramientas para creer, crear y crecer, con vocación a cambiar comportamientos negativos y convertirlos en acciones y recursos positivos.
Por supuesto que todo es útil y contribuye a la felicidad, al bienestar y al progreso. Y quizás no hay nada nuevo entre lo expresado desde siglos atrás, hasta lo novedoso de hoy. De una u otra manera lo sabemos desde niños y lo hemos escuchado reiteradamente.
Entonces, ¿por qué volver sobre lo mismo, nos preguntamos? Sencillamente porque de tanto oírlo, como que nos es tan familiar que casi lo olvidamos por completo. y seguimos igual, sin atrevernos a cambiar como es debido.
El camino a seguir para “Vivir Mejor”, se puede resumir así:
1.Conocernos a nosotros mismos.
O sea, encontrar en nuestro interior toda la potencialidad que tenemos para mejorar y disfrutar la existencia. Es decir, aprender a VERNOS, ESCUCHARNOS, SENTIRNOS Y AMARNOS, como fundamento de nuestra ESENCIA, esto es, del alma, de todo cuanto, en verdad, existe, valga decir, de todo cuanto somos.
Sin embargo, esto nos parece lejano, como ajeno. Carecemos de interés por estar con nosotros mismos. Damos por sentado, que todo cuando somos y sentimos, marcha en armonía con la vida, con nuestros sueños y aspiraciones, sin explicarnos, con PLENA CONCIENCIA, las limitaciones, imperfecciones e impurezas que experimentamos y que nos asechan, nos duelen, nos laceran y nos golpean, Y, por supuesto, nos falta el conocimiento cabal y práctico, de la enorme energía y potencialidad que tenemos para vivir mejor y triunfar, con salud y felicidad.
Desde Sócrates, hasta nuestros días, el hombre parece no entender la necesidad que cada quien tiene de conocerse para pensar y actuar en concordancia consigo mismo y con el mundo que lo rodea. Solamente si me conozco puedo, por ejemplo, obtener los resultados que espero de mí mismo y alcanzar los sueños y aspiraciones que tanto quiero, sin sufrir, sin tener lamentaciones, frustraciones y quebrantos originados en la ausencia de la clara concepción de lo que realmente somos, de cuando tenemos, aquí dentro, en donde se encuentran todas las respuestas, todas las soluciones y todos los recursos. La tarea es aprender los métodos para vivir y estar con nosotros mismos, y practicarlos habitualmente. Si yo vivo conmigo mismo, tengo aciertos, éxitos y triunfos, en la medida de la grandiosidad de mis expectativas.
2. Saber “qué es lo que realmente quiero”.
Es decir, mi misión, mi propósito. Es evidente que es un deber conocer la respuesta al interrogante enunciado. Muy pocas personas se detienen en atender esta inquietud. Buscamos crecer y ganar ocasionalmente, como al azar, sin vislumbrar el sendero que nosotros mismos, de pronto, hemos trazado.
“Qué es lo que realmente quiero”, es aquello que embarga los sueños, el deseo, los ideales, el gran derrotero de la existencia. Al tener claramente en la respuesta en la mente y el corazón, se pasa a practicar las enseñanzas propicias, una de las cuales, a manera de ilustración, es el mapa de los sueños o el mapa mental, que es un juego con uno mismo, (en soledad, silencio y quietud) en rigurosa introspección, mediante el cual se hace un esquema, un cuadro, o simplemente se fija en una cartulina, figuras que representan eso que “realmente quiero”, utilizando imágenes, colores, dimensiones, texturas, formas, sin letras, ni números, nada en blanco y negro, para invitar al inconsciente que nos ayude a convertir en realidad eso que queremos. Debemos acostumbrarnos a observarlo cotidianamente hasta que, en verdad, sea una autentica realidad.
Y claro que el juego funciona. Comprometemos en él, nuestra energía cuántica, el hemisferio derecho del cerebro (el inconsciente), esto es, la fuerza que el universo nos otorga, aquí y ahora. Y sin advertir el cómo y el cuándo, del resultado que se recibe, el cual es totalmente positivo. Por supuesto que existen muchas otras maneras de jugar con la mente, el cerebro y las emociones para llegar a resultados satisfactorios. La PNL, coaching ontológico y otras escuelas nos ayudan a encontrar ejercicios y prácticas de utilidad.
