Elevando la conciencia 2.1
Descúbrelo y neutralízalo.
A todos los humanos interesados en ver el mundo desde un punto de vista distinto, no te conformes con lo que recibes tras de cada información, existe una intención y tras de si, un responsable que busca beneficio.
02/10/2026
https://www.facebook.com/share/1GoyUUtEWY/
El Evangelio del Tío Sam: Cómo Estados Unidos Conquistó Almas para Controlar Naciones
https://www.youtube.com/
Hay una escena que debería estar grabada en la memoria colectiva latinoamericana, pero que curiosamente no aparece en nuestros libros de texto: Nelson Rockefeller, uno de los hombres más poderosos de Estados Unidos, recorriendo América Latina en 1969 como quien inspecciona una plantación. No venía a admirar nuestras pirámides o a bailar salsa. Venía a diagnosticar un problema de seguridad nacional: la Iglesia Católica se había vuelto peligrosamente independiente.
En su informe final al presidente Nixon, Rockefeller escribió algo que debería helar la sangre de cualquier católico latinoamericano: la Iglesia ya no era un aliado confiable porque era "susceptible de sufrir una penetración subversiva". Traducción sin eufemismos: los curas estaban predicando justicia social en lugar de justificar el capitalismo, y eso era inaceptable.
Su recomendación fue quirúrgica y brutal: había que reemplazar a los católicos latinoamericanos por "otro tipo de cristianos". No cristianos mejores, ni más santos, ni más cercanos a Cristo. Simplemente, cristianos más útiles para Washington. Cristianos que predicaran prosperidad individual en lugar de liberación colectiva. Cristianos que vieran el cielo en dólares y la salvación en el "sueño americano".
Y así comenzó la mayor operación de ingeniería religiosa de la historia moderna.
La Doctrina Monroe con Biblia: El Origen de una Conquista Espiritual
Para entender esto, tenemos que retroceder al siglo XIX. Estados Unidos acababa de salir de su Guerra de Secesión con un problema delicioso: demasiada producción industrial y ningún lugar donde venderla. América Latina, recién independizada de España y Portugal, era el mercado perfecto. Pero había un obstáculo cultural masivo: éramos católicos hasta los huesos, y la Iglesia Católica tenía una lealtad que no pasaba por Washington.
Aquí está la genialidad diabólica del plan: no podías simplemente invadir con marines (aunque eso también se hizo, pregúntenle a Nicaragua, Guatemala, República Dominicana...). Necesitabas conquistar mentes y corazones. Necesitabas que los latinoamericanos quisieran ser como los estadounidenses, que desearan su modelo de vida, que anhelaran su sistema económico.
¿Y qué mejor vehículo que la religión?
Los primeros misioneros protestantes que llegaron a América Latina en la segunda mitad del siglo XIX no venían solos. Venían con las compañías comerciales. Literalmente. United Fruit Company y las iglesias bautistas eran socios estratégicos. Los misioneros abrían las mentes, las compañías abrían los mercados. Era una operación coordinada de colonización comercial-espiritual.
En 1916, el Congreso de Panamá marcó un punto de inflexión. Las iglesias norteamericanas desarrollaron una agenda sistemática y agresiva para "evangelizar" (léase: americanizar) América Latina. No era coincidencia que esto ocurriera justo cuando Estados Unidos consolidaba su dominio sobre el Canal de Panamá, la arteria vital del comercio hemisférico.
Piénsenlo así: Si la Doctrina Monroe de 1823 declaró "América para los americanos" (que siempre significó "América para los estadounidenses"), el Congreso de Panamá de 1916 añadió el corolario espiritual: "Y las almas latinoamericanas para las iglesias estadounidenses".
Guerra Fría, Teología de la Liberación y el Pánico en Washington
Avancemos rápido a los años 60. América Latina está hirviendo. Cuba ha caído en manos comunistas. Che Guevara está en Bolivia. Y lo más aterrador para Washington: los curas católicos se están volviendo revolucionarios.
La Teología de la Liberación no era simplemente un movimiento religioso; era una bomba ideológica en el corazón del sistema. Sacerdotes como Camilo Torres en Colombia cogían las armas. Obispos como Helder Câmara en Brasil declaraban que "cuando doy de comer a un pobre, me llaman santo; cuando pregunto por qué el pobre no tiene comida, me llaman comunista". Monseñor Romero en El Salvador estaba a punto de convertirse en mártir por denunciar a los escuadrones de la muerte financiados por Estados Unidos.
La Iglesia Católica, durante siglos aliada de los poderosos, se había puesto del lado de los pobres. Y eso era un peligro existencial para el modelo capitalista estadounidense.
Entra Nelson Rockefeller con su diagnóstico de 1969. El Congreso estadounidense respondió con rapidez militar: aprobaron millones de dólares para el envío masivo de misioneros evangélicos y pentecostales. No iban armados con fusiles (esos se los dejaban a los golpistas militares que la CIA también financiaba). Iban armados con algo más penetrante: la promesa de que Dios quiere que seas rico.
El Documento de Santa Fe: La Guerra Santa Anticomunista
Si el Informe Rockefeller fue el diagnóstico, el Documento de Santa Fe I de 1980 fue la declaración de guerra. Elaborado por el Comité de Santa Fe —un grupo de halcones conservadores que asesorarían a Ronald Reagan— el texto es explícito hasta la obscenidad.
Cito textualmente: las fuerzas marxistas-leninistas han utilizado a la Iglesia Católica como "arma política contra la propiedad privada y el sistema capitalista de producción".
Lean esa frase dos veces. No dicen que los comunistas atacan la religión. Dicen que están usando la religión católica para atacar el capitalismo. La solución era obvia: había que desplazar esa religión problemática con una religión más dócil.
Y así, mientras Reagan financiaba a los Contras en Nicaragua y apoyaba dictaduras sanguinarias en toda la región bajo la Doctrina de Seguridad Nacional, simultáneamente se canalizaban fondos a través de organizaciones "cristianas" para inundar América Latina de iglesias pentecostales que predicaban un evangelio muy conveniente: tu salvación es personal, no colectiva; tu prosperidad depende de tu fe, no de la justicia social; y el comunismo es el demonio encarnado.
Era brillante. Diabolicamente brillante.
