Escatología Bíblica

Página sobre profecía bíblica, claramente designada a la enseñanza de la fe dispensacional landmark

Funcionando como de costumbre

27/05/2024

Devocional 9 (adaptado)

“Con mi alma te he deseado en la noche; y en tanto que dure mi espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; pues luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia”. Isaías 26:9

El deseo a Dios, el anhelo de buscar a Dios temprano, es evidencia del compromiso y amor que tenemos a Él. Un novio no solo madruga, ¡anhela quedarse con su novia más tiempo! Cuando amamos a Dios, anhelamos estar con Él. Pero es cada vez más común el desinterés de relacionarse con Dios. Llegar tarde al culto y salir temprano, son evidentemente hechos comprobables de que no se ama a Dios. Muchos, que viven mal, evitan la Cena del Señor, aunque asisten a todos los demás cultos; la mayoría solamente acude al culto de la mañana. ¡Qué mal que estamos!

Una persona no quiere alejarse de su familia, y aunque la ven durante toda la semana, y aunque se llaman y conversan, siempre buscan un tiempo de relación más extenso. Pero no pasa así con Dios en muchas personas. Muchos no quieren más cultos ni tampoco relacionarse con los hermanos de la iglesia. ¡Qué triste situación!

Sospecho que muchos quizá ponen excusas a sus horarios de trabajo, su cansancio, sus estudios. Algunos llegan a la reunión del Señor con el tiempo bien calculado para evitar toda la primera parte (las lecturas, los cantos, las oraciones) y llegar directo al sermón; no quieren adorar, no quieren estar.

El profeta Isaías nos hace pensar en nuestro compromiso y amor a Dios, y quiero compartirles algunos principios sobre la importancia de asistir a los diferentes cultos, y participar activamente de ellos.
Primero, demuestra tus prioridades auténticas. Es cierto que en la cultura latina el tiempo lo medimos diferente. Por ejemplo, hay lugares en donde llegar tarde se considera una falta de respeto. Entre los europeos, el que llega tarde tiene que pagar por ello perdiéndose parte de la cena, de la conversación, o de la junta. Pero en algunos países latinoamericanos es al revés. Los que son castigados son los que llegan temprano, y el que llega tarde se ofende si no lo esperaron. Pero seamos del país que seamos, la realidad es que cuando algo nos importa le damos el tiempo que merece. Si eres un aficionado al fútbol, te aseguro que procuras llegar antes de que comience el partido. porque entiendes la importancia que tienen los primeros cinco minutos en un evento. Si en tu trabajo te multan por llegar tarde, o te despiden al tercer retardo, te garantizo que pones tres alarmas por la mañana.

Lamentablemente el culto del domingo en la iglesia puede convertirse en una reunión opcional en donde asisto o no asisto, dependiendo de si dormí bien esa noche, si estoy cansado o no, si se me antoja hacer alguna otra cosa por la mañana, o si simplemente llegar temprano no me interesa.

Asistir a la congregación y hacerlo a tiempo demuestra que lo que es prioridad para Dios también lo es para mí. El culto de la iglesia es importante para Dios. Es verdad que la iglesia no es un lugar, y también es verdad que la iglesia son los miembros. ¡Pero esta es una terrible excusa para no asistir, o para llegar tarde! La palabra iglesia en el idioma original (ekklesia) tiene como significado primario: “reunión”, “asamblea”, o “congregación” (1ª Corintios 1:2; 11:18; 14:35). Por ejemplo, el reconocido léxico de Louw & Nida define ekklesia como “una congregación de cristianos, en donde se implica una membresía que interactúa”. En otras palabras, se espera de un cristiano que sea miembro de una iglesia local, en donde esté bajo un liderazgo bíblico (Fil. 1:1), en donde se predique la Palabra y se practiquen las ordenanzas. La iglesia es prioridad para Dios. Él mandó a su Hijo a morir por ella (Ef. 5:25). Asistir a la congregación y hacerlo a tiempo demuestra que lo que es prioridad para Dios también lo es para mí.