3. Tener la convicción que “yo soy lo más importante para mí”
“Si quieres tener una mano que te proteja por el resto de tu vida, búscala al final de propio brazo”, reza la enseñanza de Ramtha, la conocida canalización de principios y normas de conducta humana. Nada es superior a mi propia vida. Por eso debo protegerme, cuidarme, sanarme y vivir en paz conmigo mismo, sin dejar de respetar y ayudar a todos en todo cuanto sea necesario. Al fin y al cabo, debo practicar el principio según el cual se debe “amar a Dios y al prójimo como a uno mismo”. Es indispensable sentir y practicar el amor de cada uno para consigo mismo, sin egoísmo, sin hacer daño a nadie, sin causar desequilibrios en el universo
4. Luchar por lo que creemos.
Sumamente importante es tener creencias. Sobre todo, creencias positivas y luchar a su favor, con convicción, certeza y seguridad. Es un camino de respeto individual y una forma de afianzar en nosotros todo cuando somos y lo que queremos, es decir, nuestras propias convicciones de cualquier orden, bien sean filosóficas, religiosas, de convivencia, de amor y de simple forma de vivir y actuar.
5. Amar y ser amado.
Manoseamos mucho el término amor, sin detenernos en su real significado y sin atender su trascendencia e importancia para el buen vivir. Amar es complacernos a nosotros mismos con un sentimiento que embarga todo nuestro ser, de dicha, armonía y gozo, con el único interés de alcanzar la felicidad plena, tanto en nuestro interior como en la extensión hacia otra persona, objeto, o inclusive a todos los seres vivientes, a la naturaleza, a todo lo creado, incluyendo el Creador y el universo en su totalidad. Entonces su alcance es ilimitado, grandioso, extraordinario. Qué tal si pensamos y aceptamos que el primer objeto de amor somos nosotros mismos, y que, sin lugar a dudas, lo podemos compartir, con la pareja, los hijos y toda la familia, en una reciprocidad total, armoniosa, incalculable, grande, durable, con entrega ilimitada. Ese es mensaje, o sea seguir el respetable y admirable camino hacia el buen vivir, hacia la perfección y la pureza en el trasegar de la existencia. Como norma de felicidad, siempre se debe amar y ser amado.
6. Fluir con una mente flexible y coherente.
No se puede omitir, la necesidad de g***r con una mente flexible y adaptable, frente a una mente cerrada, impenetrable, inflexible. El pensamiento fluye, nace espontaneo, se manifiesta sin mayor esfuerzo. Es un verdadero don de la vida. Por eso no debe ser apretado, duro e inquebrantable como el acero. Por el contrario, entre más flexible, fluye mejor y nos ayuda para acertar en las palabras, los actos y en toda nuestra actividad cotidiana. Y es en esta forma como alcanzamos la coherencia, la sincronicidad con nosotros y con el entorno que nos rodea.
7. Alejarnos del pasado y vivir el presente. Maharishi Majet Yogui, enseñó en su libro “La teoría del ser” que “no hay que vivir en el pasado, ni el futuro, sino en lo eterno”. La eternidad, es un concepto aplicable para después de esta vida. La eternidad es el presente, cada instante, valga decir “el aquí y el ahora”, el cual se debe disfrutar con conciencia plena. Ocurre que hacemos alguna actividad, mientras estamos pensando en otra, lo cual hace que perdamos conciencia de la realidad de ese momento. Y, por lo general, estamos sintiendo o viviendo algo pasado que ya ocurrió y que, por tanto, es inmodificable, o, en otros casos, visualizando algo futuro que todavía no es. En ambos casos, estamos ausentes del momento, del ahora, de la visión real de nuestros días. El esfuerzo es estar, realmente presente en cada evento de la vida. No perdernos ningún acontecimiento, ninguna charla, ningún encuentro o actividad, para vivir plenamente y con la seguridad de no ausentarnos de nosotros mismos. Es una recomendación que, además, nos permite, conscientemente, visualizar hechos venideros, el futuro, sin necesidad de vivir ajenos al instante presente.
8. Mantener una comunicación asertiva, agradable y concreta
Tenemos la necesidad de acostumbrarnos a tener una comunicación fluida, clara, específica, primero con nosotros mismos, y luego con nuestro interlocutor, llámase padre, hijo, esposa, amigo, compañero de estudios, de trabajo, de alegre compartir. Si me comunico eficientemente conmigo, lo puedo hacer con los demás. La comunicación asertiva, es, primero, con cada uno de nosotros y luego con todos los otros. Y resulta de la coherencia entre el pensamiento y la palabra y luego, el puntual y acertado recibo por parte del interlocutor del mensaje que queremos trasmitir. Esa es la comunicación fluida, agradable, concreta y efectiva para vivir mejor.