La CIA: Espías con Biblias
Aquí es donde la historia se vuelve verdaderamente escalofriante. Documentos desclasificados —esos que el gobierno estadounidense se ve obligado a liberar décadas después— revelan que la CIA implementó una estrategia sistemática de infiltración religiosa durante los años 70 y 80.
No estoy hablando de teorías conspirativas. Estoy hablando de operaciones documentadas donde la CIA promovió activamente el crecimiento de iglesias pentecostales conservadoras como parte de su guerra contra los movimientos sociales de izquierda.
La lógica era simple y efectiva: Las iglesias pentecostales predican salvación individual, no transformación social. Enseñan que el sufrimiento terrenal es prueba de fe, no consecuencia de injusticia estructural. Dicen que debes orar por tus enemigos, no organizarte contra ellos. Y sobre todo, presentan el capitalismo como el sistema económico más compatible con el cristianismo.
Estas iglesias se convirtieron en lo que los analistas llaman una "tupida red de contactos". Pastores que reportaban sobre movimientos sociales en sus comunidades. Congregaciones que servían como bases para candidatos pro-estadounidenses. Y en los casos más oscuros —Bolivia con Evo Morales, Brasil con Dilma Rousseff— hay evidencias inquietantes de que estas redes religiosas participaron activamente en desestabilizar gobiernos progresistas.
La estructura horizontal de estas iglesias pentecostales —sin la jerarquía centralizada de Roma— las hacía perfectas para este propósito. Podían crecer como hongos después de la lluvia, llenando cada barrio pobre, cada favela, cada pueblo olvidado por el Estado. Donde la Iglesia Católica tenía un cura para mil feligreses, los pentecostales tenían diez pastores improvisados predicando en garajes.
La Teología de la Prosperidad: El Evangelio según Wall Street
Pero el arma más devastadora no fue la infiltración. Fue la doctrina.
La Teología de la Prosperidad es el opio perfecto para el pueblo bajo el capitalismo. Déjenme explicar por qué es tan peligrosamente efectiva.
Max Weber, el sociólogo alemán, escribió en 1905 sobre la relación entre la ética protestante y el espíritu del capitalismo. Observó que el protestantismo calvinista, con su doctrina de la predestinación, generaba una ansiedad existencial: ¿estoy entre los elegidos de Dios? La respuesta práctica fue: si prosperas en los negocios, es señal de que Dios te favorece.
La Teología de la Prosperidad toma esa idea, le inyecta esteroides y la convierte en una máquina perfecta de legitimación capitalista. Ya no es que el éxito económico puede ser señal del favor divino. Es que Dios quiere que seas millonario, y si no lo eres, es porque tu fe es débil.
Escuchen a cualquier televangelista (esos predicadores con dientes perfectos y jets privados): "¡Dios quiere bendecirte! ¡Planta tu semilla de fe! [léase: dame dinero] ¡Y Dios te devolverá el ciento por uno!"
Es un negocio redondo, literalmente:
Los pobres dan su diezmo (a menudo el 10% o más de ingresos miserables)
El pastor se enriquece (jets privados, mansiones, Rolexes)
El pastor señala su riqueza como prueba de que el método funciona
Los pobres que siguen siendo pobres culpan su falta de fe, no el sistema
El sistema capitalista queda intacto, santificado, bendecido
Es genial en su perversidad. Convierte la pobreza de problema estructural en defecto espiritual personal. Transforma la lucha de clases en deficiencia de fe. Hace que el oprimido no culpe al opresor, sino a sí mismo.
Y todo esto viene empaquetado con la bandera estadounidense. Porque en estas iglesias, el "sueño americano" no es una aspiración económica, es una promesa divina. Estados Unidos no es simplemente una nación poderosa, es la nación elegida por Dios. Su modelo de vida no es una opción cultural, es el diseño celestial para la humanidad.
Comparen esto con la Teología de la Liberación católica que decía: "Dios tiene una opción preferencial por los pobres. El sistema que genera pobreza es pecado estructural. Debemos transformar las estructuras injustas."
¿Ven por qué Washington entró en pánico?
Capitol Ministries: Los Misioneros del Poder
Ahora veamos cómo opera esto en el siglo XXI, porque se ha vuelto más sofisticado y aterrador.
Ralph Drollinger es un nombre que pocos conocen, pero su influencia es monstruosa. Exjugador de baloncesto convertido en predicador, fundó Capitol Ministries con una misión específica: evangelizar a los líderes políticos para que legislen según principios bíblicos literales.
Y cuando digo literales, hablo en serio. Drollinger cree que:
El feminismo es "la primera mentira de Satanás"
La inmigración debe ser restringida porque "las naciones tienen fronteras ordenadas por Dios"
El ambientalismo radical es "paganismo verde"
Las mujeres no deberían tener roles de autoridad sobre hombres
Este hombre fue mentor espiritual de Mike Pence, Mike Pompeo y Ben Carson durante la administración Trump. Tenía estudios bíblicos semanales en la Casa Blanca. No era un capellán inofensivo; era un ingeniero ideológico.
Pero aquí está la parte latinoamericana de la historia: Capitol Ministries ha abierto sedes en los parlamentos de México, Honduras, Brasil, Perú, Guatemala, Costa Rica, Chile y más. No se esconden. Van directamente a las cámaras legislativas y ofrecen "estudios bíblicos" a diputados y senadores.
¿El resultado? Una alineación ideológica continental. Legisladores en Guatemala votando exactamente como legisladores en Texas. Políticos hondureños defendiendo las mismas posiciones que congresistas republicanos estadounidenses. No porque sean aliados políticos, sino porque son "hermanos en Cristo" recibiendo la misma doctrina.
En Honduras, bajo Juan Orlando Hernández (presidente acusado de narcotráfico, por cierto), Capitol Ministries inauguró estudios bíblicos en el Congreso y el gabinete. ¿Coincidencia que Honduras moviera su embajada en Israel a Jerusalén, replicando la decisión de Trump? ¿Casualidad que implementaran políticas migratorias brutales alineadas con Washington?
No. Es coordinación religiosa traducida en lealtad geopolítica.