En segundo lugar, es una conversación con Dios. Siempre es incómodo llegar tarde a una conversación. Uno no sabe bien qué hacer, y normalmente permaneces en silencio por un tiempo mientras te ubicas sobre el tema del que se está hablando. La mayoría de las reuniones de adoración dominicales están diseñadas bajo el principio del diálogo. Este principio fue enfatizado por los Bautistas, que decían que el tiempo de adoración es un diálogo con Dios. Los pastores diseñaban la liturgia como si fuera una conversación con Dios. La reunión comienza con un llamado a adorar, en donde Dios nos llama por su Palabra y nosotros respondemos.

Debemos entender la importancia de las lecturas bíblicas que enfatizan que Dios nos habla. Los himnos y cantos somos nosotros hablándole a Él, adorándole, reconociendo su presencia. El sermón es Él hablándonos a nosotros por medio del siervo que Él ha llamado a pastorear. El tiempo de comunión es donde demostramos que somos miembros, que nos amamos y que nos aceptamos. La oración final es nosotros respondiendo a Dios y aceptando su Palabra. No llegues tarde a la conversación entre el pueblo con su Dios. Sé parte desde el principio.

¿Lo entiendes? Es un diálogo. Es una conversación. Toda la reunión es importante, desde el principio hasta el final. Es un serio malentendido pensar que la predicación es “la parte importante”. ¡Todo lo es! Ministros: incluso podemos sin querer alentar este pensamiento cuando decimos que las lecturas y los cantos son la preparación para el sermón. De cierta manera eso es cierto, pero es mucho más que eso. Es adoración en sí. Es escuchar su Palabra y responder a ella. Todo el culto es importante. No llegues tarde a la conversación entre el pueblo con su Dios. Sé parte desde el principio.

En tercer lugar, es una exhortación bíblica. Algunos se ponen incómodos cuando hablamos de los mandatos o exhortaciones bíblicas. Es correcto tenerle temor al legalismo, pero es incorrecto huir de los imperativos bíblicos. Si entendemos correctamente el Evangelio, nos daremos cuenta que Dios es el motor de nuestro actuar, tanto de los deseos como las acciones (Fil. 2:13), pero esta verdad no neutraliza nuestra responsabilidad humana (Fil. 2:14-15).

Pablo, en Hebreos, claramente indica que reunirse con la iglesia debe ser nuestro hábito: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca” (Heb. 10:25).

Una persona me dijo una vez que él venía solo esporádicamente a la congregación porque la Biblia decía que no debemos hacer una costumbre de reunirnos. Ese es un serio malentendido de la exhortación bíblica en Hebreos. El pasaje es claro: debemos congregarnos habitualmente, continuamente. El autor de Hebreos está amonestando a algunos creyentes que habían hecho una costumbre de faltar a la iglesia. Esta amonestación sigue vigente. Un verdadero servidor por lo menos se reúne en dos cultos semanales, y participa de todos los servicios especiales.

Es cierto, el mandato es a congregarnos, no necesariamente a llegar a tiempo a la reunión. Quizá alguien diga: “Yo siempre voy. Aunque llego tarde, ¡voy!”. Permítame sugerir que llegar a tiempo es un corolario razonable del mandato bíblico. Me cuesta mucho pensar que Pablo en Hebreos considerara llegar tarde como una buena costumbre. Tendremos que dejar eso a la conciencia de cada quien, pero vale la pena meditarlo.

Los pequeños cambios hacen una gran diferencia. Si batallas con llegar tarde, pregúntate qué debes hacer específicamente para que no se repita. Normalmente solo debes hacer pequeños cambios que hacen una gran diferencia. Déjame te doy algunos consejos prácticos:

1. No te acuestes tarde el sábado por la noche. La reunión del domingo debe ser tu prioridad, y desvelarte hará que estés cansado durante la reunión.

2. Pon tu alarma. El domingo no es el día para levantarse tarde. Pon tu alarma con suficiente tiempo. Pasa un tiempo orando por la mañana. Desayuna algo. Sal hacia la congregación con tiempo de sobra.

3. Haz un plan. Si siempre llegas 15 minutos tarde, tienes que salir 15 minutos antes de lo que normalmente lo haces. Así de sencillo. Es un cambio pequeño. Hará una gran diferencia. Puedes hacerlo.

4. Planifica descansar… después. El domingo es un día de reposo. No tiene que ser solamente un reposo espiritual. También puede ser físico. Haz un plan para descansar durante la tarde. Pasa tiempo con tu familia. ¡Disfruta el domingo!