9. Disfrutar todo acontecimiento.
G***r y vivir plenamente todo acontecimiento, es la fórmula para evitar el estrés, la ansiedad, los percances emocionales y mentales. No amargarnos por nada, así sea bueno, regular o malo. Simplemente vivirlo y seguir adelante.
10. Aprender a reírnos de nosotros mismos.
Siempre hay que reír. Por todo. Inclusive de nosotros mismos. Reírnos en todos los momentos, en toda la vida. No solamente es alegría y muestra de felicidad, sino también de vitalidad, buena energía, inmensa plenitud con la vida y todo cuanto ella nos regala, nos obsequia. Cuando reímos, el cerebro produce o segrega hormonas o neurotransmisores que fortalecen el alma y nos colman de felicidad.
11. Amar sin límites. a la vida, la naturaleza, el universo, a nuestra conexión con el ser interior.
Saber que por encima del amor no hay nada, dado que Dios es el supremo amor. El amor, como lo dijimos, hay que SENTIRLO, VIVIRLO, QUE SALGA DEL CORAZÓN, que sea una expresión que se goce, que vibre dentro y fuera de nosotros. Entonces el AMOR es real, cierto, verdadero. Es una señal de vida plena, de alegría, de felicidad.
12. Practicar el perdón, la oración, la sabiduría, la compasión, la prudencia y la perfección, con seguridad en “mi yo interior”, en el alma.
PERDONAR EQUIVALE A LA LIBERACIÓN, a sentirnos livianos de equipaje, reconciliados con nosotros mismos. Y la oración, en sentido estricto, es dialogar con uno mismo, con la esencia del ser que vive en cada uno de nosotros. ORAR, ES BENDECIR y agradecer los dones de la vida, es pedir con devoción, es acercarnos s nosotros mismos, en los dolores y sinsabores, o en los momentos de excelencia, éxitos y triunfos.
13. NO CARGAR CON PASIVOS AJENOS.
Esto es, entender que cada persona responde por sí misma, independientemente de sus relaciones y situaciones de familia, amistad, de trabajo, o de otra naturaleza. Solemos llevar a cuestas las deudas mentales, emocionales, materiales y espirituales de los demás, sobre todo de las de los más próximos a nosotros, sin admitir o entender que no son nuestras. Podemos sí, ayudar hasta donde sea necesario, colaborar, aconsejar, apoyar, pero no involucrarnos afectivamente con nadie. Cada quien carga con sus propias acciones y resultados. Ayudamos a solucionar cargar ajenas, pero no a llevarlas a acuestas.
14. SABER QUE “LA ÚNICA PERSONA QUE ESTARÁ conmigo, soy yo mismo”,
Como ya lo expresamos somos los únicos responsables de nuestra trayectoria terrenal.
15. NO NEGAR LOS PROCESOS QUE LA VIDA NOS PRESENTA.
Tener conciencia plena de todo cuanto nos sucede. Esto es fundamental. CADA QUIEN VIVE SU PROPIA VIDA Y ESCRIBE SU PROPIA HISTORIA. Nadie lo hace por nosotros, como no lo hacemos de nuestra parte por nadie. Cada quien da los resultados de su experiencia, de su vivencia. De la totalidad de su existencia.
16. SER “NOSOTROS MISMOS” en todo evento, tal como realmente somos.
Sin necesidad de parecernos a nadie. Ojalá siempre con actitud de “líderes” frente a nuestros y frente a quienes nos rodean. Es la AUTENCIDAD, LA IDENTIDAD, la realidad de lo que somos. Nada más desastroso que ser ajenos a cuanto no sucede, bueno o malo.
17. CUIDAR EL CUERPO, la mente, las emociones. atestiguar sobre los desvíos que me puedan ocurrir. verlos, sanarlos.
18. TRATAR DE SER NIÑOS, con inocencia e ingenuidad, con sueños e imaginación, sin lastimar, sin ofender. El Maestro Jesús le respondió a José de Arimatea, a la pregunta qué hay que hacer para entrar en el reino de los cielos: “TENEIS QUE VOLVEROS COMO NIÑOS”, respondió. El INCONSCIENTE, para muchos escritores y terapeutas, entre ellos Carl Jung, es nuestro NIÑO INTERIOR, valga decir, la intuición, la corazonada, ese algo interior que nos advierte un peligro, que nos inspira, que nos asiste en todo momento. También es, lástima grande, quien guarda celosamente en su interior todo cuanto nos sucede, bueno o malo, con lo cual incurrimos, muchas veces, en conductas indeseadas repetitivas.