La Nueva Reforma Apostólica: Conquistando las Siete Montañas
Si Capitol Ministries es la élite, la Nueva Reforma Apostólica (NAR por sus siglas en inglés) es el movimiento de masas. Y es, sin exageración, uno de los fenómenos religiosos más peligrosos de nuestro tiempo.
La NAR promueve el "Mandato de las Siete Montañas": la idea de que los cristianos (de su tipo específico de cristianismo) deben conquistar y dominar siete esferas de la sociedad:
Familia (oposición al matrimonio igualitario, control sobre educación sexual)
Religión (dominio sobre otras denominaciones)
Gobierno (teocracia apenas disfrazada)
Artes (censura de contenido "inmoral")
Negocios (capitalismo santificado)
Educación (creacionismo, revisión histórica)
Medios (control de narrativas)
Esto no es cristianismo. Es fascismo cristiano. Es la idea de que una interpretación específica del cristianismo debe dominar cada aspecto de la vida pública y privada.
Y funcionó en Estados Unidos. La NAR fue fundamental para movilizar votantes evangélicos detrás de Donald Trump, un hombre que difícilmente encarna valores cristianos tradicionales. Pero no importaba, porque Trump prometió darles las "montañas". Y lo hizo: jueces conservadores en la Corte Suprema, prohibición del ab**to, políticas anti-LGBT+, todo empaquetado como "victoria cristiana".
Ahora están exportando ese modelo a América Latina con una eficacia aterradora.
Brasil: El Laboratorio Perfecto
Si quieren ver el futuro distópico de esta estrategia, miren Brasil.
Brasil es el mayor país católico del mundo. O lo era. Ahora, más del 30% de su población es evangélica, y ese porcentaje crece exponencialmente. La Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD) y la Asamblea de Dios no son solo instituciones religiosas; son imperios mediáticos, económicos y políticos.
La IURD es dueña de Rede Record, la segunda mayor cadena de televisión del país. Imaginen eso: una iglesia que controla noticiarios, novelas, programas de entretenimiento, moldeando la opinión pública de millones. No predican en púlpitos; predican en prime time.
Jair Bolsonaro, ese personaje que dijo que "la dictadura brasileña erró al torturar y no matar", llegó al poder con el apoyo masivo de estas iglesias. Su lema "Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos" no era retórica vacía. Fue una declaración de intenciones teocráticas.
Bolsonaro declaró que "el Estado es cristiano" y que "las minorías deben inclinarse ante las mayorías". Nombró pastores evangélicos en posiciones clave. Desmanteló protecciones ambientales (bendecido por predicadores que llaman al ambientalismo "paganismo"). Atacó sistemáticamente a pueblos indígenas (ignorando completamente el Evangelio que dice amar al prójimo).
Y todo con la Biblia en una mano y la pi***la en la otra.
El modelo funcionó tan bien que se replicó. Guatemala eligió a Alejandro Giammattei con apoyo evangélico masivo. Costa Rica casi elige a un pastor evangélico como presidente. Perú tiene bancadas evangélicas poderosas. Colombia tiene iglesias megaconservadoras influenciando política pública.
La Analogía del Caballo de Troya (Pero al Revés)
Aquí está la ironía histórica más amarga: Estados Unidos está usando la misma estrategia que España usó para conquistarnos hace 500 años, solo que al revés.
Cuando los españoles llegaron, usaron el catolicismo para destruir nuestras religiones indígenas, justificar la esclavitud y consolidar el control colonial. La cruz llegó con la espada. Los sacerdotes bendecían las masacres. La Iglesia Católica fue cómplice de genocidio.
Pero la Iglesia Católica, con todos sus pecados históricos, eventualmente produjo figuras como Bartolomé de las Casas, que denunció la barbarie. Produjo la Teología de la Liberación, que se puso del lado de los oprimidos. Produjo a Monseñor Romero, asesinado por decir la verdad.
Entonces Estados Unidos decidió que esa Iglesia era peligrosa y había que reemplazarla.
El nuevo evangelio pentecostal llegó no con espadas, sino con sonrisas, con músicos de rock cristiano, con predicadores carismáticos, con promesas de prosperidad. Llegó con ayuda humanitaria después de terremotos y huracanes (mientras la CIA desestabilizaba gobiernos en las sombras). Llegó como liberación de la "religión tradicional aburrida".
Y conquistó. Barrio por barrio. Alma por alma. Voto por voto.
La Trampa Perfecta: Colonización que se Siente como Salvación
Lo más diabólico de esta operación es que las víctimas la celebran. La gente que está siendo colonizada ideológicamente cree que está siendo salvada espiritualmente.
Piensen en la genialidad perversa de esto:
Un campesino salvadoreño que vota por políticas que benefician a corporaciones estadounidenses cree que está votando "cristiano"
Una madre hondureña que apoya leyes migratorias brutales cree que está defendiendo "valores familiares"
Un joven brasileño que se opone a derechos LGBT+ cree que está "protegiendo la sociedad"
Todos ellos, sin saberlo, están ejecutando la agenda geopolítica de Washington
Y lo hacen voluntariamente. Alegremente. Con himnos de alabanza.
No necesitas marines cuando tienes pastores. No necesitas golpes de Estado cuando puedes ganar elecciones democráticas con votos evangélicos organizados. No necesitas dictaduras militares cuando puedes tener democracias teocráticas que legislan exactamente lo que quieres.
Es colonización 2.0. Actualizada para el siglo XXI. Y es muchísimo más efectiva que cualquier intervención militar porque las víctimas defienden a sus colonizadores pensando que defienden a Dios.
El Costo: Almas Vendidas, Naciones Hipotecadas
Entonces, ¿cuál es el resultado neto de todo esto?
Culturalmente: Hemos reemplazado siglos de identidad católica mestiza con un protestantismo anglosajón que nos enseña a despreciar nuestras propias raíces
Políticamente: Hemos entregado nuestra soberanía legislativa a organizaciones extranjeras que coordinan nuestras leyes con las de Washington
Económicamente: Hemos santificado un sistema capitalista que nos mantiene como proveedores de materias primas y mano de obra barata
Espiritualmente: Hemos convertido la fe en un mecanismo de control social donde Dios quiere que seas pobre y obediente (a pesar de que te prometen prosperidad)
Y lo peor: hemos criminalizado la compasión cristiana genuina.