5. A veces llegar tarde es inevitable. Hay cosas que pasan. Imprevistos. Pero ten cuidado de que se haga una costumbre. Reunirnos con la iglesia de Jesucristo es uno de los grandes privilegios del creyente. Recuerda que no hay iglesia perfecta. Deja de buscarla. A pesar de las imperfecciones que toda iglesia tiene, reunámonos a escuchar la Palabra, a hablar con Dios, y a exhortarnos unos a otros.

Si eres un verdadero servidor, estarás dispuesto a ser puntual y participar de todos los cultos que puedas. Sabemos que hay cultos que no podrás asistir por el trabajo, o por enfermedad, o alguna otra causa de fuerza mayor; pero nunca tomes excusas baratas para no llegar. Muchos creen que por asistir el domingo por la mañana tienen derechos y exigen situaciones que ellos creen que son buenas; pero no es así. Si no eres responsable con la iglesia, no tienes autoridad de exigir cosas. Si solo asistes los domingos por la mañana, llegando tarde y yéndote temprano, ¿como pretendes ser tomado en cuenta? La responsabilidad es prioridad.

Pero no solo la asistencia es importante; también la obediencia. No sea rebelde al pastor, a las normas de la iglesia o a los planes de la iglesia. Si saboteas todo, si buscas solo que haga como tu dices, si te opones a todo, déjate de mentirte que tienen algo positivo en la iglesia. Agradece que aún te toleren. ¿Deseas demostrar a Dios realmente tu entrega, santidad y amor a Dios? Demuéstralo con tus obras.

Empieza por asistir puntualmente a los cultos, sé obediente a Dios.

26/05/2024

Estudios de la Primera Carta a Juan
1ª Juan 3:4-12

"HIJOS DE DIOS E HIJOS DEL DIABLO"

19/05/2024

PRACTICANDO LA JUSTICIA DE DIOS
Juan 2:28-3:3
Domingo 19 de mayo 2024

12/05/2024

Comentarios a 1ª Juan

09/05/2024

Templo Bautista Vida Eterna

05/05/2024

Enseñanza de 1ª Juan 2:12-17.

28/04/2024

Culto Dominical de la tarde
1 Juan 2

22/04/2024

Esta frase nos hace reflexionar sobre el propósito de la iglesia. La "alabanza" y la "adoración" parece ser el centro de las iglesias modernas. En la Escritura, la "alabanza y la adoración" son simultáneas y son el resultado directo de la doctrina. La doctrina es la que nos sostiene, nos fortalece y nos hace mantener limpia la iglesia de falsas enseñanzas.

La "sana doctrina" no es la Declaración de Fe de una iglesia. La Declaración debe ser el resultado honesto de un estudio serio de las Escrituras, porque son las Escrituras la única Sana Doctrina. Una iglesia que proclama ser de "Sana Doctrina", debe ser una iglesia que estudia, aplica y distribuye las doctrinas que se encuentran en la Biblia. Fuera de la Biblia, cualquier declaración o confesión son solamente resúmenes o ideas de hombres.

Sabemos mucho de música, pero qué poco de doctrina. La gente se asusta con términos bíblicos como "justificación", "santificación" o "condenación". A nadie le gusta el término "pecado". Pero estas y muchas más doctrinas de la Biblia deben ser predicadas desde los púlpitos Bautistas, y enseñadas en las Escuelas Dominicales.

La Biblia es lo que necesitamos. Pero muchos ni siquiera saben que significa "método inductivo", "hermenéutica", "exégesis", "diagramación estructural lingüística" u otros conceptos propios de la interpretación bíblica. En lugar de eso, buscan libros o Biblias que faciliten la lectura, y que hagan "sencillo" o "acomodado" el sentido, para que la gente no se incomode, y para que los asistentes se sientan "bien".

Hace falta Biblia, y coraje espiritual por la dependencia del Espíritu para predicar todo el consejo de Dios, y mantenerse firme cuando comiencen a surgir los falsos que, tristemente, siguen entre nosotros, tal como anuncia y denuncia el Apóstol Pablo.