19. APRENDER, ADQUIRIR CONOCIMIENTOS,
Mantener la inquietud intelectual, sobre el arte y del saber sin límites. hablar con claridad y armonioso tono. Vivimos a la tierra, a estudiar, a aprender, a saber, a despertar habilidades y dones para actuar, crecer, para servir, para ser útil a la familia, a la sociedad, al país, para hacer de nuestros sueños grandes realidades. Para adquirir cultura, para g***r, para ser felicites mediante la acción cotidiana de dejar un excelente legado a la humanidad. En fin, para que el paso por esta vida tenga un grandioso y honroso significado.
20. ENTRAR HABITUALMENTE EN EL INCONSCIENTE.
Para vernos a nosotros mismos, escucharnos, sentirnos, amarnos, vivir en paz con mi “yo interior”, es decir, con todo mi ser, en su infinita grandeza. Y también para corregir conductas no satisfactorias y corregir conceptos que empeñan la existencia. El Inconsciente es un tema que tratamos de manera permanente en nuestros cursos y conferencia por su importancia en todo cuanto nos ocurre habitualmente.
2.1. MEDITAR
Siguiendo un “mantra” ( un sonido mental), o con conciencia de la respiración, o con cualquier otra técnica. Insisto mucho en este tema porque soy testigo en mi propia vida y de quienes la practican, los beneficios tan satisfactorios y demostrables de los efectos positivos, en el cuerpo, la salud, el desempeño laboral, en las relaciones interpersonales y, ante todo, en el manejo de la energía y su sincronicidad con lo existente. Los invito, con devoción y respeto, para que practiquen la meditación diaria y comprueben por sus propios medios los beneficios que se logran. La meditación se practica correctamente, en silencio, quietud, soledad, cómodamente sentados, con la columna vertebral lo más recta posible, con los ojos cerrados, confianza y seguridad con uno mismo, no pelear con la mente consciente, fluir, fluir,
22. LEER EN VOZ ALTA, es una práctica que coordina cerebro y palabra y nos ubica en la realidad del ahora.
23. MANTENER UN BUEN CARÁCTER. sin alteraciones, ni agravios, sin agresividad, ser fuerte en el dolor, la angustia, la preocupación. vivir con simplicidad y ligero de equipaje.
24. SER IMPARABLE, seleccionar y decidir sobre nuestros propósitos y cumplir las metas que nos tracemos. En fin, seguir siempre adelante, con nuevas iniciativas, con creatividad, con alegría y que nunca falte el entusiasmo.
La PROGRAGRAMACIÓN NEUROLINGUÍSTICA PNL, en síntesis, es:
1.El arte, prácticas y métodos para mantener una comunicación asertiva, es decir, que el mensaje que deseamos transmitir corresponda con nuestro pensamiento, que lo expresemos con palabras apropiadas y que el interlocutor lo reciba con la exactitud deseada.
En muchas ocasiones hablamos bien, pero nos hacemos entender mal. En otras hablamos mal, pero nos hacemos entender bien. Falla la comunicación. Y así se originan gran parte de los malentendidos, la controversia infundada o los conflictos sin razón.
2. La PNL es conocida como la caja de herramientas para el cambio personal, tanto en el comportamiento al interior como al exterior nuestro, valga decir, en todo cuanto hace parte de nuestra esencia, al igual que en el trato con los demás, en las interrelaciones humanas.
3. Es eficaz como terapia mental y emocional, conducente a la sanación, en tanto cuanto contribuye a la eliminar los comportamientos indeseados repetitivos, a partir del conocimiento y dominio del inconsciente que, a su vez, constituye la vía más expedita y mayor aceptación para alcanzar niveles altos de éxito y excelencia.
5. La PNL, con los postulados de física cuántica, enseña métodos y prácticas para el buen manejo de la energía humana y del cerebro. Saber que lo racional, a veces, pierde la batalla frente a los impulsos inconscientes, automáticos, no voluntarios.
5. Ayuda a controlar, disminuir o eliminar la ansiedad, el estrés, el miedo, la culpa, la nostalgia, la depresión, la desesperanza, las fobias, los problemas de pareja, las adiciones, los complejos y otros estados negativos que golpean la existencia.
6. Contribuye a generar confianza interior, automotivación, autoestima, habilidad en los negocios, liderazgo y habilidades en las ventas y en las competencias deportivas.
4. Sirve para mejorar la capacidad cerebral, mental y emocional, así como el buen uso de los sentidos y de la actividad sensorial para el mejor disfrute de la vida, con bienestar, salud, progreso y felicidad.
