30/09/2026
Nombrar bien importa, y a veces no sabemos por qué una palabra está mal aunque la hayamos escuchado toda la vida. Te explico cada una:
"Discapacitado" pone la discapacidad como lo único que define a la persona. "Persona con discapacidad" la pone primero a ella, y la discapacidad es una característica más, no toda su identidad.
"No vidente" es un término que se usa en medicina, no en el trato cotidiano. Se dice persona ciega, sin vueltas.
"Sordomudo" asume que las personas sordas no pueden hablar. Pero la mayoría sí puede: lo que no tienen es audición, no voz. Se dice persona sorda.
"Está postrado en una silla de ruedas" suena a que la silla la limita. Para quien la usa, es al revés: la silla es lo que le da movilidad. Por eso se dice usuario de silla de ruedas.
"Sufre" una discapacidad la muestra como una tragedia constante. Se dice tiene una discapacidad, como quien tiene otra característica cualquiera.
"Capacidades diferentes" quiere sonar más amable, pero no dice nada concreto (todos tenemos capacidades diferentes a algo). Se dice discapacidad, y no pasa nada por nombrarla.
Tampoco hace falta decirle "angelito" ni "un ejemplo de superación" solo por existir, ni hacer todo por ella sin preguntar si necesita ayuda. Eso también es una forma de no verla como una persona capaz.
Y lo más importante de todo: llamala por su nombre. No es "el/la de la discapacidad". Es una persona con nombre propio.
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