Porque cuando la Iglesia Católica, con todos sus defectos, decía "den de comer al hambriento, den de beber al sediento, acojan al extranjero", estaba siendo fiel al Evangelio. Cuando Monseñor Romero decía "cese la represión", estaba siendo profeta.
Pero el nuevo evangelio dice: "El pobre es pobre porque le falta fe. El inmigrante es invasor. El ambientalista es pagano. El que cuestiona el sistema es comunista. Y todos ellos son enemigos de Dios."
Conclusión: Conquistados por Partida Doble
América Latina ha sido conquistada.
La identidad hispanoamericana fue un modelo católico, donde se buscó el mestizaje con el nativo originario, donde se prohibió la esclavitud de nativos. Donde nacimos como un proyecto histórico universal. Fue un encuentro y una evolución violenta, es vedad.
La Iglesia Católica siempre fue de contrastes, sin embargo, la dignidad humana siempre fue la prioridad y en el siglo XX y XXI esa solidaridad católica con los más necesitados incomodó a Washington.
Llegaron los "cristianos" nos llegaron con sonrisas, biblias y dólares. Nos están imponiendo el evangelicalismo estadounidense para destruir nuestra autonomía y justificar nuestra subordinación. Y la mayoría ni siquiera se da cuenta.
Esta es la victoria perfecta: una conquista que la víctima agradece.
Cuando Nelson Rockefeller recomendó en 1969 que había que reemplazar a los católicos latinoamericanos por "otro tipo de cristianos", no estaba proponiendo una campaña de evangelización. Estaba proponiendo una operación de dominación cultural disfrazada de misión espiritual.
Y funcionó. Dios mío, cómo funcionó.
Hoy, millones de latinoamericanos oran en iglesias fundadas con dinero de Washington, votan según directivas coordinadas desde think tanks de Virginia, y creen que el modelo estadounidense de capitalismo salvaje es el diseño divino para la humanidad.
La religión no es el opio del pueblo. En manos de un imperio, es algo mucho más peligroso: es el imperio mismo, inoculado directamente en el alma, donde ninguna revolución puede alcanzarlo.
Y mientras tanto, los televangelistas vuelan en jets privados, los políticos evangélicos legislan contra los pobres que dicen representar, y Capitol Ministries abre una nueva sede en otro parlamento latinoamericano.
Amén, dice el conquistado. Aleluya, responde el conquistador.
Y el Dios verdadero —ese que dijo "bienaventurados los pobres" y que expulsó a los mercaderes del templo— observa en silencio esta profanación de Su nombre para propósitos imperiales.
La pregunta que nos queda es devastadora: ¿Cuándo despertaremos de este trance colectivo? ¿O ya es demasiado tarde?
Para profundizar en cómo la fe verdadera ha sido manipulada a través de la historia, te invitamos a visitar nuestro canal: https://www.youtube.com/
Porque conocer la historia es el primer paso para no repetirla. Y conocer la verdad, como dijo Cristo, nos hará libres. Incluso si esa verdad duele como el in****no.
Referencias Bibliográficas
• Flores Borda, G. (2022). “¿Jehová en campaña?” Algunas coincidencias en torno al uso de la religión evangélica durante las campañas políticas de los Estados Unidos y Latinoamérica. Discursos del Sur, (9).
• Gorraiz López, G. (2019). Francisco, la CIA y las Iglesias Evangélicas en América Latina. América Latina en Movimiento.
• Pastor Gómez, M. L. (2018). El evangelismo en América Latina, un poder creciente. El caso de Brasil. Documento de Análisis 42/2018. Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE).
• Pozzi, P. A. (2007). Estados Unidos: la república teocrática. XI Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Universidad de Tucumán.
• Rockefeller, N. A. (1969). The Rockefeller Report on the Americas.
• Segnini, G., & Cordero, M. (2019). Líderes evangélicos amparados por la Casa Blanca exportan agenda fundamentalista a América Latina. Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP).
• Wikipedia. (s.f.). Evangelicalismo. Wikipedia, la enciclopedia libre.
• Wisconsin Watch. (2024). La génesis del nacionalismo cristiano: cómo la derecha religiosa llegó a influir en las elecciones de 2024. ́licas
01/22/2026
https://www.facebook.com/share/1Cq1js74MM/
Anoche en Davos, Suiza, el Primer Ministro canadiense Mark Carney pronunció lo que sospecho que quedará registrado en los libros de historia futura como un discurso que define una era. Es profundo, preciso y muy relevante para otras "Potencia Medias" como Australia, Brasil, India, México…
Aquí está el texto completo de ese discurso. Les insto a leerlo en su totalidad:
"Es un placer, y un deber, estar con ustedes en este punto de inflexión para Canadá y para el mundo.
Hoy hablaré sobre la ruptura del orden mundial, el fin de una bonita historia y el comienzo de una realidad brutal donde la geopolítica entre las grandes potencias no está sujeta a restricciones.
Pero también les planteo que otros países, particularmente las potencias medias como Canadá, no son impotentes. Tienen la capacidad de construir un nuevo orden que encarne nuestros valores, como el respeto a los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los estados.
El poder de los menos poderosos comienza con la honestidad.
Cada día se nos recuerda que vivimos en una era de rivalidad entre grandes potencias. Que el orden basado en reglas se está desvaneciendo. Que los fuertes hacen lo que pueden, y los débiles sufren lo que deben.
Esta máxima de Tucídides se presenta como inevitable: la lógica natural de las relaciones internacionales reafirmándose. Y enfrentados a esta lógica, existe una fuerte tendencia a que los países se acomoden para salir adelante. A adaptarse. A evitar problemas. A esperar que la sumisión compre seguridad.
No lo hará.
Entonces, ¿cuáles son nuestras opciones?
En 1978, el disidente checo Václav Havel escribió un ensayo llamado El poder de los sin poder. En él, hizo una pregunta simple: ¿cómo se sostenía el sistema comunista?
Su respuesta comenzó con un tendero. Cada mañana, este comerciante coloca un cartel en su escaparate: "¡Proletarios del mundo, uníos!". Él no se lo cree. Nadie se lo cree. Pero coloca el cartel de todos modos: para evitar problemas, para señalar sumisión, para salir adelante. Y porque cada tendero en cada calle hace lo mismo, el sistema persiste.