5. Facilita conocer y utilizar los modelos de representación y los estados internos de las personas para conocer sus estrategias y acertar en la orientación de las relaciones humanas, el liderazgo, la empatía y adquirir riqueza, abundancia y prosperidad, al igual que transformar los deseos y propósitos en auténtica realidad, aquí y ahora.
LA ESENCIA DE LA MEDITACIÓN Un signo de nuestro tiempo es aprender a “vivir con uno mismo”. Algo así como estar “aquí adentro”, en vez de estar” allá a fuera”.
Por lo general, no estamos “dentro de nosotros”. Se nos pasa la vida observando lo externo, al otro ser, la otra cosa, la otra situación, el otro suceso. No hacemos el esfuerzo necesario para vernos, escucharnos, amarnos, a cada uno de nosotros mismos.
Permanece ajena, lejana, remota, escondida, la dicha de sentir la esencia de nuestro ser.
La MEDITACIÓN es una técnica mental que permite acercarnos a nuestro ser, a nuestra energía vital. Es una forma placentera, agradable, auspiciosa, amena, de estar con uno mismo.
Para que esta técnica produzca sus efectos positivos, se debe hacer un cambio de vibración cerebral, consistente en descender de una vibración o frecuencia Beta (entre 14 y 21 ciclos por segundo), es decir, de un estado de alerta, racional y lógico, de despierto y consciente, a una vibración o frecuencia Alfa (entre 7 y 14 ciclos por segundo) que corresponde a un estado de sueño, de inconsciencia, de descanso y relajación, que nos lleva al encuentro con uno mismo, abierto a la creatividad, la imaginación, la visualización, la concretización de nuestros sueños y aspiraciones, a la armonía de la vida y a la conexión universal.
Mediante la Meditación, se puede acceder a ese nivel de frecuencia o vibración cerebral y, por tanto, a un excelente estado de paz, armonía, quietud emocional y mental, con una relajación corporal y espiritual, que nos colma de placer y sanación psicológica y fisiológica.
Y es ahí donde se hace contacto con la mente inconsciente, para cambiar situaciones negativas por recursos positivos.
Podemos superar registros dolorosos, hirientes, amargos, traumáticos y bloqueadores, que generan comportamientos repetitivos indeseados para disminuirlos o eliminarlos.
Es entonces cuando la Meditación, con su práctica habitual, se convierte en la vía para sanar la ira, la rabia, la nostalgia, la amargura, el estrés, la ansiedad, el miedo, la depresión y tantas otras afecciones que corroen la felicidad, la salud y el bienestar.
Aunque el proceso de Meditación es sencillo, no lo es tanto como para despegarnos totalmente de nuestro estado consciente, lo cual incide en la intensidad del proceso.
Es una técnica diseñada para construir o fortalecer la energía interna o fuerza de vida, denominada Qì, ki, chi, prāṇa, etc.
La meditación pone a quien la práctica de buen humor simplemente porque mejora la conexión con tus pensamientos y equilibra el manejo de emociones, de tal forma que los pensamientos dejan de actuar como caballos desbocados, para apaciguarlos, poco a poco, dominarlos y, con ello, controlar la reacción ante uno o varias alteraciones o altibajos.
Sirve, entonces, para autorregular la mente. Es un entrenamiento para la mente y el corazón, que ofrece una mayor libertad emocional.
Aunque se asocia a tradiciones espirituales de la antigüedad, como el budismo, por ejemplo, existen variaciones según las creencias y las orientaciones para el cuidado de la salud y el bienestar, de una u otra sociedad o país. En el hemisferio occidental, donde habitamos es ya la Meditación muy reconocida, admitida, practicada, que hace parte de lo habitual en grandes esferas de la sociedad.
La meditación aumenta la plasticidad neuronal y mejora la coordinación entre las células del cerebro, según un reciente estudio publicado en varias revistas científicas, que tratan la resonancia magnética cerebral con espectroscopia, un procedimiento que permite medir las sustancias químicas en una determinada región cerebral. Oswaldo Enciso M.
PARA SANAR EL ALMA Y LA MENTE: ¿Será que tenemos el alma y la mente enfermas? Nos preocupan las enfermedades del cuerpo y hacemos todo cuanto sea necesario para curar y restablecer las partes afectadas. ¿Procedemos de igual manera, cuando se trata de las enfermedades del alma y de la mente, valga decir, de nuestro “ser interior”, de lo que realmente somos, de la esencia de la vida?