¿Estamos dispuestos a aferrarnos a la Sana Doctrina, a predicar de ella, y a estudiarla tan seria y honestamente? Entonces, aprovechemos los recursos que tenemos para aprender el método inductivo, para aprender la exégesis, la hermenéutica y la diagramación. Aprovechemos los recursos que Dios nos ha dado para la comprensión de las Escrituras, y la predicación eficaz.

21/04/2024

Culto de la Tarde
1 Juan

18/04/2024

Estudio Bíblico y Oración

14/04/2024

Estudio Bíblico de la Tarde

1ª Juan 1:5-7

07/04/2024

Culto de Predicación 04/07/24

04/04/2024

Estudio Bíblico y Peticiones

31/03/2024

Culto Vespertino

21/03/2024

“Reconoced que Jehová Él es Dios; Él nos hizo y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado”. Salmos 100:3

El imperativo de reconocimiento nos llama a una actitud personal; reconocer algo o a alguien, incluye una acción movida por decisiones firmes. No podemos reconocer a una persona si realmente no estamos segura de ella.

En el hebreo, el verbo “reconocer” equivale a tener “claramente el castigo en caso de evitar hacerlo”. No reconocer a Jehová como Dios, es ser objeto de castigo; el imperativo no está pidiendo que alguien piense o decida simplemente, de tal modo que pueda decidir contrariamente. El verbo indica que si decidimos no reconocer a Jehová como Dios, estamos aceptando la consecuencia que eso trae, es decir, el castigo de estar separado de Él.

“Jehová es Dios”, no un dios, o una persona digna de admirar, o un ideal a seguir; el reconocimiento es precisamente a que Él es Dios. Si una persona reconoce que Jehová es Dios, reconoce su necesidad de adorarlo, obedecerle y servirle; esto se llama arrepentimiento, pues, una persona debe entender que sus acciones son contrarias al Dios que reconoce, y entonces, voluntariamente, se somete a Él arrepentido de haber hecho lo que Dios no quiere que haga, que son todas aquellas cosas y actitudes que la Escritura llama “pecado”.

El siguiente reconocimiento es que Dios es Creador, y nosotros somos criaturas, que hemos salido de sus manos. A pesar de que pareciera que nosotros forjamos nuestro destino, o que somos el simple producto de la concepción, la realidad es que si Dios no creó al ser humano, entonces la existencia sería imposible. El razonamiento humano de que Dios no existe es simplemente el rechazo a reconocer que Él es Creador y Dios. Todos tenemos el derecho de creer o no creer; pero las consecuencias son inevitables; no creer traerá consecuencias, así como el creer trae consecuencias.

Las últimas frases, que son una afirmación doble de una consecuencia al reconocer a Jehová como Dios, nos dan seguridad y confianza. El Salmista dice que somos “su pueblo” y que somos “sus ovejas”, esto nos coloca a Él como nuestro Pastor, y a la vez, nos hace recordar que habiendo creído en Él, reconociéndolo como Dios y Salvador, Él nos recibe completamente en su regazo. También dice que somos “ovejas de su prado”, lo que invoca la seguridad de un hogar, de una protección y de una compañía de otros similares, igualmente redimidos, igualmente rescatados.

Jehová es el Dios Salvador; el nombre de Jesús, que significa literalmente “Jehová es Salvador”, indica que nuestro Señor Jesucristo es el mismo Redentor y Salvador de Israel, es Jehová, el Eterno Dios. Qué nombra más nombre, sublime y majestuoso es el nombre de Jesucristo, el Dios hecho hombre, el que es Dios en carne, el que es completo y que nos redimió por su sangre.

Este Salmo nos recuerda que Jesucristo instituyó su iglesia para que cada salvado de esta época tuviera un rebaño, estuviera dentro de una familia y fuera un hijo confortado por Dios. Al igual que en el pasado Dios ofrecía un rebaño, que era Israel, en esta era ofrece un rebaño que es la iglesia, pero como en el pasado, el rebaño no salva, porque la salvación pertenece a Jesucristo. El rebaño nos da amigos, fuerzas, ánimo y apoyo, de todos aquellos que son ovejas por la fe en Jesucristo.

¿Experimentar la paz de ser una oveja de Su prado?

13/03/2024

¿Te acuerdas de Ruth y su fabulosa historia?

1. Experimentó una perdida extrema, y sin precedentes, pues, pierde a su marido, a su cuñado y a su suegro, lo que significa que perdió todo, porque no podía regresar a su familia, ya que estaba casada y la cultura moabita no permitía el regreso de las hijas casadas a sus padres.