No solo a través de la violencia, sino a través de la participación de la gente común en rituales que en privado saben que son falsos.
Havel llamó a esto "vivir dentro de la mentira". El poder del sistema no proviene de su verdad, sino de la voluntad de todos de actuar como si fuera verdadera. Y su fragilidad proviene de la misma fuente: cuando incluso una persona deja de actuar, cuando el tendero quita su cartel, la ilusión comienza a resquebrajarse.
Es hora de que empresas y países quiten sus carteles.
Durante décadas, países como Canadá prosperaron bajo lo que llamamos el orden internacional basado en reglas. Nos unimos a sus instituciones, elogiamos sus principios y nos beneficiamos de su previsibilidad. Podíamos perseguir políticas exteriores basadas en valores bajo su protección.
Sabíamos que la historia del orden internacional basado en reglas era parcialmente falsa. Que los más fuertes se eximirían cuando les conviniera. Que las reglas comerciales se hacían cumplir de manera asimétrica. Y que el derecho internacional se aplicaba con rigor variable según la identidad del acusado o de la víctima.
Esta ficción era útil, y la hegemonía estadounidense, en particular, ayudó a proveer bienes públicos: rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y apoyo a marcos para resolver disputas.
Así que colocamos el cartel en la ventana. Participamos en los rituales. Y en gran medida evitamos señalar las brechas entre la retórica y la realidad.
Este pacto ya no funciona.
Permítanme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición.
En las últimas dos décadas, una serie de crisis en finanzas, salud, energía y geopolítica dejaron al descubierto los riesgos de una integración global extrema.
Más recientemente, las grandes potencias comenzaron a usar la integración económica como arma. Los aranceles como palanca. La infraestructura financiera como coerción. Las cadenas de suministro como vulnerabilidades a explotar.
No se puede "vivir dentro de la mentira" del beneficio mutuo a través de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de tu subordinación.
Las instituciones multilaterales en las que confiaban las potencias medias —la OMC, la ONU, la COP—, la arquitectura de resolución colectiva de problemas, están muy disminuidas.
Como resultado, muchos países están sacando las mismas conclusiones. Deben desarrollar una mayor autonomía estratégica: en energía, alimentos, minerales críticos, finanzas y cadenas de suministro.
Este impulso es comprensible. Un país que no puede alimentarse, abastecerse de combustible o defenderse tiene pocas opciones. Cuando las reglas ya no te protegen, debes protegerte a ti mismo.
Pero seamos claros sobre a dónde conduce esto. Un mundo de fortalezas será más pobre, más frágil y menos sostenible.
Y hay otra verdad: si las grandes potencias abandonan incluso la pretensión de reglas y valores por la persecución sin obstáculos de su poder e intereses, las ganancias del "transaccionalismo" se vuelven más difíciles de replicar. Los hegemones no pueden monetizar continuamente sus relaciones.
Los aliados se diversificarán para cubrirse contra la incertidumbre. Comprarán seguros. Aumentarán sus opciones. Esto reconstruye la soberanía, una soberanía que una vez se basó en reglas, pero que estará cada vez más anclada en la capacidad de resistir la presión.
Como dije, esa gestión de riesgos clásica tiene un precio, pero ese costo de la autonomía estratégica, de la soberanía, también puede compartirse. Las inversiones colectivas en resiliencia son más baratas que si cada uno construye su propia fortaleza. Los estándares compartidos reducen la fragmentación. Las complementariedades son de suma positiva.
La pregunta para las potencias medias, como Canadá, no es si adaptarse a esta nueva realidad. Debemos hacerlo. La pregunta es si nos adaptamos simplemente construyendo muros más altos o si podemos hacer algo más ambicioso.
Canadá estuvo entre los primeros en escuchar la llamada de atención, lo que nos llevó a cambiar fundamentalmente nuestra postura estratégica.
Los canadienses saben que nuestra antigua y cómoda suposición de que nuestra geografía y membresías en alianzas conferían automáticamente prosperidad y seguridad ya no es válida.
Nuestro nuevo enfoque se basa en lo que Alexander Stubb ha denominado "realismo basado en valores" o, dicho de otro modo, aspiramos a ser principios y pragmáticos.
Principistas en nuestro compromiso con valores fundamentales: soberanía e integridad territorial, la prohibición del uso de la fuerza excepto cuando sea coherente con la Carta de la ONU, respeto a los derechos humanos.
Pragmáticos al reconocer que el progreso a menudo es incremental, que los intereses divergen, que no todos los socios comparten nuestros valores. Nos involucramos de manera amplia, estratégica, con los ojos abiertos. Afrontamos activamente el mundo tal como es, no esperamos un mundo que deseamos que sea.
Canadá está calibrando nuestras relaciones para que su profundidad refleje nuestros valores. Estamos priorizando un compromiso amplio para maximizar nuestra influencia, dada la fluidez del orden mundial, los riesgos que esto plantea y lo que está en juego para lo que viene después.
Ya no confiamos solo en la fuerza de nuestros valores, sino también en el valor de nuestra fuerza.
Estamos construyendo esa fuerza en casa.
Desde que mi gobierno asumió el cargo, hemos reducido los impuestos sobre la renta, las ganancias de capital y la inversión empresarial, hemos eliminado todas las barreras federales al comercio interprovincial y estamos acelerando un billón de dólares de inversión en energía, IA, minerales críticos, nuevos corredores comerciales y más.
Duplicaremos nuestro gasto en defensa para 2030 y lo hacemos de manera que construya nuestras industrias nacionales.
Nos estamos diversificando rápidamente en el exterior. Hemos acordado una asociación estratégica integral con la Unión Europea, incluida la adhesión a SAFE, los acuerdos de adquisición de defensa de Europa.
Hemos firmado otros doce acuerdos comerciales y de seguridad en cuatro continentes en los últimos seis meses.
En los últimos días, hemos concluido nuevas asociaciones estratégicas con China y Qatar.
Estamos negociando pactos de libre comercio con India, ASEAN, Tailandia, Filipinas, Mercosur.
Para ayudar a resolver problemas globales, buscamos una geometría variable: diferentes coaliciones para diferentes temas, basadas en valores e intereses.
