28/01/2026
Ecocidio
La Patagonia arde
como un pulmón cansado
que ya no logra tomar aire.
No es solo fuego:
es indiferencia sostenida,
es silencio cómplice,
es la herida abierta de un territorio
al que se le negó cuidado.
Duele la tierra quemada,
pero duele más la mirada que se corre,
la empatía ausente,
la normalización del desastre
como si no estuviéramos respirando
el mismo humo.
Este ecocidio no ocurre lejos.
Ocurre en el cuerpo colectivo,
en el aire que compartimos,
en la memoria de los árboles
y en la sangre de quienes aún sienten.
Argentina sangra por el sur
y muchos eligen no verlo.
Pero la tierra no olvida,
el fuego no es neutro,
y la indiferencia también mata.
Nombrar este dolor
es un acto de amor y resistencia.
Porque somos naturaleza.
Porque cuando un pulmón se quema,
todo el cuerpo enferma.