¿Cuándo están enfermas el alma y la mente? Sabemos el alma y la mente son la parte inmaterial que, junto con el cuerpo material, constituyen al ser humano. Es aquello que no se toca, ni se ve, pero que existe, que es real, aunque carece de forma, dimensión, tamaño, textura. Por esta razón, el alma y la mente escapan a la ciencia como objetos de constatación experimental y matemática, como fenómenos medibles, calculables, proyectables.
Su conocimiento permanece oculto, secreto, místico, misterios y sagrado. Se asimilan con el espíritu, con el cerebro, con el pensamiento, con la energía interior que tenemos para creer, crear y crecer hasta el límite de nuestros sueños y aspiraciones.
El alma y la mente, conocen la vida plena, incluso en los más íntimos y mágicos misterios, del ser humano. Lo saben todo: es la propia vida de cada quien, en su integridad.
Se admite que existen y han existido, seres humanos excepcionales, así sean muy pocos, con almas y mentes limpias, puras, sanas, perfectas, llenas de esplendor, belleza y sabiduría. La inmensa mayoría, sin embargo, de hombres y mujeres, lamentablemente, padecemos por tener almas y mentes lastimadas, golpeadas, fatigadas, dolidas, heridas, casi que caídas, escasamente como que están por ahí.
Cuando un ser humano tiene el alma y la mente en bajas condiciones, camina con dificultades de todo orden, especialmente para conquistar sus preciados sueños, para tener riqueza y abundancia, para enaltecer su labor, para servir, sanar, crecer y trascender. Vive con agudos problemas emocionales, sentimentales, espirituales, de relaciones interpersonales y de pareja, de comunicación, de empatía y entusiasmo por vivir.
En realidad, ¿el alma y la mente se enferman? ¿Y cómo, si somos hechos a imagen y semejanza de Dios? Y entonces ¿Qué enferma al alma y a la mente?
Claro que se enferman de muchas formas, por diferentes procesos y por muchas situaciones consentidas que se vuelven habituales, todas ellas provenientes de estados emocionales y sentimentales alterados o por retener pensamientos negativos, en su gran mayoría provenientes de la mente inconsciente que guarda registros que después nos golpean con intensa fortaleza, a menos que sean sanados oportunamente. Inclusive se sabe que la gran mayoría, o quizás la totalidad, de las enfermedades corporales son psicosomáticas, como lo dice la Organización de la salud de la ONU.
Se enferman por el odio, la venganza, la envidia, la separación definitiva o parcial de un ser amado, por las relaciones familiares, laborales, económicas, sociales y otras que se vuelven difíciles, por los conflictos de pareja, la degradación en las costumbres, los vicios, y los malos hábitos, las enfermedades prolongadas y la extenuante exposición a los tratamientos médicos y, en fin, los profundos dolores sentimentales, emocionales y de supervivencia. Agregamos también la rabia, la ira, el estrés, la ansiedad, la depresión, el miedo, etc.
Claro que en el “ser interior”, en la vitalidad de cada persona, reside la fuerza y el poder para regresar al dominio de la energía propia, y con ella sanar el alma y sanar la mente. Es una especie de MAGIA, como si alguien actuara dentro de nosotros. Es como un desconocido que habita dentro de nosotros, sin excepción, bien se llame inconsciente, intuición, o hemisferio derecho del cerebro,
Las novedosas ciencias del ser y del comportamiento humanos, explican que nociones tan arraigadas como la fe, la mente, el pensamiento, las emociones, los sentimientos y los deseos mueven el Ser hacía la conquista o el fracaso de las aspiraciones individuales y colectivas, gracias al dominio y orientación de nuestra energía, y hacer de ella el éxito o el fracaso, según sea nuestra capacidad de intención y voluntad.
El alma y la mente, entonces, pueden sanar y ser felices o, caso contrario, totalmente enfermas y maltrechas, según sea la conducción y el dominio de nuestra energía. Sagrado deber es en, consecuencia, dar buen uso a la MAGIA del poder y la capacidad de nuestra energía.
El mensaje es, por tanto, cuidar la energía y sanar el alma y la mente, es decir, el espíritu, el ser en su magnitud y grandeza.