Sobre Ucrania, somos un miembro central de la Coalición de los Dispuestos y uno de los mayores contribuyentes per cápita a su defensa y seguridad.
Sobre la soberanía ártica, estamos firmemente con Groenlandia y Dinamarca y apoyamos plenamente su derecho único a determinar el futuro de Groenlandia. Nuestro compromiso con el Artículo 5 es inquebrantable.
Trabajamos con nuestros aliados de la OTAN (incluidos los 8 Nórdicos Bálticos) para asegurar aún más los flancos norte y oeste de la alianza, incluso a través de las inversiones sin precedentes de Canadá en radar de largo alcance, submarinos, aviones y tropas en tierra. Canadá se opone firmemente a los aranceles sobre Groenlandia y pide conversaciones centradas para lograr los objetivos compartidos de seguridad y prosperidad para el Ártico.
En el comercio plurilateral, promovemos esfuerzos para construir un puente entre la Asociación Transpacífica y la Unión Europea, creando un nuevo bloque comercial de 1.500 millones de personas.
Sobre minerales críticos, estamos formando clubes de compradores anclados en el G7 para que el mundo pueda diversificarse lejos de suministros concentrados.
Sobre IA, cooperamos con democracias afines para asegurar que al final no nos veamos forzados a elegir entre hegemones e hiperescaladores.
Esto no es multilateralismo ingenuo. Tampoco es confiar en instituciones disminuidas. Es construir las coaliciones que funcionan, tema por tema, con socios que comparten suficiente terreno común para actuar juntos. En algunos casos, será la gran mayoría de las naciones.
Y es crear una densa red de conexiones a través del comercio, la inversión, la cultura, de la que podamos valernos para futuros desafíos y oportunidades.
Las potencias medias deben actuar juntas porque si no estás en la mesa, estás en el menú.
Las grandes potencias pueden permitirse ir solas. Tienen el tamaño del mercado, la capacidad militar, el poder para dictar términos. Las potencias medias no. Pero cuando solo negociamos bilateralmente con un hegemón, negociamos desde la debilidad. Aceptamos lo que se nos ofrece. Competimos entre nosotros para ser los más complacientes.
Esto no es soberanía. Es la representación de la soberanía mientras se acepta la subordinación.
En un mundo de rivalidad entre grandes potencias, los países intermedios tienen una opción: competir entre ellos por el favor o unirse para crear un tercer camino con impacto.
No debemos permitir que el ascenso del poder duro nos ciegue al hecho de que el poder de la legitimidad, la integridad y las reglas seguirá siendo fuerte, si elegimos ejercerlo juntos.
Lo que me lleva de vuelta a Havel.
¿Qué significaría para las potencias medias "vivir en la verdad"?
Significa nombrar la realidad. Dejar de invocar el "orden internacional basado en reglas" como si aún funcionara como se anuncia. Llamar al sistema por lo que es: un período de intensificación de la rivalidad entre grandes potencias, donde los más poderosos persiguen sus intereses usando la integración económica como arma de coerción.
Significa actuar consistentemente. Aplicar los mismos estándares a aliados y rivales. Cuando las potencias medias critican la intimidación económica desde una dirección pero guardan silencio cuando proviene de otra, estamos manteniendo el cartel en la ventana.
Significa construir lo que decimos creer. En lugar de esperar a que se restaure el viejo orden, crear instituciones y acuerdos que funcionen como se describe.
Y significa reducir el poder que permite la coerción. Construir una economía doméstica fuerte siempre debe ser la prioridad de cada gobierno. La diversificación internacional no es solo prudencia económica; es el fundamento material para una política exterior honesta. Los países se ganan el derecho a posturas principistas reduciendo su vulnerabilidad a las represalias.
Canadá tiene lo que el mundo quiere. Somos una superpotencia energética. Tenemos vastas reservas de minerales críticos. Tenemos la población más educada del mundo. Nuestros fondos de pensiones están entre los inversores más grandes y sofisticados del mundo. Tenemos capital, talento y un gobierno con la inmensa capacidad fiscal para actuar con decisión.
Y tenemos los valores a los que muchos otros aspiran.
Canadá es una sociedad pluralista que funciona. Nuestra plaza pública es ruidosa, diversa y libre. Los canadienses siguen comprometidos con la sostenibilidad.
Somos un socio estable, confiable, en un mundo que es cualquier cosa menos eso, un socio que construye y valora las relaciones a largo plazo.
Canadá tiene algo más: un reconocimiento de lo que está sucediendo y una determinación de actuar en consecuencia.
Entendemos que esta ruptura exige algo más que adaptación. Exige honestidad sobre el mundo tal como es.
Estamos quitando el cartel de la ventana.
El viejo orden no va a volver. No deberíamos llorarlo. La nostalgia no es una estrategia.
Pero a partir de la fractura, podemos construir algo mejor, más fuerte y más justo.
Esta es la tarea de las potencias medias, que tienen más que perder en un mundo de fortalezas y más que ganar en un mundo de cooperación genuina.
Los poderosos tienen su poder. Pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de nombrar la realidad, de construir nuestra fuerza en casa y de actuar juntos.
Ese es el camino de Canadá. Lo elegimos abierta y confiadamente.
Y es un camino abierto a cualquier país dispuesto a tomarlo con nosotros."
....
La Política de los Afectos: Potencia de Actuar, Trauma Histórico y la Encrucijada Civilizatoria
Introducción: La Peste Geopolítica y la Batalla por la Potencia de Actuar
Cuando Gilles Deleuze advirtió sobre un mundo que nos comunica "afectos tristes", describió no solo un malestar psicológico, sino la neurobiología del orden internacional contemporáneo. La rivalidad entre grandes potencias, la weaponización (utilización como arma) de la interdependencia y el espectáculo depredador de la geopolítica moderna son máquinas generadoras de afectos tristes a escala civilizatoria, disminuyendo colectivamente nuestra potentia agendi o potencia de actuar. En este contexto, los discursos de Mark Carney y la praxis de Jacinda Ardern no son solo estrategias políticas alternativas, sino experimentos radicalmente distintos en inmunología psíquica colectiva. Uno busca construir fortalezas contra la peste; el otro, sanar la herida que nos hace vulnerables a ella.