2. Voluntariamente se despojó en forma extrema de todo su entorno, pues, abandona su tierra, su religión y costumbres, para seguir al Dios de Israel, entrar a una tierra desconocida y aprender una ley que era totalmente nueva para ella.

3. Se entregó en forma extrema, porque ella da el primer paso para conquistar a Booz, un acto valeroso en una cultura donde la mujer no podía hacer nada. Estaba arriesgando su propia vida para conquistar a Booz.

4. Fue redimida al extremo por "el pariente cercano", porque Booz se casó con ella, mientras su suegra Noemí, cuida al bebe de Ruth, que llega a ser el abuelo del rey David, el descendiente que da a Jesús su carácter de Rey.

5. La valentía de Ruth proveyó al Mesías que salvaría al mundo, sin ser judía, sin ser israelita, solamente porque creyó y confió en el Dios de su suegra Noemí.

Dos mujeres valerosas, una suegra que ama a Dios y su ejemplo conduce a su nuera a la fe. Y una nuera, llena de fe y valor, que conquista no solo una tierra, sino un reino y un cielo de donde venía su propio Redentor.

Sé como Ruth, valiente, esforazada y valerosa. Nunca minimice su estado femenino, que en el silencio más profundo, el susurro del cielo hará grandes cosas.

10/03/2024

Estudio de la tarde

29/02/2024

Devocional 3

“Porque no me avergüenzo del Evangelio de Cristo, porque es poder de Dios para salvación de todo el que cree”. Romanos 1:16

¿Has pensado lo que sería escuchar a un abogado explicar sencillamente la herencia que estarías recibiendo de tus padres? ¿Con cuánta atención y profundidad de pensamiento lo escucharías? ¿Y si fuera necesario estudiar con cuidado y leer y revisar ese documento que te dará una herencia? ¿Qué pasaría si este documento tuviera el potencial de renovar, transformar, fortalecer y reforzar tu mente y tu corazón por el bienestar que recibirás?

Hace ya muchos siglos un abogado explicó la fe cristiana, la expuso y la compartió de una manera clara y profunda. Ese documento explica la obra de Cristo y el plan de salvación desde la perspectiva correcta. Ese documento te ayudará a identificar errores, y encajaría con los documentos importantes de otros abogados. Explica la naturaleza de Dios y Su plan para la historia desde el principio hasta el final. El documento de este abogado también te da las llaves para tu propio crecimiento espiritual y señalará cosas específicas para la vida.

Ahora, ¿cuán valioso sería este documento para usted? ¿Qué útil sería para las iglesias, los individuos y los estudios bíblicos? Y con todo el malentendido y error que hay en este mundo, ¿cuán valioso sería en la cultura de hoy en día?

Es probable que ya sepa de cuál escrito hablo, y quizás ya se ha dado cuenta de que este documento sí existe, y al cual llamamos “La Epístola del Apóstol Pablo a los Romanos”, o simplemente, Romanos.
Aunque muchos se ven intimidados por el libro de Romanos, realmente no tienen que estarlo. Creo que Pablo escribió una de las exposiciones más claras y profundas del Evangelio de salvación de su tiempo a la iglesia en Roma.

Pablo, que creció aprendiendo argumentación, usa su habilidad para escribir que aprendió como fariseo y la usa en esta carta que escribió a la iglesia de Roma. Esta carta está bien organizada, lo cual la hace más accesible al lector deseoso de aprender. Hay tres componentes básicos en el libro de Romanos:

1. Los capítulos 1-8, contienen una explicación extensa del Evangelio. Pablo revela la profundidad de nuestro pecado, la necesidad de la obra de Cristo, la necesidad de salvación por gracia a través de la fe y no por mérito humano y el poder de Dios en la vida del creyente en Cristo.

2. Los capítulos 9-11 muestran el Plan Eterno y la voluntad soberana de Dios sobre la historia de la humanidad, incluyendo el futuro renacimiento de Israel. Esto nos recuerda que Dios es merecedor de la confianza del creyente.

3. Los capítulos 12-16 enseñan las ramificaciones prácticas para la vida del creyente en áreas que son igual de importantes hoy. De estas páginas fluye el ánimo, la guía y el amor personal que Pablo experimentaba en Aquel que lo hizo más que vencedor.

