13/12/2019
En función de su experiencia como Director del Hospital de Niños Ricardo Gutierrez, Dr. Enrique Foster II había observado el gran número de pequeños indefensos, minados por la gran cantidad de enfermedades que los devoran y ante las cuáles sus débiles existencias tiemblan y se doblegan.
Madres en llanto que llevando en sus brazos sus pequeños hijos entraban en el concierto de la vida y empezaban a sentir los efectos de las numerosas espinas que en ella se encuentran.
En el trabajo antes mencionado, Dr. Foster sigue al niño en la evolución de su vida, desde su concepción en el seno materno, hasta la pubertad, ya preparado para ser adulto, luego de haber salido victorioso en los múltiples combates que habrá tenido que librar en su infancia con las enfermedades propias de esa etapa de la vida.
Enrique Foster hacía referencia a la gran división durante la infancia según la clase social a que pertenecían los niños y el medio en el cual se desarrollan.
Los hijos de los ricos y los hijos de los pobres, los primeros, rodeados de todos los cuidados y solicitudes que puede proporcionar el dinero junto al amor de la madre y los segundos, solo alimentados por este amor y desarrollándose en medios nocivos para su salud, envueltos por todas partes por esa multitud de seres patógenos existentes en el medio exterior y que acechan toda oportunidad para producir sus efectos destructivos.
Sin embargo, todos merecen una alimentación competente y bien reglamentada para que su aparato digestivo no se resienta.
Dr. Enrique Foster examinando un niño en 1905.
11/10/2019