I. La Lógica Kurgan: El Código Genético de la Dominación Patriarcal-Estatal
Antes de profundizar en el trauma histórico, debemos definir la lógica kurgan, concepto fundamental que atraviesa este análisis. Los kurganes son túmulos funerarios de las culturas esteparias que se expandieron desde las estepas póntico-caspianas hace aproximadamente 6.000 años. Pero más que una referencia arqueológica, la "lógica kurgan" representa el patrón civilizatorio fundacional del patriarcado guerrero que hoy domina nuestras estructuras políticas.
Esta lógica se caracteriza por:
1. La domesticación como dominio: Primero del caballo (movilidad bélica superior), luego de las mujeres (control reproductivo) y finalmente de los territorios. La domesticación no es cuidado, sino expropiación de la agencia ajena para el beneficio del dominador.
2. El saqueo como motor económico: La acumulación primitiva mediante la rapiña sustituye a la producción comunitaria. La riqueza se mide por lo que se puede tomar, no por lo que se puede crear en cooperación.
3. La ritualización de la propiedad absoluta: Los sacrificios humanos en los túmulos (esposas, esclavos enterrados vivos con el guerrero) no eran actos de honor, sino performances de propiedad que trascendían la muerte. El cuerpo del otro como posesión desechable.
4. La verticalización jerárquica: Surge la casta guerrera masculina como estrato dominante, institucionalizando la desigualdad como orden "natural".
Esta lógica no quedó en las estepas. Fue el virus civilizatorio que infectó sucesivos órdenes sociales, mutando en el Estado patriarcal, el colonialismo, el capitalismo extractivo y la geopolítica depredadora contemporánea. Es el código operativo no consciente que estructura lo que hoy llamamos "realismo" en relaciones internacionales.
II. La Herida Originaria: El Trauma Fundacional del Estado Patriarcal
La lógica kurgan instauró lo que Franz Ruppert identificaría como la tríada fatal a nivel civilizatorio:
1. No ser deseado: Los pueblos conquistados, los modos de vida comunitarios, la conexión simbiótica con la tierra dejan de ser legítimos en el nuevo orden.
2. No ser amado: La relación se sustituye por la dominación; el cuidado por la extracción.
3. No ser protegido: El Estado protege la propiedad, no la vida; la acumulación, no la reproducción.
Este trauma originario generó, siguiendo el modelo de Ruppert, una fragmentación psicosocial masiva:
· La Parte Sana Civilizatoria: Representada por los resabios de lógicas del cuidado, las prácticas comunitarias que sobrevivieron, la biología del amor que persiste.
· La Parte Traumatizada Histórica: Donde se encapsula el terror de milenios de conquista, la rabia de la expropiación, el dolor del genocidio.
· Las Estrategias de Supervivencia Sistémicas: Hipervigilancia geopolítica, acumulación compulsiva, desconexión emocional institucionalizada.
III. El Cuerpo Geopolítico Lleva la Cuenta: La Neurocepción Distorsionada del Sistema Internacional
La teoría polivagal de Stephen Porges nos ofrece una metáfora poderosa: el sistema internacional tiene su propia neurocepción distorsionada. Tras siglos de lógica kurgan, percibe el mundo como inherentemente amenazante, operando predominantemente desde:
· El estado simpático de lucha/huida: La carrera armamentista, las sanciones como arma, la retórica belicista, la ansiedad estratégica crónica.
· El estado vagal dorsal de colapso: La apatía ante crisis globales como el cambio climático, la desconexión burocrática, la resignación fatalista.
Como señala Bessel van der Kolk, "el cuerpo lleva la cuenta". El cuerpo político colectivo lleva la cuenta en sus instituciones rígidas, en sus rituales vacíos de significado (los "carteles en la ventana" de Carney), en su hipervigilancia securitaria. La energía social, nuestra potencia de actuar colectiva, se agota en mantener estos estados defensivos, dejando poco espacio para la creatividad política, la cooperación genuina o la construcción de futuros compartidos.
IV. La Clausura Operacional Violada: El Trauma Transgeneracional de la Conquista
Humberto Maturana y Francisco Varela nos enseñan que un sistema vivo mantiene una clausura operacional, autoproduciéndose. La violación autopoiética del trauma colonial sigue operando hoy. Los "Órdenes del Amor" que Bert Hellinger identifica en los sistemas familiares tienen su equivalente en los órdenes civilizatorios:
· Pertenencia violada: Pueblos enteros excluidos del relato oficial, memorias suprimidas.
· Jerarquía distorsionada: La superioridad civilizatoria como mandato inconsciente.
· Desequilibrio sistémico: La deuda histórica nunca reconocida ni compensada.
Este desorden genera lealtades invisibles transgeneracionales. Como sugiere la epigenética del trauma, las marcas de la conquista no son solo culturales, sino biológicas, transmitiéndose a través de generaciones tanto en los descendientes de víctimas como de victimarios. Rita Segato lo expresa claramente: la violencia patriarcal es un "crímen expresivo" destinado a comunicar y reforzar jerarquías. La geopolítica actual, con sus performances de dominio, es la continuación de este ritual traumático.
V. Carney: Administrando la Neurosis Sistémica desde la Lógica Kurgan Adaptada
El diagnóstico de Carney es impecable desde esta perspectiva: reconoce que estamos en medio de una ruptura autopoiética del orden liberal. Su respuesta, sin embargo, es fundamentalmente una estrategia de supervivencia dentro del sistema traumatizado. Propone:
· Fortalecer las defensas del ego estatal: Autonomía estratégica, resiliencia nacional.
· Negociar desde la hipervigilancia calculada: Realismo basado en valores.
· Formar alianzas desde la desconfianza administrada: Geometría variable, ojos abiertos.
Es la terapia cognitivo-conductual aplicada a las relaciones internacionales: gestionar mejor los síntomas sin abordar el trauma subyacente. Carney quiere que Canadá y las potencias medias desarrollen "mejores estrategias de supervivencia" sin cuestionar la lógica depredadora que hace necesaria la supervivencia. Es un proyecto de adaptación inteligente a la neurosis sistémica, no de curación.