Romanos es como si un abogado entrara en la sala del juzgado para dar la explicación y defensa más metódica que existe de la fe. Uno de mis versículos favoritos del libro de Romanos es 1:16: “Porque no me avergüenzo del Evangelio de Cristo, porque es poder de Dios para salvación de todo el que cree”.

Si nosotros los creyentes, de manera personal y responsable, ponemos en práctica las palabras de Romanos, las iglesias se llenarán de creyentes fervientes que se aman los unos a los otros y caminan en el poder del Espíritu de Cristo, evitando las trampas del error y caminando con entusiasmo por el futuro eterno en Cristo. ¡Qué necesidad de una nueva generación de creyentes consagrados! Hoy tenemos un vacío, un vacío de fe. El mundo está lleno de personas egoístas, de jóvenes vacíos, cada vez más ignorantes, y de esfuerzos por reducir la calidad del mensaje del Evangelio a una pantomima de “lenguaje actual”.

Pablo dijo: “No me avergüenzo del Evangelio” (Romanos 1:16), y espera que usted pueda decirlo con sinceridad en su vida. Defienda su fe, defienda la Palabra de Cristo, estudie, crezca en el Señor, que el conocimiento secular solo le servirá en esta vida, pero lo mantendrá pobre en el cielo. Ninguna profesión y riqueza de este mundo sirve de algo en el cielo; solamente la obediencia a la Palabra de Cristo dará el propósito de la vida, el gozo de la existencia y la esperanza de gloria.

¿Usted se avergüenza del Evangelio?

29/02/2024

Estudio Bíblico y oración

22/02/2024

Lección 4: Todos los Humanos son Ciegos

19/02/2024

Un principio básico del culto cristiano es que Dios sea glorificado y que el hombre escuche el Evangelio. Aunque tenemos en perspectiva formar e informar a los creyentes de verdades bíblicas, el centro de todo es que Dios reciba la gloria debida a su nombre.

Por eso, un culto no nace en el compromiso de hacer algo, ni tampoco en el anhelo de participar; nace precisamente en el reconocimiento de Dios, de su grandeza, y de su gloria. El creyente que reconoce a Dios en tal magnitud le sirve, no por intereses y propósito básicos de interés personal, sino porque sabe que Dios merece ser servido y por ello, le sirve a Él en la participación activa del culto cristiano.

El "culto" no es meramente una actividad dominical; sino un estilo de vida que se vive cada día y que se repunta en una asistencia a la iglesia, donde se une el cuerpo. El culto racional es presentar el cuerpo en sacrificio vivo, un sacrificio de negación propia, y una aceptación de la presencia de Dios en nuestras vidas.

Dios en todo sea glorificado.

11/02/2024

El Uso del término "inmundo" en la Biblia, 2ª parte

08/02/2024

Todos los humanos son malos, perdidos y mu***os

04/02/2024

La Alimentación Según Jesús,
Lo Inmundo vs. lo limpio.

03/02/2024

La Salvación
Texto para memorizar: Juan 1:12.

El término griego “sóter” significa “sanar, liberar o rescatar”. Este término es el que se traduce “salvar”. La salvación no solamente es un elemento espiritual, sino también integral, de alma y cuerpo.

• La única vez que aparece la petición por salvación y recibe una respuesta directa está en Hechos 16:30-31.

La Biblia nos enseña dos perspectivas de la salvación: lo que no es la salvación y lo que sí es la salvación.

LO QUE NO ES SER SALVO (JUAN 1:12; MR. 16:16)
1. No somos salvos por nacer como seres humanos.
2. No somos salvos por nacer de padres salvos.
3. No somos salvos por pertenecer a una iglesia local.
4. No somos salvos por ser bautizados.
5. No somos salvos por las obras (Ef. 2:8-9).

LO QUE SÍ ES SER SALVO
1. Es haber nacido de nuevo (o ser regenerado, Jn. 3:3-5).
2. Tener a Cristo como Salvador personal, único y suficiente. 1ª Ti. 2:5.
3. Creer que Jesús murió y resucitó por nuestros pecados. 1ª P. 3:18.

