08/04/2024
DIPLOMADO DE HIPNOTERAPIA ERICKSONIANA 2024
¿POR QUÉ APRENDER HIPNOSIS (DE UTILIZACION)?
Ps. Mario Pacheco
En realidad, el título de este artículo breve debiera ser ¿Por qué aprender hipnotismo (de utilización)?
Desde una visión de la psicología social, Kihlstrom afirmó que “la hipnosis [hipnotismo] puede ser definida como una interacción en la cual una persona, denominada sujeto, responde a ideas [sugerencias] ofrecidas por otra persona, denominada hipnotista, para experiencias que implican alteraciones en la percepción, la memoria y acciones voluntarias” (en Matthews et al., 1999).
Las investigaciones de Theodore X. Barber y sus colegas los llevó a concluir que los comportamientos y los fenómenos hipnóticos eran una función de las creencias, motivaciones y expectativas de los sujetos/clientes (Matthews et al., 1999).
La definición más reciente de “hipnosis” de la división de hipnosis (división 30) de la Asociación Estadounidense de Psicología es la siguiente (Elkins et al., 2015):
• Hipnosis. “Un estado de consciencia que implica una atención concentrada y un percatarse periférico reducido, caracterizado por un aumento de la capacidad para responder a las ideas [ofrecidas]”.
• Inducción hipnótica. “Un procedimiento diseñado para inducir hipnosis”.
• Hipnotizabilidad. “La habilidad del individuo para experimentar las alteraciones sugeridas en la fisiología, sensaciones, emociones, pensamientos, o comportamientos durante la hipnosis”.
• Hipnoterapia. “El uso de la hipnosis en el tratamiento de un trastorno o problema médico o psicológico”.
Entonces, ¿qué busca o pretende el hipnotista desde la época de Anton Mesmer en el siglo XVIII? Influir en la experiencia del sujeto/cliente/consultante, para curar enfermedades o trastornos psicológicos (y en su lado más oscuro, entretener al público, a través de mandatos autoritarios).
¿Cuándo recurren los clientes en búsqueda de ayuda de un “experto” en hipnosis [hipnotismo]? Cuando los métodos usuales de tratamiento (farmacología, psicoterapia) no han obtenido los resultados esperados. Es decir, el problema no ha sido resuelto; y el cliente está expectante por el éxito de la intervención no tradicional que iniciará.
¿Se imaginan a un consultante que padece un dolor persistente que es aliviado por dosis elevadas de opiáceos (con los efectos colaterales no deseados), y escuchara del médico/hipnotista el siguiente mandato: “¡A partir de ahora su dolor desaparecerá… cada vez que recuerde su visita a este lugar, su dolor se esfumará…!? ¿Qué porcentaje de consultantes creen ustedes que harán realidad ese mandato?
Por lo tanto, se requiere que el hipnotista/terapeuta extraiga y construya disposición a responder en el cliente antes de ofrecer ideas terapéuticas (Zeig, 2001). Este proceso es conocido como inducción hipnótica.
En el hipnotismo durante el siglo XX se distinguen dos tradiciones principales de inducción hipnótica y del uso del estado de hipnosis:
a) Hipnosis científica. Derivada de las investigaciones en el laboratorio; en estas investigaciones, la respuesta hipnótica es la variable dependiente, y la inducción hipnótica es la variable independiente que se administra en forma estándar a todos los individuos. En este enfoque, el cliente/individuo debe adaptarse al guion preparado de antemano por el hipnotista, y que suele encontrarse en los libros de hipnosis.
b) Hipnosis clínica o de utilización. Enfoque desarrollado por Milton H. Erickson, quien se percató tempranamente en su carrera como psiquiatra que él debía modificar su comportamiento para acomodarse al del cliente, si buscaba construir disposición a responder en éste, de modo que fuera más probable que hiciera realidad sus sugerencias.
En la primera tradición adquiere relevancia el constructo de “hipnotizabilidad” que es evaluada a través de instrumentos estandarizados. Si el individuo obtiene una elevada puntuación en el instrumento, significa que es un sujeto apropiado para intervenciones hipnóticas (Hilgard y Hilgard, 1994), se administra un guion de inducción de trance, y luego se sugieren ideas que, en general, son guiones estándar para abordar diversos trastornos.
En la segunda tradición, en el enfoque de “utilización”, el terapeuta observa cuidadosamente el comportamiento verbal y no verbal del individuo, lo utiliza para conseguir fijar la atención del cliente en un estímulo externo o interno, luego amplifica esa experiencia, ratifica la experiencia hipnótica del cliente (respuestas involuntarias, alteración de la percepción), y finalmente ofrece ideas individualizadas [tailoring] para alterar las pautas cognitivas, afectivas o conductuales que mantienen el problema, o que se han convertido en el problema.
¿Esto implica que un terapeuta que estudia y practica el enfoque de utilización, realizará principalmente intervenciones hipnóticas o hipnoterapia? ¡No!... El aprendizaje y la práctica del enfoque de utilización “fomenta la habilidad para observar a las personas y sus complejos modos de comunicación, para motivar a la gente de manera que siga directivas y para influir sobre ella mediante las palabras, las entonaciones y los movimientos corporales. También alienta la concepción de que la gente es modificable y el espacio y el tiempo maleables, y provee ideas específicas acerca de cómo dirigir a otra persona para que se haga más autónoma […] Una persona formada en hipnosis puede captar con más facilidad que otros terapeutas la idea de que los sentimientos y percepciones subjetivos se modifican junto con la relación interpersonal” (Haley, 1980, p. 9).
Referencias:
Elkins, G., Barabasz, A., Council, J, & Spiegel, D. (2015) Advancing Research and Practice: The Revised APA Division 30 Definition of Hypnosis. International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis, Vol. 63, N° 1, 1-9 (DOI: 10.1080/00207144.2014.961870)
Haley, J. (1980) Terapia no convencional. Las técnicas psiquiátricas de Milton H. Erickson. Ed. Amorrortu, Buenos Aires
Hilgard, E. and Hilgard, J. (1994) Hypnosis in the Relief of Pain. Revised Edition. New York: Brunner/Mazel
Matthews, W., Conti, J. and Starr, L. (1999) Ericksonian Hypnosis: A Review of the Empirical Data. Sleep and Hypnosis, Vol. 1, N° 1, 47-56
Zeig, J. (2001) Injunctive Communication and Relational Dynamics: An Interactional Perspective. In G. Burrows, R. Stanley and P. Bloom (Eds.) International Handbook of Clinical Hypnosis. Chichester, UK: John Wiley & Sons (pp. 85-94)
Lectura recomendada:
Szasz, T. (1985) El mito de la psicoterapia, La red de Jonás, Premiá Editores, México (Capítulo 4: Franz Anton Mesmer: metaforización del magnetismo) [Este libro puede descargarse en forma gratuita de la Web, en formato e-pub]