17/07/2026
Durante la dinastía Jin Occidental (西晋), hubo un emperador llamado Sima Zhong (司马衷 259-307), conocido póstumamente como Emperador Hui de Jin (晋惠帝). Este monarca no era malvado, pero sí extremadamente ingenuo y desconectado de la realidad, hasta el punto de que muchos historiadores lo consideran intelectualmente limitado.
Un año, una gran hambruna asoló el imperio. Las cosechas se perdieron, los campos se secaron y el pueblo sufrió terriblemente. En las provincias afectadas, la gente moría de inanición por miles. Los funcionarios locales, desesperados, enviaron informes urgentes a la capital, describiendo la tragedia: familias enteras vagaban sin comida, los niños lloraban de hambre y la corteza de los árboles y la hierba ya no bastaban para sobrevivir.
El emperador Hui, al leer estos informes, se sintió preocupado y perplejo. Frunció el ceño y preguntó a sus ministros: ¿Por qué no comen sopa de arroz con carne? (何不食肉糜?Pinyin: Hé bù shí ròu mí)
Su pregunta no nació de la crueldad, sino de la más absoluta ignorancia. Los ministros quedaron mudos. No sabían si reír, llorar o explicarle al emperador que el pueblo no tenía carne porque no tenía ni con qué comprar grano. Pero al ver la sinceridad en su rostro, comprendieron que no podía entender la miseria del mundo real.
Esta anécdota quedó registrada en los libros de historia como un símbolo de la desconexión entre el poder y el sufrimiento popular. Con el tiempo, la frase “何不食肉糜”(¿Por qué no comen sopa de arroz con carne?) se convirtió en un proverbio chino que se usa para señalar a quienes, desde su privilegio o ignorancia, dan consejos absurdos e insensibles ante problemas graves, sin comprender la verdadera realidad de los demás.