EL ÚNICO REQUISITO DE SALVACIÓN
Existe un requisito para ser salvo, y es creer en Jesucristo. La fe no es una obra ni un esfuerzo humano; es una respuesta del corazón al llamado de Dios.

1. La fe debe descansar solamente en el sacrificio vicario de Jesús, y no solamente en su realidad histórica:

A. Es una Fe no basada a las obras. Ef. 2:8-9.
B. Es una fe que no puede comprar nada. 1ª P. 1:18-19.
C. Es una fe que “compra” lo que otro pagó. Is. 55:1.

2. La fe auténtica siempre está acompañada por:
A. Arrepentimiento genuino por haber pecado. Hch. 11:18.
B. Amor y gratitud a Dios. Heb. 12:28.
C. Seguridad de Salvación. Ef. 3:11-12.
D. Anhelo por obedecer a Dios. Fil. 1:20.
E. Un nuevo nacimiento que se refleja en la vida. 2ª Cor. 5:17.

LA ÚNICA FUENTE DE SALVACIÓN
No es la iglesia, ni la fe, ni la obediencia. Es Dios la Fuente de la salvación:

1. La salvación le pertenece a Dios. Sal. 3:8; Jonás 2:9.
2. La salvación solo se adquiere “al mirar” o creer al Salvador. Is. 45:22; Jn. 11:42.
3. La salvación solo está en Jehová. Is. 43:11.
4. La salvación solo está en “el Nombre” de Jesús. Hch. 4:11-12.

LA NECESIDAD DE QUE LAS PERSONAS SEAN SALVADAS
1. Porque todos somos pecadores. Ro. 3:10-12.
2. Porque todos los hombres en todas partes necesitan ser salvos. Jn. 3:3.
3. Porque cualquiera que no haya sido salvado irá al in****no. Ap. 20:15.
4. Porque el in****no es un lugar de angustia y dolor. Lc. 16:19-31.

LA SOLUCIÓN PARA QUIENES NO SON SALVOS
Si la raza humana debía regresar a Dios, era necesario pagar el precio por el pecado, el cual no es oro, plata ni ninguna cosa creada. Además, nadie podría pagarlo porque nadie es justo a los ojos de Dios (Ro. 3:10). Ese pago lo tuvo que proporcionar el mismo Dios en la Persona de Jesucristo.

1. No somos redimidos por oro o plata, sino con la sangre del Señor Jesús. 1ª P. 1:18-19.
2. Cristo es quien ha sido ofrecido para cargar nuestros pecados. Heb. 9:28.
3. Cristo fue ofrecido una sola vez, y su sacrificio pasado es suficiente para todos los pecados. 1ª P. 3:18.

LA FORMA DE SER SALVADO
1. No por obras, porque es un regalo de Dios. Ro. 6:23.
2. No por obras, sino solamente por la fe. Ef. 2:8-9.
3. No por obras, sino solamente creyendo en Jesús. Jn. 6:47.
4. No por obras, sino por creer sinceramente de corazón. Ro. 10:9.

NO PODEMOS GANAR LA SALVACIÓN
1. No somos salvos por obras de justicia. Tito 3:5.
2. No somos justificados por las obras de la ley. Gál. 2:16.
3. No somos salvos por hacer obras de salvos. Ro. 4:5.

LOS “YA NO” DE LA SALVACIÓN
1. Ya no estamos condenados. Jn. 5:24.
2. Ya no estamos perdidos, sino que tenemos vida eterna. Jn. 3:36.
3. Ya no somos extraños, sino hijos de Dios. 1ª Jn. 3:2.
4. Ya no vamos al In****no, sino al cielo. Jn. 14:2-3.
5. Ya no somos de este mundo, sino de la tierra nueva. Ap. 21:1-4.

CONCLUSIÓN
No podemos ganar la salvación sin Jesucristo porque:

1. La salvación es tan grande y costosa que no hay nadie que pueda pagarla o merecerla.
2. La salvación ya fue comprada y pagada en la cruz por el Señor Jesús, así que ya no hay forma de intentar pagar lo que ya está pagado.
3. La salvación está fuera del alcance del pecador, que solo puede recibirla por fe.
4. La salvación da la gloria solamente a Jesús y, si pudiéramos ganarla, le quitaríamos a Él la gloria.
5. La salvación es un regalo, ¿cómo se paga un regalo?

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