16/12/2024
En honor a quien supo dirigir la melodía de nuestras vidas.
La Promoción JEGD 2022 de la UEE Betania II se une en un solo sentir para rendir homenaje a un hombre que dejó una huella indeleble en nuestros corazones: el querido Prof. Isaías Tavo Beyuma .
Hoy, las palabras parecen no alcanzar para llenar el vacío que deja su partida, pero aún así nos atrevemos a pronunciarlas, porque son el eco de nuestra gratitud, respeto y amor.
Profesor Isaías ,
Damos gracias a Dios por habernos permitido conocerlo y aprender de usted. Nos enseñó que la música no es solo un conjunto de notas, sino la manera en que tejemos la vida misma: con esfuerzo, armonía y amor. Usted convirtió cada lección en una canción y cada corrección en un acto de cariño. Nos enseñamos a escuchar el corazón del otro ya ver la belleza incluso en los silencios.
Hoy recordamos sus clases, donde las guitarras afinaban más que melodías, afinaban almas. Usted no solo fue nuestro maestro, también fue un padre, un guía y un ejemplo de valentía. Siendo un padre, su amor fue doble, su sacrificio inmenso, y su fe en Dios. A través de su entrega diaria, nos mostró que el amor verdadero siempre encuentra un camino para darse cuenta por completo.
Nos duele saber que no tuvimos más tiempo para decirle todo lo que significó en nuestras vidas. Nos gustaría haberle dicho más veces:
"Gracias, profe, por no rendirse, por confiar en nosotros, por ver en cada uno de sus alumnos un potencial que a veces ni nosotros mismos veíamos. Gracias por enseñarnos que, con fe y disciplina, incluso Las melodías más difíciles se vuelven posibles.”
A su querida familia, queremos decirles que entendemos el dolor que llevan en el alma. También compartimos este momento de tristeza porque sentimos que una parte de nosotros también se ha ido. Oramos para que el Señor, en Su infinita bondad, los sostenga y llene sus corazones de consuelo y paz. Como dice la Escritura en Salmo 34:18 :
"El Señor está cerca de los quebrantados de corazón y salva a los de espíritu abatido."
Hoy nos despedimos, profe , pero su legado nunca se apagará. Cada vez que una guitarra suena con dulzura, cada vez que un coro cante con alegría, lo recordaremos. Usted nos dejó una herencia que no se ve, pero que se siente: amor por la vida, amor por los demás, y amor por Dios.
Nos queda la esperanza de que un día volveremos a encontrarnos, en ese coro celestial donde usted, con su sonrisa y voz inigualable, dirigirá una melodía de eternidad. Hasta entonces, su memoria seguirá viva en cada uno de nosotros, como la más hermosa de las canciones.
¡Gracias, profe, por todo!
¡Su música y su amor vivirán por siempre en nuestros corazones!