¿Y cómo hacerlo? Algunos principios básicos son: 1. Amar sin límites. A la vida, la naturaleza, el universo, a nuestra conexión con el ser interior. Saber que por encima del amor no hay nada, dado que Dios es el Supremo amor. Y amarnos profundamente a nosotros mismos, con plena sinceridad y perseverancia. 2. Practicar el perdón, la oración, la sabiduría, la compasión, la prudencia y la perfección, con seguridad en mí ser, en “mi yo interior. 3. No cargar con pasivos ajenos. Esto es, entender que cada persona responde por sí misma, independientemente de sus relaciones y situaciones de familia, amistad o de otra naturaleza. (Yo soy una energía independiente, única, holística). 4. Saber que “la única persona que estará siempre conmigo soy yo mismo”, enseña Ramtha. Y añade “si quieres encontrar una mano que te proteja para siempre, búscala al final de tu propio brazo”. 5. No negar los procesos que la vida nos presenta. Tener conciencia plena de todo cuanto nos sucede. 6. Ser “nosotros mismos” en todo evento, con actitud de “líderes” frente a nuestro proceder y a la conducta ante quienes nos rodean. 7. Cuidar el cuerpo, la mente, las emociones. Atestiguar sobre los desvíos que me puedan ocurrir. Ser capaces de vernos a nosotros mismos, escucharnos, sanarnos, sentirnos, reírnos. 8. Tratar de ser niños, con inocencia e ingenuidad, con sueños e imaginación, sin lastimar, sin ofender. (ver y escuchar a nuestro el niño Interior). 9. Aprender, adquirir conocimientos, mantener la inquietud intelectual, sobre el arte y del saber sin límites. Hablar con claridad y armonioso tono. 10. Entrar habitualmente en el inconsciente, en silencio, soledad, quietud, aislamiento, con serenidad y paz. Conversar mentalmente con mi “yo interior. 11. Meditar en algunas de las tantas formas y métodos de hacerlo. 12. Mantener un buen carácter. Sin alteraciones, ni agravios, sin agresividad, Ser fuerte en el dolor, la angustia, la preocupación. Vivir con simplicidad y ligero de equipaje. 13. Ser imparable, seleccionar y decidir sobre nuestros propósitos y cumplir las metas que nos tracemos. Oswaldo Enciso Marín.
LA MAGIA ESTÁ EN EL CEREBRO. Todos los seres humanos somos Magos. Basta usar con eficiencia el cerebro y, con él, la mente, los pensamientos, las emociones, el inconsciente.
La magia existe, es real. No es, por supuesto, “sacar de la manga una paloma”, como se divierten los niños en los circos o en los salones festivos con la tradicional prestidigitación. La magia es convertir en realidad un objetivo, un propósito, un ideal.
Equivale a que cada quien conciba su propio ideal y haga de él la construcción de su vida.
El cerebro, es el centro de donde emana la totalidad del ejercicio mental y del pensamiento con sus implicaciones en las emociones y la conducta del ser humano.
Compete a los seres humanos tomar conciencia que el cerebro y solamente de él, proceden los sentimientos, el placer, la risa, así como las p***s, el dolor, la aflicción y las lágrimas. Decía Hipócrates de Cos, padre de la medicina que “pensamos con el cerebro y gracias a él podemos ver y oír, y somos capaces de establecer la diferencia entre fealdad y belleza, malo y bueno, y entre lo que es agradable y desagradable”.
Enseña la Neurociencia, que en el cerebro nace la búsqueda del “yo interior”, del “alma”, del “conócete a ti mismo”, según el aforismo Socrático, fundamento de la espiritualidad.
Y es evidente, porque mediante el cerebro se conocen las actitudes, los intereses, las inclinaciones, los comportamientos, el equilibrio, la bondad, la perversidad que, en definitiva, constituyen la identidad del ser humano, en su integridad.
Lo que se debe atender, en concreto, es la coherencia entre las leyes de la física cuántica, de la termodinámica, y los novedosos caminos de la energía y la espiritualidad.
La Neurociencia explica que somos un compendio de energía, así como todo el universo lo es. Actuamos gracias a los bloques energéticos compuestos por los átomos, de los cuales surge el complejo mundo subatómico, dado que las partículas u ondas que se derivan de ellos, invisibles y en acción permanente, forman una masa o un campo, llamado campo cuántico -también llamado caldo cuántico- definido como un centro de “probabilidades” o “posibilidades” que al ser “observado” crea aquello que el “observador”, desea o quiere que ocurra.
Ese campo subatómico siempre se encuentra a nuestra disposición y espera ser contactado para resolver nuestras peticiones, siempre y cuando se utilice adecuadamente y en estricta sujeción a las leyes del universo.
El cerebro es, en esencia, el órgano propicio para ordenar al campo cuántico atender aquello que responde a la pregunta que es “lo que realmente quiero” y, en efecto, convertirlo en realidad, por la grandiosa actividad del mundo subatómico y el dominio del inconsciente o de la intuición bien agudizada.