Notablemente, Carney acepta el marco kurgan de competencia por recursos pero intenta humanizarlo con valores liberales. Su llamado a "construir fuerza en casa" reproduce la lógica de la fortaleza, aunque busca compartir sus costos. Es la versión ilustrada del guerrero estepario: acumula recursos, teje alianzas estratégicas, pero mantiene intacta la premisa de que el mundo es un lugar peligroso donde solo los fuertes sobreviven.
VI. Ardern: El Intento de Reconexión Autopoiética más allá del Kurgan
Jacinda Ardern, en contraste, operó desde lo que podríamos llamar principios de terapia somática aplicada a la política, intentando trascender la lógica kurgan:
1. Crear seguridad neuroceptiva colectiva: Su presencia calmada después de Christchurch, sus transmisiones pandémicas desde casa, crearon las condiciones para que el sistema nervioso social accediera al estado de conexión y seguridad. Restauró temporalmente el circuito vagal ventral de la política.
2. Reintegrar las partes fragmentadas del cuerpo social: Al negarse a nombrar al terrorista, mantuvo el foco en las víctimas y la comunidad afectada. No dividió entre "nosotros" y "ellos", sino que tejió pertenencia inclusiva (simbolizada en el hiyab). Facilitó un "diálogo interno" nacional que permitió acción rápida y cohesionada.
3. Honrar los órdenes del amor en el espacio público: Reconoció el dolor sin instrumentalizarlo, honró a los mu***os sin espectáculo, y al renunciar, respetó los límites naturales del ciclo vital del liderazgo, desafiando la patología del guerrero sacrificial.
Ardern intentó, en esencia, aplicar la "biología del amor" de Maturana a la gestión del Estado. Su contrahegemonía del cuidado fue un experimento en restaurar la clausura operacional saludable del sistema político: uno que se autoproduce desde la conexión, no desde la defensa. Fue un acto de resistencia civilizatoria contra seis mil años de lógica kurgan.
VII. El Kurgan Moderno: Gaza como Performance del Trauma No Resuelto
La guerra en Gaza representa la actualización más cruda de la lógica kurgan en el siglo XXI. No es solo un conflicto geopolítico, es una performance ritual del sacrificio masivo donde:
· Los cuerpos palestinos son las "esposas sacrificadas" modernas: Deshumanizados, convertidos en símbolos desechables para afirmar dominio.
· La destrucción de hospitales y escuelas son los "túmulos contemporáneos": Monumentos al poder de aniquilar la vida reproductiva y el futuro.
· El espectáculo mediático justificador es el "ritual sacralizador": La narrativa que convierte el sacrificio en necesidad estratégica o legítima defensa.
Esta es la lógica kurgan industrializada, con bombas de precisión en lugar de espadas, pero con la misma mentalidad depredadora: el otro como objeto a dominar, poseer o eliminar. El trauma no resuelto de la conquista colonial se repite compulsivamente, transmitiendo afectos tristes a escala global.
VIII. La Síntesis Necesaria: Hacia una Inmunología Psíquica Geopolítica Post-Kurgan
La verdadera transformación para las potencias medias —y para la comunidad internacional— requiere superar la falsa dicotomía entre realismo y cuidado. Necesitamos una política informada por la ciencia del trauma y la neurobiología de la conexión.
Un "realismo del cuidado" enriquecido neurobiológicamente implicaría:
1. Reconocimiento del trauma histórico kurgan: Admitir que nuestras instituciones internacionales llevan el ADN de la dominación esteparia. La OMC, la ONU, el FMI no son neutrales: son estructuras diseñadas por y para la lógica del saqueo institucionalizado.
2. Diplomacia de la reparación neuroceptiva: Diseñar espacios diplomáticos que activan seguridad relacional, no alerta defensiva. Negociaciones en entornos que estimulan el sistema nervioso parasimpático (naturaleza, círculos de diálogo, rituales de conexión).
3. Políticas exteriores de reintegración: En lugar de la división binaria (aliados/enemigos), reconocer el trauma múltiple en conflictos. Una política exterior canadiense verdaderamente transformadora buscaría sanar, no explotar, las fracturas coloniales heredadas.
4. Soberanía como interdependencia cuidada: Redefinir la autonomía estratégica no como fortaleza aislada, sino como capacidad de contribuir y recibir cuidado en redes internacionales resilientes. La verdadera seguridad surge de la confianza, no del muro.
5. Cultivar la tríada sanadora en la cultura política: Amor (como biología de la aceptación del otro), Humor (como antídoto a la rigidez ideológica) y Poesía (como lenguaje para resimbolizar nuestro contrato social). Como dice el terapeuta del texto: "el truco no es apagar la alarma, sino aprender a diferenciar entre un incendio real y el humo de hace cuarenta años".
Del Ciclo Traumático Kurgan a la Fluidez Autopoiética
Mark Carney nos enseña a navegar inteligentemente un mundo gobernado por la lógica kurgan. Jacinda Ardern nos mostró que podemos comenzar a sanar esa lógica desde dentro de las instituciones. La neurobiología del trauma nos revela que ambas son necesarias, pero insuficientes por separado.
Las potencias medias están en una posición única para liderar este giro civilizatorio. Pueden, si se atreven, cultivar lo que podríamos llamar "neutralidad terapéutica geopolítica": la capacidad de contener los afectos tristes del sistema sin identificarse con ellos, facilitando procesos de reconexión autopoiética.
El verdadero poder en el siglo XXI no se medirá por la altura de los muros, sino por la capacidad de afectar y ser afectado por alegrías compartidas. No por la resistencia al contagio de afectos tristes, sino por la generación de epidemias de afectos alegres que aumenten nuestra potencia colectiva de actuar.
“Ojalá no se te pase la vida sin el gusto de conocerte".
A nivel civilizatorio, este conocimiento implica reconocer el kurgan en nuestro interior colectivo—esas estructuras mentales y políticas que normalizan la dominación como "realismo"—y atrevernos a reorganizarnos desde la biología del amor. En esa batalla neurobiológica, somática y política reside la posibilidad de un futuro que no sea simplemente la repetición traumática del pasado, sino el florecimiento de algo genuinamente nuevo: una política post-kurgan.
Humberto Del Pozo López
Click here to claim your Sponsored Listing.