18/10/2020
La desorientación y el stress producen muchas veces los varamientos, por una descompresión que termina con la vida de estos ejemplares.
El aire está compuesto principalmente de nitrógeno y oxígeno. Puesto que el aire sometido a presión elevada se comprime, cada inspiración realizada en las profundidades contiene muchas más moléculas que una inspiración en la superficie. Dado que el organismo utiliza continuamente el oxígeno, por lo general el exceso de moléculas de oxígeno inhaladas bajo una presión elevada no se acumula. Sin embargo, el exceso de moléculas de nitrógeno sí se acumula en la sangre y los tejidos.
A medida que va disminuyendo la presión exterior durante el ascenso tras una inmersión o durante la salida de un entorno de aire comprimido, el nitrógeno acumulado que no puede espirarse de inmediato forma burbujas en la sangre y los tejidos. Estas burbujas pueden expandirse y lesionar los tejidos o bien obstruir los vasos sanguíneos de varios órganos, ya sea directamente o provocando pequeños coágulos de sangre. Esta obstrucción de vasos sanguíneos causa dolor y varios síntomas más ( síntomas similares a los de un accidente cerebrovascular o incluso síntomas parecidos a los de la gripe). Las burbujas de nitrógeno también causan inflamación, lo cual produce tumefacción y dolor en los músculos, las articulaciones y los tendones.
Los tejidos con un alto contenido graso, como los del cerebro y la médula espinal, son los más afectados, porque el nitrógeno se disuelve en grasa con mucha rapidez.