Añade la Neurociencia que es tan acertada la actividad cerebral que donde pone la atención el ser humano, ella coloca la energía. Algo así como tener un pensamiento con fina atención y éste, llega, inexorablemente, al centro del cerebro donde genera las hormonas que cambian las vibraciones energéticas, orientadas a favor de lo deseado. Ocurre que las partículas u ondas saltan de una órbita a otra generando cambios positivos o negativos en el tramado energético del ser. Esos saltos hacen que el campo cuántico, actúe dentro las “posibilidades” o “probabilidades”, creando lo esperando o también, en caso contrario, impidiendo su realización.
Ahí es donde el ser humano alcanza a realizar los sueños pendientes, los propósitos deseados o, lamentablemente, a fallar en su obtención.
Los pensamientos negativos y las creencias limitantes pueden desviar la energía y hacer que el salto cuántico pase de una órbita energética favorable, a otra desfavorable, afectando la realización de lo deseado. Esto está científicamente comprobado
La buena noticia es que, para construir una mente orientada a resultados determinados, no requiere nada que ya no esté dentro de ella. Basta con que cambie de frecuencia energética para alcanzar prácticamente todo lo deseado. La Meditación, por ejemplo, es una de las herramientas eficaces para ello.
Los pensamientos son impulsos de energía e información que son la materia prima del universo. Todo en el campo cuántico se convierte en un suceso mediante una fluctuación de energía e información. La creación mental se compone de energía e información, las cuales conforman la antimateria que hacen posible la creación y toda creación en el universo es antimateria pensante que se convierte en realidad
Para dar un salto cuántico lo único que se necesita es activar los “recursos” que ya están dentro de la persona que desea o solicita algo. Por esa vía debemos saber, con seguridad, que todo lo deseado ya está dentro de nosotros. El cerebro crea y realiza esa función.
Recordar que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Sin embargo, no en nuestro físico sino en nuestra mente. Aquello que la mente crea, retiene, desea con fortaleza, ya está hecho. Inclusive la ciencia se acerca hoy a uno de los principios del Kibalion (Hermes Trimegistro, tres veces sabio) de la sabiduría egipcia, según el cual todo cuanto vivimos es un “estado mental”.
Si cada mañana al despertar y cada noche, en el momento antes de conciliar el sueño, repites desprevenidamente y dando por sentado que ya lo lograste, eso que corresponde a la pregunta “qué es lo que realmente quiero”, no en abstracto sino en concreto y con imágenes, símbolos, formas, tamaños, dimensiones, ya lo has logrado.
Algunos tratadistas utilizan la expresión GRANDIOSAMENTE, descompuesta en partes así: “GRAN DIOS A MENTE”, para indicar la grandiosidad de la mente, equivalente al poder Divino que, para muchas creencias, está dentro de nosotros, principio corroborado ahora también por la ciencia.
Por eso decimos que la mente hace su papel. Desencadena el campo cuántico, el campo de energía, que consiste en que las partículas (electrones) dan un salto de una a otra órbita, dentro de la masa de “posibilidades “y “probabilidades” dando origen a un proceso creativo y de transformación. Por ahí aparece la correlación entre deseos y realidades.
Reiteramos: todo en el campo cuántico se convierte en un suceso mediante una fluctuación de energía e información, vía la mente, el cerebro.
¿Cómo hacer para ayudarnos a decidir la forma de cambiar la manera de vivir? Podríamos hablar de cuatro pasos, así: 1. recordar todo el dolor causado por aquello que necesitamos cambiar y que no ha sido posible, en el pasado, en forma tal que no nos siga afectando y que el cerebro lo procese y lo admita. Por ejemplo, pensar en la información de ayer: el dolor causado por no poder dar ese regalo, costear los estudios, dar bienestar, médico y apoyo a familia, etc. 2. considerar todo el dolor que aún está causando esta condición ahora mismo, en el presente. 3. ver el futuro, sin dolor, con felicidad y éxito. Con eso que responde a la pregunta “Qué es lo que realmente quiero”, en concreto, real, satisfactorio, firme, con certeza y seguridad, buscando activar el inconsciente, es decir, con una vibración o frecuencia cerebral baja (Alfa o Teta). 4. Ahora, imaginarte el inmenso placer que te aportará, tener abundancia, bienestar, disfrutar lo que desea. Imagínate y acepta que ya está todo cumplido, que tu deseo es una auténtica realidad. Visualice de manera tangible, cierta y real, lo anhelado, lo soñado, sonría, siéntate muy feliz, lo has logrado.
La magia se ha cumplido. Cuanto deseas ya es realidad. Oswaldo Enciso M.
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.
Localización
Categoría
Contacto la escuela/facultad
Teléfono
Página web
Dirección
Bogotá
110111